Carta de Charles S. Peirce a su madre Sarah Mills
(Chambéry, 16.11.1870)



Esta carta, fechada el 16 de noviembre de 1870, fue escrita por C. S. Peirce a su madre, Sarah Mills, desde Chambéry, Saboya, al concluir su breve viaje por España. Es la fuente de información principal acerca de la estancia de Peirce en nuestro país. Para una información exhaustiva sobre este viaje puede consultarse el libro de Jaime Nubiola y Fernando Zalamea, Peirce y el mundo hispánico. Lo que C. S. Peirce dijo sobre España y lo que el mundo hispánico ha dicho sobre Peirce, Eunsa, Pamplona, 2006.

El original se conserva entre los
Charles S. Peirce Papers en la Houghton Library (MS AM 1632, L 341) de la Universidad de Harvard. Para la transcripción de la carta se ha tenido en cuenta la que preparó Max Fisch [VBla(4)#3], accesible también en Indianapolis.
Letter transcription
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Chambéry1 16 noviembre 1870

Muy querida madre- Continúo la carta para ti que comencé hace unos pocos días en el tren2. Tuve que detenerme un día en Narbona por excesiva fatiga. Estos viajes europeos en tren son muy fatigosos, a no ser que el vagón esté prácticamente vacío y tengas el mejor sitio. La última noche estuve toda la noche sin nadie en el vagón, excepto una dama muy hermosa que iba a su casa en Grenoble. Cuando llegamos allí ella fue tan amable que se ocupó de que tuviera un buen desayuno buscando al encargado de un restaurante especial. Yo no quería ningún desayuno, pero por supuesto después de eso tuve que tomar algo. Hoy vi el Mont Blanc, pero no mucho de él, de ella o de ello —sea cual sea su género— a causa de las nubes después de la lluvia. Llegué aquí al mediodía y estaba lloviendo fuerte y por tanto he podido ver poco del pueblo.

Pero déjame dedicar una línea o dos a Narbona, porque probablemente nadie había ido allí antes. La posada rural era muy cómoda3. La habitación alfombrada, cama de muelles, con bonitos muebles y utensilios, un vivo y crepitante fuego en mi habitación, que hacía mucha falta pues hacía frío. Las calles bastante entretenidas y nuevas, pero no muy parecidas a las caricaturas de la vida provincial de Le Journal Amusant. Vi la iglesia y el coro de lo que habría sido algo importante, pero no estaba terminado. Gótico tardío. Rimbombante4. También un museo, mucho, mucho mejor que el de Southampton, realmente bueno e interesante, aunque no podías evitar pensar que si los que habían contribuido hubiesen conservado sus cosas, la suma del interés de sus diversas colecciones habría sido mayor del que tenían todas juntas. Resultaban demasiadas cosas. Algunas de las pinturas modernas

 

   
eran extremadamente buenas5.

Por cierto, en Madrid hay una estatua de una mujer medio reclinada [hecha] por un artista que vive actualmente, Marina6, me parece que es el nombre, que es una de las cosas más bellas que he visto. Las estatuas de Canova y algunas otras pocas piezas de arte moderno le hacen a uno sentir que todo lo que esta época necesita para eclipsar completamente a todas las otras en arte es El Motivo, pero lo que ves es que [éste] está del todo ausente. El arte es un mero juego o un lujo en la actualidad. ¿Qué son nuestros artistas? ¿Son ellos los hombres representativos de nuestra época o ni siquiera ellos la comprenden? La dificultad es que nuestra época no cree: ni siquiera medio cree en sí misma. En la medida que esto sea así lo que está pidiendo es críticos y científicos, no artistas.

Desde que estoy en Europa he oído hablar no menos de dieciocho lenguas totalmente distintas. 1 inglés 2 holandés 3 alemán 4 bohemio, una lengua muy extraña 5 húngaro, igualmente extraño pero sin relación con el bohemio 6 eslavo 7 valaco 8 turco 9 árabe, el más inarticulado de todos 10 persa 11 armenio 12 griego 13 malayo, el más dulce y más musical de todos 14 italiano 15 francés 16 español 17 gitano 18 vascuence7, una lengua que no tiene relación con ninguna otra del mundo8. Con la excepción del malayo he estado en lugares donde estas lenguas se hablaban habitualmente. Los españoles hablan como si tuvieran piedras en la boca, lo que hace muy difícil captar la distinción de sus sonidos. La tía Mary Stanton9 hablaría quizá buen español.

Mañana salgo alrededor de las 11 y media para Turín, adonde llegaré hacia esa misma hora de la noche. La mañana siguiente temprano para Milán donde [estaré] doce horas, de 10 de la mañana a 10 de la noche. Luego a Venecia, donde estaré un tiempo parecido. Luego a Graz, adonde llegaré la noche siguiente y luego a Viena10. Así que llegaré a Viena el lunes 21 a las 5 y media de la tarde. Salí de Florencia11 para esta correría española el 28 de octubre.

Esto de viajar solo es bueno para enseñar al hombre el don del silencio. No me encontrarás tan charlatán cuando vuelva.

He hecho tres compras en España. Primero, una manta horrible, pero muy cómoda, de lana española con bordados gitanos feos y vulgares. Buena para calentarme en los trenes. Segundo, un hermoso abanico antiguo. Varillas de madreperla. Pintado ricamente, aunque no muy fino. Tercero, una docena de fotografías de los cuadros originales [que he visto] en Madrid12. He visto algunas cosas en España que casi me rompen



el corazón. Es un gran lugar, maravilloso, para todas las rarezas antiguas. Dos exquisitos manuscritos medievales —con bellas miniaturas una página sí y otra no— maravillosamente hermosas y cosas exquisitas a las que mirar durante horas. Uno había sido comprado por un caballero en Madrid por 200 dólares y el otro por un eminente artista francés13 en Granada14 por 125 dólares. Cualquiera de los dos podría haberse vendido por 700 dólares en Londres (150 libras) me aventuraría a decir. Ambos eran libros con extractos en latín de las escrituras. El gusto por la decoración a fines del siglo trece y en la primera parte del catorce era ciertamente maravilloso15.

 


Notas

1. Se trata de la capital de Saboya, adonde llegó en tren procedente de España y de regreso a Italia. Se aloja quizá en el Hotel de France que en el MS 1560A califica como "tolerable" y añade: "No omitir beber Chartreuse aquí".

2. No se conserva esa primera parte de la carta comenzada unos días antes en el vagón del tren [car] que ahora continúa. La carta anterior de su madre que se conserva es la del 14 de octubre desde Roma.

3. Se trata probablemente del "Hotel de France" que en el MS 1560a califica como "tolerable".

4. Este mismo adjetivo "rimbombante" [flamboyant] es el que utilizará precisamente, casi cuarenta años después, en el MS 1328 para referirse a la decadencia del gótico: "El nominalismo no llegó hasta que Ockham peleó con el Papa hacia la mitad del siglo catorce, aproximadamente en el momento en que la arquitectura gótica estaba perdiendo su carácter católico y llegando a ser rimbombante en Francia, perpendicular en Inglaterra".

5. En 1833 Paul Tournal había creado este museo en Narbona gracias al apoyo de Napoleón Bonaparte y Vivant-Denon, conservador del Louvre. Desde entonces, mediante donativos del Estado y particulares, fueron acumulándose más o menos en desorden muchas obras artísticas y elementos arqueológicos, de historia natural, mobiliario y cerámica. Jaime Nubiola visitó en julio del 2009 el museo -que en la actualidad está mucho más arreglado- y comprobó que todavía transmite algo de la abigarrada impresión que se llevó Peirce en su breve visita. Probablemente los cuadros -entonces recientes- que le llamaron la atención eran los de Jacques-Louis David y su escuela, por ejemplo, el retrato del niño Luis XVII titulado Portrait du Dauphin o La poésie du Midi (1866) de Jean-François Gigoux (Cfr. Jean Lepage, Catalogue sommaire des peintures du musée d'art et d'historie de Narbonne, Musée d'art et d'historie de Narbonne, París, 2009, n. 136 y n. 224). Agradecemos al director del museo, Jean Lepage, su colaboración: cuando Peirce visitó el museo en 1870 no existía todavía un libro de visitantes.

6. Se trata del escultor Sabino de Medina y Peñas (1814-1887) y se encuentra actualmente en la sala 62b del Museo del Prado. La ninfa Eurídice mordida por la víbora, hecha en su estancia en Italia en 1865, le valió el reconocimiento de la crítica italiana y a su regreso el nombramiento como Escultor de la Villa de Madrid.

7. Peirce a lo largo de su obra hace frecuentes comentarios sobre el vascuence. Puede leerse Ainhoa Marin y J. Nubiola: "Peirce y el euskera".

8. Esta enumeración permite también seguir el viaje de Peirce a través de las diferentes comunidades lingüísticas: 1) inglés: Londres; 2) holandés: Rotterdam; 3) alemán: Berlín; 4) bohemio (checo): Praga; 5) húngaro: Pest; 6) esloveno: Danubio; 7) valaco (rumano): Rousse; 8) turco: Constantinopla; 9) árabe, que aprendió de Palmer en Constantinopla; 10) persa: también en Constantinopla 11) armenio: también en Constantinopla; 12) griego: Grecia; 14) italiano: Messina, Roma; 15) francés: Marsella; 16) español: España; 17) gitano: España; 18) vascuence: Irún. El paso por Irún el 13 ó 14 de noviembre es una conjetura muy probable. Como no era posible el viaje de Madrid a Viena por Barcelona a causa de una epidemia de fiebre, Peirce debió de optar por hacer el viaje cruzando la frontera por Irún y de ahí seguir en tren hasta Narbona y Chambéry. Peirce indica expresamente que ha escuchado todas las lenguas  que enumera —excepto el malayo, la 13— en lugares en los que se hablaban habitualmente.

9. No sabemos todavía de quién se trata.

10. Todo hace pensar que Peirce pensaba encontrarse en Viena con su padre Benjamin y el resto de la expedición norteamericana, para regresar con ellos de nuevo a Italia y descender hasta la estación en Catania, Sicilia, para la observación del eclipse. De hecho, no hemos encontrado por ahora más datos de estas cinco semanas entre mediados de noviembre y el 22 de diciembre de 1870 en las que se pierde el rastro de sus movimientos.

11. Se conserva el pasaporte expedido por la Legación de los Estados Unidos en Florencia el 26 de octubre para su viaje a España. El pasaporte está firmado por el ministro plenipotenciario George P. Marsh (1801-1882).

12. Al parecer no se conserva el libro de visitantes del Museo del Prado de otoño de 1870. Se conserva, en cambio, el libro de visitantes correspondiente a los años 1864-1870 que lamentablemente se termina el 22 de enero de 1870.

También se conserva el libro de registro de los copiantes con indicación a la derecha de los pintores que los avalaban, tal como puede verse en la reproducción del fragmento que puede verse a la derecha [1864-1873 Registro de Copistas, p. 32, L36, Museo del Prado]

Charles S. Peirce debió de comprar probablemente algunas fotos de las que distribuía Jean Laurent, renombrado fotógrafo de la época. Quizá entre esas fotografías se incluía una Inmaculada de Murillo. Muchos años después, a propósito de los hechos perceptivos, Peirce escribirá: "El percepto, por supuesto, no es en sí mismo un juicio, ni puede un juicio en algún grado parecerse a un percepto. [El juicio] es tan distinto como las letras impresas de un libro en el que se describe una Madonna de Murillo son distintas de la pintura en sí" (CP 5.54, 1903).

Puede verse a la derecha una fotografía de una Inmaculada de Murillo del Museo del Prado, hecha por J. Laurent e incluida en su catálogo de 1879. Agradecemos a Asunción Domeño, Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra, que nos haya facilitado una copia de esta fotografía digitalizada por Carlos Teixidor.

Por la carta del 29 de noviembre a Joseph Winlock sabemos que en la Legación de los Estados Unidos en Madrid fue atendido por Mr. Adee que se ofreció a acompañar a la expedición científica y colaborar en lo que hiciera falta. Se conserva el salvoconducto de fecha 12 de noviembre que obtuvo Peirce de la Legación con la firma del famoso general Daniel E. Sickles, ministro plenipotenciario en España después de la Guerra Civil americana entre 1869 y 1874.

13. Se trata probablemente del pintor Mariano Fortuny, que desde julio de 1870 hasta noviembre de 1871 vivió con su familia en la Fonda Siete Suelos, que se encontraba prácticamente dentro del recinto de la Alhambra, en la que se alojó también Peirce. Además Fortuny tenía gran afición al coleccionismo de piezas artísticas, incluidos los manuscritos miniados. En su correspondencia de esos días consta su entusiasmo por una adquisición que puede ser precisamente la que Peirce vio: "Compré un libro del 1400 con muy buenas miniaturas y perfectamente conservado", escribe a su cuñado Raimundo de Madrazo (Carta de M. Fortuny a R. Madrazo, Granada, 1870, s/f, citada por C. González López y M. Martí Ayxelà, Mariano Fortuny Marsal: 1838-1874, Barcelona: Diccionari Ràfols, 1989, 152 y n. 39). La dificultad de que Peirce mencione a un eminente pintor "francés" puede ser soslayada, pues es probable que Peirce oyera a Fortuny hablar en francés —había estado viviendo en París durante algún tiempo— o quizá en catalán, pues era natural de Reus. 

14. Sabemos que el 7 de noviembre Peirce visita el palacio de la Alhambra, pues deja su firma en el libro de visitantes. Es el único visitante ilustre registrado ese día y figura simplemente "Nov. 7 Charles S. Peirce Cambridge, Mass."[achusetts]. Peirce conservará el buen recuerdo de su visita a la Alhambra toda su vida, pues en 1898 —casi treinta años después— comparará las hipótesis matemáticas con los dibujos de la decoración de la Alhambra: las hipótesis son inferiores, pero le recuerdan aquellas decoraciones porque son "igualmente bellas, aunque sin alma" (RLT 284, n. 6).

15. La carta se interrumpe sin ninguna despedida lo que hace pensar que iba a ser continuada por otras páginas que no se conservan.


Traducción de Sara Barrena (2009)
Una de las ventajas de los textos en formato electrónico respecto de los textos impresos es que pueden corregirse con gran facilidad mediante la colaboración activa de los lectores que adviertan erratas, errores o simplemente mejores traducciones. En este sentido agradeceríamos que se enviaran todas las sugerencias y correcciones a sbarrena@unav.es
Proyecto de investigación "La correspondencia europea de C. S. Peirce: creatividad y cooperación científica (Universidad de Navarra 2007-09)

Fecha del documento: 18 de mayo 2009
Última actualización: 20 de julio 2017
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