The Treatise of Petrus Peregrinus on the Lodestone
(mayo 1883, MS 1310)



Sabemos por la carta del 19 de mayo de 1883 de Charles S. Peirce a Leopold Delisle, director de la Biblioteca Nacional, pidiéndole permiso para trabajar en el departamento de manuscritos, y por las cartas del 23 de mayo a su hermano Jem y del 31 de mayo al superintendente Hilgard que en esta estancia en París, Charles S. Peirce dedicó mucho tiempo a transcribir el manuscrito de un tal Pedro de Maricourt, maestro del celebrado Roger Bacon, en el que daba cuenta de las propiedades del magneto [imán]. Nuestra documentalista, Jacin Luna, ha localizado a través de Gallica, este manuscrito que en la actualidad tiene la signatura Latin 7378 A, que Charles S. Peirce transcribirá en esta estancia en París.

En la carta del 23 de mayo a su hermano Jem escribe Peirce lo siguiente:

Por cierto, estoy copiando en la Bibliothèque una epístola bastante interesante, De magnete de Pedro de Maricourt. Es anterior a Roger Bacon y pienso que es una pequeña e interesante contribución a la Historia de la Ciencia y a la de la Edad Media. No sé qué haré con ella. Escribiré una introducción y quizá meta el conjunto en algún número de las circulares de The Johns Hopkins University. Quizá la publique aquí en la Revue Philosophique. Supongo que no le interesaría a vuestro boletín de la Biblioteca.

En la carta del 31 de mayo a Hilgard escribe Peirce lo siguiente:

Mencionaré por lo tanto que me he aprovechado de mi proximidad a una gran biblioteca para copiar un manuscrito de un tal Pedro de Maricourt, el maestro del famoso Roger Bacon, en relación con las propiedades del imán, y que desprende más espíritu de la ciencia del que puede encontrarse en el mismo Bacon. Como hasta ahora no se ha conocido nada sobre este Pedro, y como no se sabía que las propiedades del imán se conocieran en una época tan temprana, y como la existencia de Roger Bacon ha sido un hecho esporádico e inexplicado, este trabajo que estoy sacando a la luz tiene mucho interés para los estudiosos de la historia del pensamiento humano.

En el folio 67 comienza el opúsculo titulado "Epistola Petri Peregrini de Maricourt ad Sygerium de Fontancourt, militem, de magnete", que es el que Charles S. Peirce copiará a mano. Pueden verse aquí unas hermosas imágenes de las páginas de este manuscrito:


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En 1893 Charles S. Peirce datará este manuscrito en 1269 pero varios años después, en 1901, lo datará en torno a 1261 por sus evidencias internas, puesto que se mencionan las tablas planetarias de Campanus y se habla de Roger Bacon (1214-1294) como todavía vivo [C. S. Peirce, "Campanus", Science 13/334 (1901), 810].

Carolyn Eisele en su Historical Perspectives on Peirce's Logic of Science (Mouton, Berlín, 1985) hizo un exhaustivo estudio de este manuscrito junto con su transcripción como ilustración del Peirce científico (pp. 39-137) que merece una lectura detenida por parte de cualquier persona interesada en la materia. En el MS 1310 se conservan 119 páginas manuscritas con la traducción de Charles S. Peirce, anotaciones y dos transcripciones del manuscrito de París, una por mano de Peirce y otra por mano de M. Tissier. Todo ello ha sido publicado cuidadosamente por Carolyn Eisele.


Muy probablemente en la estancia en Ginebra en agosto de 1883 Charles S. Peirce consultará el manuscrito del Petrus Peregrinus que allí se conserva. En el MS 1310 hay una transcripción del manuscrito nº 80 de Ginebra, su transcripción mecanográfica con anotaciones de Charles S. Peirce comparándolo con el manuscrito 7378 A de la Biblioteca Nacional de Francia.

En la transcripción del manuscrito de la Epistola Petri Peregrini de Maricourt, Charles S. Peirce se referirá a las variantes del manuscrito de Ginebra con la letra G. Se refiere además con la letra J a otra lectura —distinta de la suya— del manuscrito de París.

 

Diez años después: 1893

Diez años después, Charles S. Peirce dirá en una clase sobre historia de la ciencia en el Lowell Institute [MS 1280, 49-50], 1892: "Hace algunos años, hice una copia en París de un manuscrito del siglo XIII de un tratado de Petrus Peregrinus, un Picard y un maestro de Roger Bacon, relativo a las propiedades del magneto. Había habido algunos intentos previos de leer este manuscrito; pero era tan ilegible que no habían sido exitosos. Yo logré descifrar cada palabra a expensas de mi vista; y creo que Mr. Thomas Mottelay va a añadir mi transcripción de esta obra a su traducción del tratado del siglo XVI de William Gilbert sobre la misma materia".

La transcripción de C. S. Peirce fue utilizada por P. Fleury Mottelay en su traducción de De Magnete de William Gilbert publicada en 1893, pues en la p. vi testimonia su deuda con el prof. Charles Sanders Peirce, aunque no fue incluida en ese libro. En The Letter of Petrus Peregrinus on the Magnet, A. D. 1269 traducido por Brother Arnold (New York, McGraw, 1904) se dice en la página xix: "Sabemos que Mr. Fleury P. Mottelay, de Nueva York, el ilustre traductor de De Magnete de Gilbert, posee una versión manuscrita por el prof. Peirce de Harvard del codex de París del que hizo un cuidadoso estudio en un intento de descrifrar las partes ilegibles".



Entre los documentos de Charles S. Peirce que se conservan en la carpeta MS 1310 en la Houghton Library se encuentra un ejemplar del prospecto para una edición de The Treatise of Petrus Peregrinus on the Lodestone, Latin Text, English Version, and Notes. With an Introductory History of Experimental Science in the Middle Ages. By C. S. Peirce. El texto era atribuido a Pierre De Maricourt, siglo XIII. El folleto —que se reproduce aquí debajo— cuenta con dieciséis páginas, tiene el número de Hollis 003596781 y su antigua identificación en Widener es Phys 5.1. En la actualidad la ficha catalográfica de este registro está accesible en http://id.lib.harvard.edu/alma/990035967810203941/catalog Esta edición de Peirce del Peregrinus nunca llegó a ver la luz, pues no obtuvo suficientes suscriptores. El prospecto para la edición del The Treatise of Petrus Peregrinus on the Lodestone de 1893 se cierra con una ficha de suscripción para recibir el libro por la cantidad de 12 dólares. La suscripción debe enviarse a Theo L. de Vinne & Co., 12 Lafayette Place, Nueva York.

El breve tratado sobre el imán [lodestone] de Petrus Peregrinus, fechado en 1269, ocupa una posición única en la historia de la mente humana, siendo sin excepción la obra más temprana de la ciencia experimental que nos ha llegado. Ni tampoco podemos saber si algo de este tipo había sido escrito antes. Sin duda los experimentos se habían hecho antes. El papiro médico contiene una receta que se dice que se le dio a la madre del rey Thoth; y algo se había logrado en la óptica. Pero ningún experimento antiguo puede ser considerado como científico, por varias razones. Primero, porque no se hicieron con el simple propósito de aprender la verdad, sino con un parti pris [prejuicio], excepto cuando fueron simplemente accidentales. En segundo lugar, en ningún caso hubo un aparato ideado por una persona antes de Peregrinus, al menos no hay evidencia de tal cosa, con el fin de obtener una respuesta experimental a una pregunta. Ahora, con instrumentos ya existentes podemos hacer observaciones casuales; pero a menos que sean mucho más complicados que los de los antiguos, difícilmente podemos hacer con ellos experimentos genuinos. En cualquier caso, la ausencia total de experimentos hechos con aparatos diseñados para ese propósito, revela una completa ausencia del espíritu de investigación experimental. La quintaesencia de la ciencia, sin embargo, consiste precisamente en —y su éxito depende de— el espíritu con el que se la lleva a cabo. En tercer lugar, ninguna ley o proposición general de la ciencia antigua se basaba conscientemente en el experimento. En cuarto lugar, nunca se realizaron experimentos antiguos en una serie conectada, cada una después de la primera basada en la verdad que la anterior había establecido. El trabajo de Petrus es absolutamente el primero que cumple una sola de las condiciones aquí indicadas; y las cumple todas. El único propósito directo de sus experimentos fue, evidentemente, el análisis de las propiedades de la piedra imán y la determinación de sus leyes. Sus experimentos se realizaron con varias piezas distintas de un aparato construido y diseñado para ningún otro fin. Sobre sus experimentos, basa una teoría general de la piedra imán que, aunque en parte no es correcta, sigue siendo un error solo porque, como prácticamente confiesa, no tenía la habilidad mecánica suficiente para construir el aparato descrito por él y propuesto para el propósito de hacer el experimento crucial que, si se hubiera hecho, habría corregido su error. Todos sus experimentos siguen una secuencia, y cada uno reposa sobre el resultado del anterior. En la práctica, Peregrinus no solo sigue estas cuatro condiciones, sino que es plenamente consciente de la importancia de cada una de ellas. Por lo tanto, en general, este pequeño libro debe considerarse como uno de los monumentos más importantes del progreso humano. La experimentación de Gilbert, quien a menudo ha sido considerado como el fundador de la ciencia magnética, es en gran parte un plagio directo de Peregrinus; y aunque sus verdaderos méritos


están lejos de ser insignificantes, sin embargo, no está en absoluto en el plano de importancia del escritor más antiguo, aun sin tener en cuenta el estado más avanzado de la civilización de su siglo.

Hubo un tiempo en que las personas educadas podían imaginar que la idea de la ciencia inductiva podía surgir en pleno del cerebro de Francis Bacon; pero en nuestros días hemos aprendido mejor el curso natural del desarrollo de ideas. Los pensamientos de ese tipo comprehensivo no se inician en los setales de los cerebros individuales. Requieren los campos más amplios de las sociedades; y deben pasar generaciones antes de que puedan adquirir alguna madurez de fortaleza. Hay un montón de testimonios tanto de Peregrinus como de su alumno, Roger Bacon, de los que podemos inferir con seguridad que estaban familiarizados con físicos más antiguos, aunque es posible que esos antiguos no hubieran transmitido sus experimentos por escrito. Pero si será posible descifrar alguna vez la plausibilidad de la historia anterior de la ciencia experimental, previa y precedente al trabajo de Peregrinus, solo el tiempo podrá mostrarlo. Es cierto que la temprana escuela de físicos, de la que Peregrinus y Roger Bacon siguen siendo para nosotros los únicos representantes, se vio abrumada por la creciente oleada de teología, entre la que, por una parte, y la superstición popular, por otra, no quedó lugar para ella. Entonces, ¿la llama de la investigación científica se apagó por completo, o se mantuvo viva una chispa de la cual, en un hecho histórico, el fuego sagrado se reavivó en el siglo XVI? Para la solución de este problema, la introducción de este volumen ofrecerá algunas contribuciones.

El texto del tratado aquí presentado es sustancialmente el de un MS contemporáneo en la Biblioteca de París. [Nota: MSS. latins 7378.] Se anotan todas las desviaciones de esa autoridad. Sin embargo, otros tres textos importantes se han recopilado cuidadosamente, junto con varios que están incompletos. El trabajo, aunque se ha escrito mucho sobre él, se cree que nunca se ha impreso, excepto en Augsburgo en 1558, y esa edición es de una rareza extrema. Es cierto que Libri, en su valioso trabajo sobre la historia de las ciencias matemáticas en Italia, intentó una transcripción de este MS aquí utilizado, pero debido a su extrema ilegibilidad, aunque invocó la ayuda de los paleógrafos más expertos, apenas ha podido encontrar el sentido perfecto de una sola frase, por no hablar de lugares donde su texto sugiere un significado incorrecto, ni de innumerables errores menores.

 

 













El editor del tomo VIII de los Collected Papers, A. W. Burks, incluyó en el tomo VIII (c.1893, n. 4) la transcripción de las seis primeras páginas de este prospecto "porque ilustra bien el propósito de Peirce al estudiar la historia de la ciencia para ganar una comprensión de la naturaleza del método científico". Charles S. Peirce explica en la pp. 5-6 del folleto: "El texto del tratado aquí presentado es sustancialmente el de un MS contemporáneo en la Biblioteca de París". Y añade en nota a pie de página: "MSS. latins 7378".

Peirce añade en el prospecto (pp. 5-6) las siguientes explicaciones: "Todas las desviaciones de esa autoridad [MSS. latins 7378] son registradas. Otros tres importantes textos, sin embargo, han sido cuidadosamente comparados [en MS 1310 se conserva una copia de una parte del MS que se guarda en la Biblioteca de la ciudad de Ginebra], junto con varios que están incompletos. La obra, aunque se ha escrito mucho sobre ella, nunca, según se cree, ha sido impresa excepto en Augsburgo en 1558 y esta edición es de extrema rareza. Verdaderamente, Libri, en su valioso trabajo sobre la historia de las ciencias matemáticas en Italia, intentó una transcripción del mismo manuscrito aquí usado, pero debido a su extrema ilegibilidad, aunque él pidió la ayuda de los más expertos paleógrafos, apenas fue capaz de dar perfecto sentido a una sola frase, por no hablar de los lugares en los que su texto sugiere un significado equivocado ni de sus innumerables errores menores".

Charles S. Peirce se referirá también al Petrus Peregrinus en NEM 3:1019 y CN 2:018, 029, 031, 034, 035, 175; CN 3:150.


Autor de la página: Jaime Nubiola

Proyecto de investigación: "The Cosmopolitan Peirce": Cartas de C. S. Peirce en su quinto viaje europeo (2 de mayo-18 de septiembre 1883)

Fecha del documento: 11 de febrero 2019
Última actualización: 17 de junio 2019
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