Carta de Charles S. Peirce a su madre Sarah Mills
(Berlín, 09.04.1876)



Esta carta fue escrita por C. S. Peirce a su madre Sarah Mills Peirce el 9 de abril de 1876 desde Berlín, dándole noticia de su estancia en Alemania comparándola con Francia.

El original se conserva entre los Charles S. Peirce Papers en la Houghton Library (MS Am 1632, L 341) de la Universidad de Harvard. La reproducción digital de la carta ha sido hecha a partir de la fotocopia disponible en el Peirce Edition Project. Para la transcripción se ha tenido en cuenta la que preparó Max Fisch [VBla(4)#5], accesible también en Indianapolis.
Letter transcription
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Berlín1, 9 de abril 1876

Muy querida Madre,

Soy un mal escritor de cartas y poco aficionado a aburrir a mis amigos con mis confusos garabatos, pero me gusta tanto recibir tus cartas que debo escribir aunque solo sea para decir eso. Es interesante estar de nuevo en Alemania después de Francia. Está lejos de mí el pretender entender a todos estos extranjeros, pero me parece que tengo un mayor atisbo de cómo son realmente los alemanes al compararlos con los franceses. Lo que más me llama la atención es su espesa estupidez. Los franceses son maravillosamente inteligentes y los alemanes todo lo contrario. Lentos y torpes. Hoy he ido a la nueva

 

 

Galería Nacional. Puedo asegurarte que no gasto muy a menudo el tiempo en tales diversiones. Es una colección de pinturas alemanas modernas y está considerada como muy buena. Comparándola con la colección de pinturas francesas modernas en el Luxemburgo, que de hecho es bastante pobre, uno se queda tan impresionado con el esfuerzo que los alemanes han tenido que hacer para lograr algo tan inferior, con el poco genio artístico real que han sido capaces de desarrollar, que uno está tentado de preguntar si les merece la pena luchar por algo para lo que están tan evidentemente poco dotados. De hecho he salido considerando si ha sido bueno para la cultura humana que los alemanes hayan sido tan apasionadamente nacionales. Tal vez les habría ido mejor si se hubieran contentado con seguir a Francia, como comenzaron haciendo. No era de suponer que yo dijera o ni siquiera pensara eso, pero

 

 

esas han sido las ideas que una muestra del arte alemán en una de sus secciones ha sugerido a mi mente. Los alemanes representan la Industria y son un ejemplo singular de lo que puede hacer un arrastrarse torpemente. No sé realmente qué es lo que piensan ahora los ingleses y los americanos acerca de los alemanes y los franceses, pero pienso que de aquí a cinco años los alemanes nos serán mostrados como un ejemplo significativo de nación a la que le ha ido mal y los franceses como una a la que le ha ido bien. No quiero decir que ese juicio vaya a ser justo, pero estoy convencido de que Alemania tiene que cambiar su trayectoria, abandonar su enorme ejército y tener uno bastante más pequeño que el de Francia, y cambiar su estilo y retroceder. Por otra parte, la República se reconocerá en cinco años como algo establecido y permanente en Francia2. Es increíble


 

 

qué tonterías se dicen sobre ella. Admito que la Asamblea se está deshonrando a sí misma, pero yo siempre he dicho que lo haría, desde antes de las elecciones. Es justo lo que yo esperaba. Sin embargo, pienso que en conjunto no se les encontrará tan terriblemente jacobinos.

Confieso que el emperador de aquí me interesa mucho. Me parece un hombre muy sabio y espero que la historia no permita que sea eclipsado por el brillo de la grandeza de Bismarck. Aquí les gusta el emperador, pero adoran a Bismarck. Me parece más popular que nunca.

Te gustará saber a quién veo aquí. Primero están el viejo General Baeyer y la srta. Baeyer3. Adoro al General Baeyer. Es un viejo muchacho maravilloso de cerca de 80. Ahora está refrescando su francés (me parece que últimamente ha estado más en comunicación con los franceses) y todas

 

las noches aprende una lista de palabras. Es un hombre de mucha fuerza y tiene una cierta amabilidad que se irradia de la manera más maravillosa. La señorita Baeyer es tan simpática e instruida como extraña, y tan fea como una joven señorita alemana educada puede posiblemente ser. Me gusta también mucho, pero estoy enamorado del viejo caballero.

Förster, el director del observatorio, es un gran administrador. La cantidad de asuntos de los que es capaz de hacerse cargo es realmente sorprendente. Además de llevar el observatorio, está a cargo del Almanaque Náutico alemán, y también de la oficina de pesos y medidas, que es la tarea más absorbente de las tres. Hay algo extremadamente agradable en


 

él y hace todo lo posible por mí.

Los usos alemanes de los nombres de la gente son divertidos. El General Baeyer no es militar en absoluto, pero siempre se dirigen a él como Su Excelencia y es:

Teniente General Dr. Baëyer

El otro día tuve ocasión de escribir a Oppolzer de Viena y dirigí la carta a:

An

den Königlicher Kaiserlicher Regierungs Rath

Herrn. Professor Dr. Ritter von Oppolzer

Es un hombre joven, no mucho mayor que yo, y su presencia no te impone en absoluto.

Otra conocida agradable es mi profesora de alemán, una joven que me da una hora diaria por una cantidad muy pequeña y que es más guapa de lo que yo suponía que una berlinesa podía ser. Tiene dos amigas inseparables; una es una señora alemana soltera

 

de casi cuarenta, que siempre me resulta interesante. Para describirla podría decir que es como Zina si le quitas a Zina sus cualidades superiores y la conviertes solo en una persona interesante y peculiar, y la haces más bien débil que fuerte en su capa superior. No tiene ninguna de las ideas de Zina, pero sí una buena parte de su temperamento y algunas cualidades que conozco y que valoro, pero de las que quizá otra gente no acaba de ver su belleza. En todo caso hay algo en ella que hace que me guste verla. La tercera joven es inglesa y no me interesa. Ahí tienes casi completa, exceptuando Farquhar, etc. la lista de la gente a la que veo con frecuencia.

Si sabes de alguien que venga al extranjero y tema que tendrá mucho tiempo para pasar en museos y sitios parecidos,

 

me gustaría que simplemente le aconsejaras que edite un libro sobre fotometría en voyage y vea si eso no ocupa un poco sus minutos libres. Cuando es así nada en absoluto puede convencerme para dedicarme a otra cosa aparte de mi trabajo del Coast Survey, al que todavía me aferro y que también reduciré a algo practicable4.

Entre todas mis faltas no hay ninguna cuya estupidez se me presente de modo más claro que la de dedicarme al trabajo especulativo y científico más allá de aquello que es mi deber inmediato. Lo dejaré para hombres cuyos cerebros pesen más que el mío. Si fuera ambicioso podría haber alguna excusa, pero como nada de esa clase me importa un comino dejaré ese sinsentido. Mi libro es también uno bastante tonto. Ha sido demasiado trabajado y elaborado.

Con amor para Padre, tía Lizzie, Jim, Bert, Helen, Will5, tía Margaret, tía Anna6 y todos. Tu hijo que te quiere mucho,

Charlie

Mi dirección sigue siendo a la atención de

Messrs. McCulloch & Co.

41 Lombard St.

Londres

 

Por favor, envía esta carta a Zina7.

 

 


Notas

1. Charles S. Peirce había dejado París el 5 de marzo. La finalidad de esta nueva estancia en Berlín era oscilar el péndulo en el Observatorio de Berlín.

2. El 20 de febrero de 1876 se habían celebrado elecciones generales a la Asamblea de Diputados de Francia y los republicanos habían obtenido una clara mayoría [Fuente: Wikipedia].

3. El General Baeyer y su esposa Eugenie Hitzig (1807-1843) tuvieron tres hijas: Clara (1826), Emma Ribbeck (1831) y Jeanette (1839). Pensamos que la "joven señorita alemana educada" era Jeanette, que contaba entonces con 37 años.

4. Se conoce que los preparativos de la impresión de Photometric Researches requerían mucha atención por su parte.

5. Se trata de William Rogers Ellis (1846-1902), esposo de Helen.

6. Tía Anna debe de ser Anna E. Gamble (1830-1910), casada en 1852 con Henry Peirce Nichols. No hemos identificado todavía a tía Margaret.

7. Llama la atención cómo Peirce encarece a su madre que envíe la carta a su esposa Zina, quien de hecho se reunirá de nuevo con él a finales de junio en Inglaterra.


Traducción de Sara Barrena (2014)
Una de las ventajas de los textos en formato electrónico respecto de los textos impresos es que pueden corregirse con gran facilidad mediante la colaboración activa de los lectores que adviertan erratas, errores o simplemente mejores traducciones. En este sentido agradeceríamos que se enviaran todas las sugerencias y correcciones a sbarrena@unav.es
Proyecto de investigación "Charles S. Peirce en Europa (1875-76): comunidad científica y correspondencia" (MCI: FFI2011-24340)

Fecha del documento: 1 de abril 2014
Última actualización: 5 de agosto 2015

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