Segundo viaje de Benjamin Peirce a Europa
(13 octubre 1870-enero 1871)



 

[Fuente: SciencephotoLibrary H416/0335]

El jueves 13 de octubre de 1870 Benjamin Peirce, acompañado de su hijo Herbert, emprendió el viaje a Europa en el vapor Algeria de la Cunard, con la finalidad de ultimar los preparativos para la observación del eclipse total de sol que tendría lugar en Sicilia el 22 de diciembre.

Le acompañan en el barco el astrónomo Charles A. Schott y el matrimonio Thomas W. Parsons y su esposa Anna M. Allen. [Fuente: "Passengers Sailed", The New York Times, 14 de octubre 1870].

Desde Londres se dirigirán a Berlín, Praga, Viena y Munich donde se les unirá Charles.

 

Se incluye aquí un listado de enlaces a los principales documentos relativos a la actividad de Benjamin Peirce en este viaje:

Se transcribe, además, la información contenida en la biografía de Benjamin Peirce escrita por Edward R. Hogan, Of the Human Heart. A Biography of Benjamin Peirce (Lehigh University Press, Bethlehem, 2008, pp. 264-270), pues complementa bien la información contenida en otras páginas de nuestro proyecto enfocadas más directamente sobre los viajes y la correspondencia de su hijo Charles:

[Benjamin] Peirce no intentó disfrazar las actividades científicas patrocinadas por la Coast Survey que estaban más allá de los objetivos estrictamente prácticos de la agencia. Más bien estaba encantado de señalarlas:

Es una característica distintiva del servicio a mi cargo que, aunque tiene un objeto específico y directo en su relación con los intereses del comercio y la navegación, su realización implica operaciones e investigaciones que casi rivalizan en valor con las funciones primarias de la agencia. Los métodos y procedimientos usados han sido en todo momento los mejores permitidos por la ciencia y el arte, y la forma de publicación ha ganado en exactitud y belleza, de modo que nuestros cuadros no han sido superados desde el principio por ninguno que se haya producido en ningún otro lugar. Los métodos de observación astronómica empleados en la agencia se han adoptado ahora universalmente, y han incrementado mucho la precisión con la que se determinan los elementos de la posición relativa de lugares sobre la tierra. Nuestras exploraciones en alta mar han abierto incidentalmente nuevos mundos de descubrimiento para el naturalista y el físico. Se han trazado las leyes de las mareas y de la distribución del magnetismo con más precisión, y se han hecho más inteligibles por las observaciones hechas en el progreso de la agencia1.

Peirce señalaba con rapidez que la obligación de la nación era apoyar la ciencia pura. Por ejemplo, refiriéndose a los grupos que apoyaba el gobierno para ver un eclipse de sol afirmaba: "ciertos fenómenos astronómicos que ocurren rara vez y que tienen gran importancia para el avance del conocimiento humano han sido considerados, en todos los países civilizados, desde que se cultiva la ciencia moderna, cuestiones de importancia nacional. Entre ellos están los eclipses totales de sol; y por muchos años las grandes naciones han acostumbrado a organizar expediciones para su observación"2.

La Survey apoyó diversas expediciones que hicieron contribuciones fundamentales a la astronomía mientras Peirce fue superintendente de la agencia. Anticipando las condiciones excelentes para observar un eclipse total de sol el 7 de agosto de 1869, Peirce señalaba que "es nada menos que un deber con la civilización que se haga todo en nuestro poder y dentro de nuestros medios para realizar unas observaciones tan completas como sea posible"3. La Survey envió grupos a cinco localizaciones diferentes para observar el eclipse a lo largo de su línea de totalidad. Incluían Sitka, Alaska; Des Moines, Iowa; Springfield, Illinois; Shelbyville, Kentucky; y Bristol, Tennessee. Peirce supervisó personalmente las observaciones en Illinois, y Sarah le acompañó4.

Después de observar el eclipse, Peirce telegrafió a casa que "fue un suceso glorioso"5. Peirce tenía mucho por lo que estar contento. Las observaciones de la corona y las protuberancias del sol sugerían nuevas teorías acerca de la composición del sol. Pero los astrónomos europeos cuestionaban las teorías americanas. La oportunidad más cercana para verificar las hipótesis americanas era un segundo eclipse de sol que ocurriría el 22 de diciembre de 18706.

Esta vez el eclipse total sería visible en el sur de Europa. Peirce escribió a John Armor Bingham, congresista de Ohio, el 8 de marzo de 1870 solicitando fondos para la expedición:

Es de la mayor importancia científica que observadores competentes, que puedan haber tenido la oportunidad de observar algún eclipse total, sean situados tan pronto como sea posible, cuando vuelva a ocurrir ese fenómeno, donde puedan observarlo de nuevo. Los fenómenos tal y como aparecen ante el observador actual son tan inesperadamente diferentes de cualquier concepción previa que puedan haberse formado que aquello que esperaba encontrar claro y distinto es oscuro, mientras que también ocurre lo contrario; de modo que en el periodo extremadamente corto de duración de totalidad no tiene tiempo para esa consideración y organización del pensamiento cuidadosa que producirá las mejores observaciones. Pero después de una experiencia es un hombre bastante diferente; y a pesar del extraordinario éxito de los observadores americanos en las observaciones del último eclipse total en este país, si pudieran ser enviados a la próxima oportunidad para tales observaciones, estoy seguro de que los resultados se encontrarían dignos del país y de la expedición. Sin duda se enviarán grupos, como se han enviado hasta ahora, desde Inglaterra y Francia, y espero que su poderosa influencia prevalezca para asegurar también la presencia de grupos americanos. El siguiente eclipse total de sol (…) ocurre el 22 de diciembre de 1870 (…) parece ser la única buena oportunidad para la observación que tendrá lugar en mucho tiempo. Sería, por tanto, particularmente desafortunado que se permitiera que pasara sin ser observado por la presencia de astrónomos americanos7.

Bingham respondió presentando un proyecto a la Cámara de Representantes para proporcionar una asignación8. Peirce se sorprendió al saber que ese proyecto le pondría a cargo de la expedición: "Su espíritu extremadamente amable y liberal, que ha emprendido la tarea de llevar ante el Congreso el proyecto para la observación del eclipse del próximo diciembre, exige la mayor franqueza por mi parte. Cuando escribí mi carta en relación a este asunto, no sospechaba que se tuviera la intención de que se me confiara la expedición. Si el Congreso aceptara este punto de confianza en mí, sentiría como mi deber dirigir las operaciones de tal manera que hagan al país merecedor de elogios y que sean dignas de su ciencia. Todo lo que los astrónomos de la expedición esperarán es el pago de su transporte y subsistencia, que debo pensar que se estimará para cada persona en alrededor de mil dólares"9.

Peirce discutía entonces el coste de la expedición, estimando que veintiocho mil dólares sería suficiente. Bingham había propuesto sólo veinte y Peirce le aseguraba que con el personal ligeramente reducido esa cantidad sería adecuada, "y la aceptaré como una asignación muy generosa". Peirce hacía hincapié entonces en la importancia de que los Estados Unidos tomaran parte en esa aventura, de modo que participara de forma plena en la comunidad científica del mundo: "Inglaterra se está ya preparando para la observación del eclipse al nivel más magnífico, y no hay duda de que los mejores astrónomos de Francia serán enviados a Argelia con el mejor equipo que la ciencia y el arte de Europa pueden lograr. Pero los observadores de América no quieren competir con ellos en su propio terreno, y espero que los corazones del Congreso latirán como el suyo propio en ardiente simpatía con esta generosa rivalidad para el avance del conocimiento"10.

Bingham, encontrando o anticipando problemas para la aprobación del proyecto, escribió a Peirce buscando una mejor comprensión de por qué la expedición era de importancia científica11. Peirce pidió a Hilgard que respondiera inmediatamente. Hilgard enfatizaba la importancia científica de las observaciones: "las ventajas que se espera obtener para la ciencia a partir de las observaciones contempladas del eclipse solar en diciembre se añadirán a nuestro conocimiento de la constitución física del sol y de la corona que le rodea. Hay una clase de hechos que se apoyan fuertemente en la naturaleza de la materia de la que se compone nuestro sistema planetario y en la manera de su formación, que puede observarse sólo con ocasión de los eclipses totales de sol"12.

Unos pocos días más tarde Peirce respondía, enfatizando de nuevo lo importante que el evento era para los europeos: "La gran importancia que se atribuye a la observación de un eclipse total de sol es evidente por el hecho de los grandes preparativos que se están llevando a cabo en Europa para la observación del eclipse el próximo diciembre. Solamente Inglaterra propone enviar sesenta observadores a la línea de la trayectoria central bajo la dirección de Sir G. B. Airy, que es la cabeza reconocida de la ciencia inglesa. No es fácil entender por qué Europa no envió ningún grupo a este país para el admirable eclipse del pasado agosto"13.

Peirce señalaba entonces que la ciencia americana debería ser capaz de competir admirablemente con la de Europa: "Los nuevos modos de observación que el genio americano ha sugerido conducirán probablemente a resultados muy valiosos y arrojarán nueva luz sobre el sol, e iluminarán la oscuridad de su misteriosa construcción"14.

Después aprovechó esa oportunidad para señalar que tales expediciones deberían ser administradas por científicos civiles y no militares: "volviéndome hacia algunas cuestiones que quizá puedan haber surgido respecto a la autoridad apropiada a la que debería confiarse el desarrollo de estas observaciones, observaré de forma similar que los asuntos científicos siempre serán mejor administrados por manos puramente científicas. Esa es la experiencia universal de Europa —y seguramente no es el genio de nuestras instituciones y de nuestra gente—, poner el servicio civil bajo control militar. Los principios del poder militar y civil son esencialmente diferentes. En el último, la subordinación debe ser correctamente impuesta, y el inferior debe sacrificarse al comandante. Pero el éxito del servicio científico y civil depende del ferviente entusiasmo de todos los asistentes, y ese entusiasmo sólo puede asegurarse cuando todo hombre comprometido en la tarea recibe su debida compensación de crédito por el trabajo que realiza"15.

Aunque era imperativo para Peirce que los científicos dirigieran el trabajo científico, no tenía objeciones a que un congresista acompañara a la expedición del eclipse. Invitó a John Bingham a hacerlo, pero el congresista declinó16.

Ya que la experiencia de observar un eclipse era vital, Peirce esperaba que tantos hombres como los que habían observado el eclipse de 1869 vieran también este17. También esperaba obtener toda la ventaja de las nuevas técnicas de fotografía astronómica que estaban siendo desarrolladas por su amigo Lewis Rutherfurd. Buscaba constantemente su consejo y le dijo: "Me considero a mí mismo como el mero mayordomo de la ciencia en su despliegue, y es especialmente mi deber y tu derecho tener esa fama que tu gran experiencia dictará como probable para promover el éxito de la expedición"18.

Sin esperar a que el Congreso aprobara la asignación para la expedición, Peirce envió a sus hijos Charles y James a Europa para hacer preparativos para las observaciones19. Ellos combinaron las tareas de la Coast Survey con un viaje de placer por Europa.

Los hijos de Peirce20 sugirieron dos localizaciones para ver el eclipse, una en Sicilia y otra en el sur de España. Benjamin Peirce les siguió llevando con él a la esposa de Charles, Zina, como su ayudante personal. Peirce, a cargo de todo, dirigió personalmente la expedición a Sicilia y pidió que su amigo, Joseph Winlock, director entonces del Harvard College Observatory, dirigiera la expedición a España21.

Cuando Peirce fue a Londres para hacer preparativos para ver el eclipse, se enteró de que el gobierno británico no había proporcionado apoyo a los equipos ingleses que esperaban observar el eclipse en Sicilia. Peirce, deseando ayudar a los científicos británicos, y quizás apurado después de insistir ante el congresista Bingham en cuánto estaban haciendo los ingleses, escribió al astrofísico británico, J. Norman Lockyer: "Se me ha mandado desde el gobierno de los Estados Unidos que haga las mejores observaciones del eclipse total del próximo diciembre. Si pudiese ayudar a la causa de la astronomía ayudando a los observadores de Inglaterra en sus investigaciones del fenómeno, me agradaría mucho. Me tomo la libertad por tanto de invitarle a asistir, y también a otros físicos eminentes de Inglaterra, junto con cualquiera de los equipos de mi expedición, uno de los cuales irá a España y el otro a Sicilia"22.

Lockyer explicaba la implicación de Peirce en la expedición británica: "El gobierno había sido abordado por dos hombres de guerra para algún dinero para la Royal Society, mientras que los astrónomos americanos tenían una gran ayuda. El astrónomo americano, Prof. Peirce, vino a verme y quería saber lo que estábamos haciendo. Cuando se enteró de cómo habíamos sido tratados me preguntó si yo iría con ‘las barras y las estrellas’. Le dije que lo haría si el gobierno me lo permitía, y fui a donde el embajador americano y le sugerí que ellos dos deberían ver al primer ministro, Gladstone"23.

Peirce, sin saberlo Lockyer, visitó a Gladstone, expresando su pesar porque el gobierno de Su Majestad no hubiera dado ningún dinero para que los astrónomos británicos vieran el próximo eclipse de sol. Gladstone respondió que no estaba al corriente de la situación y, más aun, aseguró a Peirce que cualquier petición de ayuda por parte de los astrónomos británicos recibiría su seria consideración.

El Ministro de Economía envió a buscar a Lockyer y le preguntó acerca de todo el asunto. El resultado final de la cuestión fue que la expedición inglesa partió tal y como originalmente estaba planeada24. Un agradecido Peirce escribió: "No es extraño que esté ejerciendo una importante influencia en la ciencia inglesa. Casi me parece como si dependiera más de mí aquí que en casa"25.

Pero la cooperación de Peirce había ayudado a forjar un vínculo entre la ciencia y los científicos americanos y británicos. Tanto para Lockyer como para Peirce este fue uno de los aspectos más importantes de la expedición. Peirce escribía: "El grupo americano y el inglés estaban en co-operación, y se proporcionaban uno a otro ayuda mutua. Es de esperar que los buenos sentimientos que se engendraron de esa manera influyan también más allá del círculo de la ciencia"26.

Desafortunadamente el mal tiempo interfirió en las observaciones de ambos grupos. En algunos casos las nubes se abrieron justo a tiempo. Joseph Winlock escribió: "pocos minutos antes de la totalidad, apareció una rendija de azul al oeste, y lo aclamamos como proporcionando un rayo de esperanza. Lentamente se fue moviendo, dirigiendo su curso justo hacia el sol entonces reducido a una estrecha medialuna. Finalmente lo alcanzó; en un momento más la luna había completado el fenómeno, y ahí, claramente, entre las densas masas de pesadas nubes, estaba suspendido el bello espectáculo"27.

A los equipos de algunas localizaciones les fue mejor que a otros, pero todos ellos fueron capaces de obtener al menos resultados parciales a través de huecos entre las nubes. Aunque Zina Peirce no era científica, fue capaz de registrar un fenómeno desconocido. "Tuvo éxito al dibujar la corona, y reconoció con claridad las hendiduras oscuras que habían llegado a ser motivo de discusión, y que fueron fotografiadas por Mr. Brothers, del equipo británico en otra emplazamiento "28.

A pesar del mal tiempo la expedición fue un éxito, y se probó que las teorías americanas del año anterior eran esencialmente válidas29. Peirce estaba eufórico: "La expedición del eclipse ha sido un éxito maravilloso. Hemos resuelto problemas y sacado a la luz nuevas cuestiones. Hemos cortado cabezas a la hidra y nuevas cabezas han brotado en su lugar. Los misterios de la ciencia son tan eternos como el alma, tan infinitos como la divinidad. Ya no hay duda de que externamente al sol que se ve ordinariamente hay una atmósfera de al menos cincuenta mil millas de altura, y quizá de ciento cincuenta"30.

Peirce podía estar feliz con la expedición, pero su tía Sanders sentía que había estado fuera demasiado tiempo, y le dijo a todo el mundo que no consentiría que Benjamin "se marchara a ver más eclipses"31.

 


Notas

1. Coast Survey Report for the Year 1871, 1.

2. Coast Survey Report for 1870, 229.

3. Coast Survey Report for 1869, 5.

4. Coast Survey Report for 1869, 6.

5. Charlotte Elizabeth Peirce a su prima Sarah, 13 de agosto de 1869, L 676.

6. M. H. Fisch, "The Decisive Year and Its Consequences", Writings of Charles S. Peirce. A Chronological Edition, Edward C. Moore (ed.), Indiana University Press, Bloomington, 1984, vol. 2, xxii-xxiii.

7. Carta de Benjamin Peirce a Hon. John A. Bingham, Cámara de Representantes, 8 de marzo de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

8. Congressional Globe, 42, parte 3, p. 2754. Véase también Coast Survey Report for 1870, 229.

9. Carta de Benjamin Peirce a Hon. John A. Bingham, 15 de mayo de 1870, Coast Survey file, Benjamin Peirce Correspondence, MS Am 2368, Houghton Library, Harvard University.

10. Carta de Benjamin Peirce a Hon. John A. Bingham, 15 de mayo de 1870, Coast Survey file, Benjamin Peirce Correspondence.

11. Carta de Bingham a Benjamin Peirce, 23 de mayo de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

12. Carta de Benjamin Peirce a John A. Bingham, 23 de mayo de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

13. Carta de Benjamin Peirce a John A. Bingham, 26 de mayo de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

14. Carta de Benjamin Peirce a John A. Bingham, 26 de mayo de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

15. Carta de Benjamin Peirce a John A. Bingham, 26 de mayo de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

16. Carta de Bingham a Benjamin Peirce, 29 de agosto de 1870, archivo del superintendente, 1866-1910, Congreso, armada y marina, 1867-77, National Archives at College Park, Maryland.

17. Benjamin Peirce a John A. Bingham, 41 congreso, 2ª sesión, House miscellaneous doc. Vol. 3, nº. 127, Washington, 1870, National Archives at College Park, Maryland.

18. Carta de Benjamin Peirce a Rutherford, 18 de septiembre de 1870, South Carolina Library, University of South Carolina; véase también Benjamin Peirce a Rutherford, 11 de septiembre de 1870.

19. Carta de Charles S. Peirce a Benjamin Peirce, 12 de julio  de 1870, L 333; y Hilgard a Benjamin Peirce, 18 de julio de 1870, The Coast and Geodetic Survey, "Archivo del Superintendente" 1866-1910, asistente al cargo, 1866-76, National Archives at College Park, Maryland.

20. No parece que James Peirce interviniera en la decisión sobre la localización del observatorio. Charles y James se separaron en Londres en julio de 1870 y Charles seguiría él solo su viaje preparatorio de la expedición astronómica [N. de la T.].

21. V. F. Lenzen, Benjamin Peirce and the U. S. Coast Survey, San Francisco University Press, San Francisco, 1968, 37.

22. Carta de Benjamin Peirce a Lockyer, c.27 de octubre de 1870, desde el Hotel Fenton de Londres. Reproducida también en V. F. Lenzen, Benjamin Peirce and the U. S. Coast Survey, San Francisco University Press, San Francisco, 1968, 37.

23. M. T. Lockyer y W. L. Lockyer, Life and Work of Sir Norman Lockyer, Macmillan, Londres, 1928, 56.

24. M. T. Lockyer y W. L. Lockyer, Life and Work of Sir Norman Lockyer, 56-7; S. Newcomb, The Reminiscences of an Astronomer, Houghton, Mifflin, Boston, 1903, 274-77.

25. Carta de Benjamin Peirce a Sarah Mills Peirce, 3 de noviembre de 1870, SMP file, Benjamin Peirce Correspondence.

26. M. T. Lockyer y W. L. Lockyer, Life and Work of Sir Norman Lockyer, 61; Coast Survey Report for 1870, 229.

27. Coast Survey Report for 1870, 144.

28. Coast Survey Report for 1870, 231.

29. M. H. Fisch, "The Decisive Year and Its Consequences", Writings of Charles S. Peirce. A Chronological Edition, xxxv.

30. Carta de Benjamin Peirce a Davidson, 11 de febrero de 1871, Victor Lenzen Papers; véase también Coast Survey Report for 1870, 231.

31. Carta de Charlotte Elizabeth Peirce a Benjamin Peirce, 8 de febrero de 1871, L676.



Fuente: Edward R. Hogan, Of the Human Heart. A Biography of Benjamin Peirce, Lehigh University Press, Bethlehem, 2008, pp. 264-270.



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Traducción: Sara Barrena (2010)

Proyecto de Investigación "Correspondencia europea de Charles S. Peirce: creatividad y cooperación científica" (Universidad de Navarra 2007-09)

Fecha del documento: 17 de febrero 2010
Última actualización: 22 de julio 2015

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