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El título del apartado recuerda el libro Ernst H. Gombrich, The Sense of Order. A study in the psychology of decorative art, London : Phaidon, 1979. Gombrich introdujo varias ideas importantes en el estudio de la historia del arte; y antes que nada, introdujo el sentido común, que no siempre era común en las grandes interpretaciones. Pero me he apoyado continuamente en las ideas de autores interesados en la composición arquitectónica. Especialmente, los de finales de siglo XIX: porque conviene aconsejarse de quienes pensaban en la tradición clásica como algo vivo, y no sólo como un recuerdo histórico. |
1. Introduction |
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Gombrich aconsejaba el sentido del humor como un recurso académico de primera magnitud; evita creerse alguien importante haciendo algo importante; esto beneficia al historiador. El sentido del humor ameniza los relatos; esto beneficia a los lectores. Pero sobre todo, permite hacerse idea de las motivaciones: en la historia de la arquitectura no hay temas trascendentales. Es importante entender lo decisivo y comprometedor que llega a ser lo intrascendente; esto beneficia a la verdad histórica. Y por eso, al comenzar este apartado lo hago con la imagen del Hobby Horse, una broma que mantuvimos Gombrich y yo durante 15 años. Y sigue un cuento, formado de varios cuentos de Charles Perrault (1628-1703), que resume cuatro ideas que deberían aceptarse antes que ninguna otra del curso: A. La arquitectura monumental tradicional, "clásica", consistía en lo que hoy se llama creación de imagen pública o corporativa. B. A lo largo de la historia europea, se han descubierto maneras acuñadas, modos consolidados, fórmulas de comprobada eficacia, para lograr una imagen positiva. C. Con el paso del tiempo, esas maneras se han acumulado, han mejorado, y ajustado entre sí. Los diseñadores se sucesivas generaciones contaban con más experiencia sintetizada, con más fórmulas para diseñar y mejor coordinadas. D. Pero se presentan imponderables. Las transformaciones del diseño son razonables, pero imprevisibles (por eso requieren que un historiador las explique a posteriori). The Pharaoh and the President recuerda la influencia capital que tienen "los medios", la difusión de imágenes sobre el diseño: las características del medio, y la capacidad de difundirlas. La historia de la difusión es clave: la fácil difusión actual subvierte el orden tradicional; antes la White House representaba a una Presidencia remota; hoy la cara del Presidente está en primer lugar (aunque la White House es todavía más conocida -y representativa- que antes). The Solid Gold Cadillac es un relato inacabado sobre las motivaciones en la historia del gusto, estudiándolas en un terreno para mí especialmente atractivo porque, siendo muy diferente, resulta muy cercano al diseño arquitectónico: coches y carrozas. Las tendencias que en el curso de breves años afectan al diseño de automóviles han actuado incesantemente durante siglos sobre los diseños arquitectónicos y de todo orden. |
2. Fairy Tales2. 1. Meditations of a Hobby Horse2. 2. Cinderella, the Puss, the Belle2. 3. The Pharaoh and the President2. 4. The Solid Gold Cadillac![]() |
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Empezamos con un poco de sociología. No es sociología. Los antiguos lo llamarían sabiduría, conocimiento del hombre, de la vida; una sabiduría sin biología y física nuclear; pero con una experiencia acumulada del comportamiento humano. Uno de las convicciones que compartimos, que merecen dar la vida, es que todos los hombres somos iguales. En la práctica, no es verdad. Para las generaciones que nos han precedido, aunque sostuvieran la misma idea en teoría (naturaleza humana), en la práctica era menos verdad todavía. El nacimiento imprimía una cualidad; y esta justificaba un rango. El reconocimiento de ese rango se realizaba de continuo: era preceptivo rendir un continuo momenaje a las distintas dignidades. Las personas de rango se trataban de distinguirse: la distinción fundamental era la elegancia. Los humanos hombre y su cara. La imagen pública. |
3. A feeling of deference3. 1. Rank and quality3. 2. Deference and homage3. 3. Distinction and elegance |
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En este apartado se desea explicar que la tradición clásica no ha sido principalmente un estilo; sino el modo de vestir de gala a los edificios: el modo "formal" de presentarlos en sociedad, ante el público permanente de los ciudadanos. La arquitectura clásica ha sido el modo occidental de dignificar edificios. Naturalmente, solo los edificios notables han de presentarse notablemente. La arquitectura clásica era, sobre todo, la arquitectura de las grandes ocasiones, de la vida pública, de los edificios públicos. Éste es el sentido de la expresión "The Grand Manner" que acuñó el arquitecto Reginald Blomfield, hacia 1900; y que recuerda la "Maniera grande" de la que habló al historiador renacentista Vasari. Blomfield mostraba que los arquitectos clásicos del XVI-XVIII habían sido capaces de formar edificios genuinamente monumentales, y grandes espacios urbanos, verdaderamente representativos de una sociedad altamente organizada. Tal arquitectura había tenido sus mejores exponentes en Italia y luego en Francia; defendía que era extraordinariamente apta para crear espacios públicos, y debería aplicarse en Inglaterra. Blomfield, como todos los autores anteriores veía la arquitectura clásica como parte de las formalidades que he tratado de describir en el apartado anterior. Era necesario comportarse formalmente en sociedad. Un edificio que no llevara los elementos clásicos, o los llevara mal, cometía una incorrección, sería acusado de "falta de educación", de "falta de urbanidad": algo perfectamente contraproducente. Todavía los teóricos de la arquitectura del siglo XIX pensaban que componer el exterior de un edificio importante sin simetría sería una “ordinariez” (Viollet-Le-Duc), tal y como sería salir a la calle con la cabeza descubierta, sin sombrero o sin bastón; y por lo mismo si en las salas destinadas a recibir, “faltara toda simetría sería una indelicadeza con el visitante” (Charles Blanc). Eso significa también, que las formas arquitectónicas no son simplemente símbolos por los que se presta acatamiento a una persona considerada superior: sino que han de resultar agradables. Y la arquitectura clásica tenía esa condición : sus dispositivos fueron desarrollados para resultar agradables (y bellos): la arquitectura clásica fue el procedimiento o conjunto de procedimientos para crear casi automáticamente una amable belleza arquitectónica. Los edificios que se han levantado en Occidente en tiempos anteriores eran corteses y urbanos, en ese sentido amplio de la urbanidad; y lograban una amable contigüidad en los espacios. |
4. Formality4. 1. The Grand Manner4. 2. Stately Architecture4. 3. Typical, symbolical, beautiful form4. 4. Good Manners in Architecture |
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Este apartado necesita ser reescrito por entero. De momento, presento un largo texto que publiqué en la revista de la Escuela (es muy difícil publicar algo tan general sobre la tradición clásica). Deseo explicar que el diseño clásico de la arquitectura es un sistema; un sistema de dignificar edificios. Un sistema es algo coordinado. En ese sentido se habla a veces de Lenguaje clásico de la arquitectura, o de gramática; aunque esa expresión tiene el riesgo de sugerir que hay un significado detrás. En este caso, no es así: es simplemente un modo sistemático de dignificar edificios. Conviene considerar la arquitectura clásica y el lenguaje como sistemas porque uno aprende a "crear" con ellos; crea sistemáticamente; y toda frase es una creación. Por supuesto, la arquitectura clásica es un sistema muy rudimentario y muy pobre en comparación con el lenguaje; en realidad es un sistema en ciernes: en formación. En todo caso, es importante desechar la idea de que se trataba de un conjunto inconexo de motivos ornamentales, elegidos por azar, y fijados convencionalmente. Era "algo" que se podía aprender, y que cualquiera era capaz de usar. La arquitectura clásica se basa en fórmulas. Tipos y motivos. Orden complejo. Como formalidades, han sido acuñados, tal y como lo han sido las maneras que se utilizan en otros muchos ámbitos: por ejemplo, las formas de presentar la mesa para comer. Como aciertos. Una de las ideas principales de The Sense of Order es que un buen motivo es un descubrimiento. Como si se tratara de una medicina. Una droga, una especia. Tiene una ventaja con respecto al lenguaje se hace con formas. El diseño arquitectónico responde de una manera específica a la necesidad de dotar de dignidad, en tres niveles diferentes de fórmulas, convenciones o tipos. Esas fórmulas no simplemente son atavismos heredados, sino que tienen un poder especial para quedar inscritos en la memoria colectiva. |
5. Formulas, recipes, tricks5. 1. Three levels of formulas5. 2. Level one : the types5. 3. Level two: the outlines5. 4. Level three: the motifs |
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Según la manera común de pensar, los edificios monumentales son "obras de arte", productos de una creatividad artística, obtenidos del mismo modo (y a veces por los mismos sujetos) que las obras maestras de pintura o escultura. Pero los edificios son algo muy particular : son en cierto modo seres cuasi-humanos : interlocutores. Se espera de ellos no tanto una forma llamativa, un estilo, sino estar a la altura de las circunstancias : que sean capaces de responder a una interpelación. Y esto afecta no solo a los edificios sino a cualquier objeto con un mínimo de presencia, de notoriedad, de representatividad; y esas mismas actitudes aparecen más claramente todavía en objetos tan especiales como los automóviles o los coches de todas las épocas. Arquitectura clásica se llama a varias cosas : a la arquitectura de la "edad clásica", de los antiguos romanos y griegos. Se llama también a la arquitectura que utiliza elementos de esa tradición antigua, es decir a la arquitectura de lo que se denomina renacimiento, barroco y neoclásico. También se llama clásica a una arquitectura que parece especialmente serena y equilibrada. En ese sentido : hay muchas obras clásicas. Pero también existe un clasicismo formal, que hace uso de las fórmulas descubiertas en la tradición. |
6. Expressiveness6. 1. Memorial and Monument6. 2. A powerful talisman6. 3. Classical equilibrium6. 4. The Petit Trianon6. 5. The Reichskanzlei. Berlin |
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On Sense of Order: Ernst H. Gombrich, The Sense of Order. A study in the psychology of decorative art, London : Phaidon, 1979. Hice mi tesis doctoral sobre las ideas de Gombrich: Lorda, Joaquin, Gombrich, una teoría del arte, Barcelona: Eiunsa, 1991. Aparece ahora como apéndice de esta web page: Gombrich, A Theory of Art. Publiqué dos breves resúmenes sobre las ideas más interesantes de Gombrich en ese libro que eran aplicables a la arquitectura: Woodfield, Richard, Gombrich on Art and Psychology, E.H. Gombrich : in memoriam : actas del I Congreso Internacional, Paula Lizarraga (ed.), Pamplona : EUNSA, 2003. Estas ideas están recogidas en un estudio que intenté que fuera entretenido y fácil de leer, que escribí hace años para profesores de Segunda Enseñanza de Institutos y Colegios de todo el país. Y Gombrich, que tuvo la amabilidad de leerlo, me sugirió un cuento más. Fue publicado en Jiménez Caballero, Inmaculada y Lorda, Joaquín (coords.), El arte como oficio : VIII Seminario Artes Plásticas Nestle, Pamplona : Universidad de Navarra, 1992. En nuestra época el afán de la naturalidad, la imposición de la informalidad, y la pretensión de jovialidad, han disuelto el sentimiento de respeto y venerabilidad, que era machaconamente inculcado en las personas de generaciones anteriores; y que no debe confundirse con el servilismo ante los más fuertes, y que es más que un savoir faire ante los iguales. Mis fuentes son sobre todo antiguas, clásicas; y son muchas. Son pilares básicos en la cultura occidental. Los autores recientes tienen menos interés. Cito unas pocas. Lo primero, el decorum: y el libro fundamental es -y siempre lo será en Occidente- Marcus Tullius Cicero (Cicerón), De officiis. Aunque ahora el nombre sugiera otra cosa, es un tratado sobre los deberes que ha de cumplir un buen ciudadano (un romano del siglo I BC). Es un exponente del sentido del Decoro abarca desde los deberes morales a las costumbres. Cicero se adscribe a la corriente estoica, fundada en Grecia cinco siglos antes, que contituye también un fundamento de teología moral cristiana, que se desarrolla en la Edad Media. El tratadista de arquitectura Vitruvius era contemporáneo suyo y utilizó nociones del mismo contexto que Cicero. Muchos otros autores hablan de moral; pero Cicero también habla de costumbres; y el diseño arquitectónico y sus componentes son costumbres. Por supuesto, el decorum está unido a la idea de respetabilidad y el honor; son nociones fundamentales, que ilustra cualquier texto célebre, comenzando por las epopeyas de Homer. En segundo lugar, la urbanidad: el respeto, las buenas maneras. En Occidente, ha existido una tendencia paralela a lo que en China serían las corrientes confucianas. Aunque se ponía menor énfasis en los ritos, se preconizaba el respeto ante la edad, dignidad y gobierno, como base de la convivencia social. Entre otras muchas cosas, puede hojearse las pocas referencias del breve texto de Plutarch of Quaeronea, The Training of Children; mucho más ambicioso es el muy extenso Paedagogus (el maestro) de Clement of Alexandria. Es posible acercarse al mundo antiguo con alguna buena historia de la educación (en el sentido más primario) y de la familia. Las que yo he usado son ya antiguas. Se aprende mucho en los tratados renacentistas de cortesía. Yo recomendaría, en especial, el delicioso y breve tratadito sobre urbanidad en los niños de Erasmus (De civilitate morum puerilium), y Baldassarre de Castiglione, The book of the courtier (Il Cortegiano). Hay un espléndido capítulo español para la educación de nobles y caballeros (Juan de Valdés, Antonio de Guevara, Gracian Dantisco); que se completa en el XVII con los tratados, más ambiciosos, de Baltasar Gracián. Todos los países europeos cuentan con textos basados en estas ideas. Quizá el más influyente fue Les règles de la bienséance et de la civilité chrétienne de Saint Jean-Baptiste de La Salle (1651-1719), que trataba de unir la cortesía con la idea cristiana de tratar amablemente: de la amabilidad. Algo más especializado son los ceremoniales: aquí resultan menos importantes, pero toda una línea de investigación se apoya en ellos). En tercer lugar, los sociólogos. A mí me ha ayudado mucho Norbert Elias (1897-1990). Hay que salvar algunos prejuicios, fruto de su azarosa vida; él veía la civilización como una organizada represión, sin reconocer que era el meollo (no había más): pero sus percepciones son geniales. Elias midió la importancia de la cortesía: véase: The civilizing process (inicialmente: Uber den Prozess der Zivilisation, 1939), especialmente Chap. II; y de la etiqueta cortesana; lo mismo que la importancia del "tiempo libre". En cuarto luqar, los estudios sobre imagen pública, y marketing. Es un capítulo en pleno crecimiento, ya que hay mucho dinero de por medio. Se encuentra bibliografía sobre cómo presentarse para pedir trabajo hasta cómo diseñar logotipos. Lo que importa en esos libros no son tanto las recetas ocasionales que se le hayan ocurrido a sus autores, sino las aptitudes a las que se refieren: ¿cuáles son las características positivas que se espera encontrar en una persona, en una lata de guisantes, en un edificio? Apenas han cambiado. La idea de que la arquitectura clásica es la manera formal de presentar un edificio se da por supuesto en todos los autores desde el siglo XVI, hasta que fue desdibujada por una historia de estilos sucesivos preconizada por los historiadores del arte del siglo XIX. La noción del sentido del decorum ha de leerse en Vitruvius. Con frecuencia, como de otros autores antiguos se ha hablado tanto, que se distorsiona su sentido obvio: léase directamente. Es obligado leer algo de Leon Battista Alberti (1404-1472): Su libro es propiamente un tratado de buenas maneras arquitectónicas; y anterior a Castiglione, sobre el que influyó. Entre los autores posteriores es más fácil encontrar estas ideas desarrolladas entre quienes no son arquitectos. El edificio cortés: se habla también de una breve tradición teórica, que lleva desde Waldo Emerson ( ) a Trystan Edwards, que se refirieron específicamente a la necesidad de una cortesía arquitectónica. Reginald Blomfield. Autor más esforzado que brillante: Son más interesantes sus estudios históricos que sus libros teóricos y que sus obras arquitectónicas. Trystan Edwards es un autor un poquito demasiado humorista, a mi juicio. El desenfado con que trató sus temas ha perjudica su fama. |
Reading & Texts
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Joaquin Lorda (jlorda@unav.es) |
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The Spanish MannerArchitecture in Spain and MexicoOrdinary Subject | Summer Course |
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School of Architecture
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