Carta de Charles S. Peirce a su padre Benjamin Peirce
(Nueva York, 11.02.1877)



Esta carta fue escrita por C. S. Peirce a su padre Benjamin Peirce el 11 de febrero de 1877 desde Nueva York sobre su situación económica y los trabajos fotométricos que había venido realizando.

El original se conserva en Charles S. Peirce Papers en la Houghton Library (MS Am 1632, L 333) de la Universidad de Harvard. La reproducción digital de la carta ha sido hecha a partir de una fotografía del original. Para la transcripción de la carta se ha tenido en cuenta la que preparó Max Fisch [VBla(4)#6], accesible en Indianapolis. 
Letter transcription

 


Nueva York, 11 de febrero de 1877

 

Mi queridísimo padre,

He estado en Washington y creo que, a pesar de la estupidez de Mr. Hein1, he solucionado el asunto. Esta semana podré pagar a los Baring casi la mitad de lo que se les debe2, y espero poder hacer bien las cosas sin molestar más a Jem. Esta mañana he recibido una nota de Pickering en la que propone considerar cualquier reclamación que yo pueda

 

tener como una muestra concreta contra el observatorio (y yo había dicho una reclamación), y para solventar mis reclamaciones menos definidas propone que haga una solicitud de dinero al Rumford Committee3. Te enviaré su nota mañana. Todavía no la he considerado.

Pero me doy cuenta de lo siguiente. Independientemente de lo que piense Pickering, sería muy beneficioso para él y para el observatorio asociarme a él, aunque no sea de forma oficial. ¿Por qué no combina esta idea con la suya sobre el Rumford Committee? Realmente pienso que él piensa que mis observaciones fotométricas

 

son malas. Él está pensando en el error probable de tales observaciones en el laboratorio, que equivale solo a alrededor de 1/125 por observación y que por diferentes medios puede reducirse a la mitad, por ejemplo, variando a la vez ambos puntos de vista en direcciones contrarias. Ahora bien, la incertidumbre de mis medidas estelares es de 1/10 por cada estrella4.

Eso parece mucho, pero observa lo siguiente: 1º) Esta cifra no proviene de la comparación de mis observaciones entre sí, sino de la comparación de diferentes observadores entre sí, de modo que se incluyen todas las fuentes de error. 2º) Mi error probable es más pequeño

 

 

que el de cualquier otro observador. 3º) Después de haberse dedicado Heis a las magnitudes durante 20 años, él afirmó que era imposible, debido a las fuentes atmosféricas de error, expresar magnitudes hasta la décima parte (esto es, casi 1/10 de la luz). Yo sin embargo lo he hecho. 4º) En el estado actual de nuestro conocimiento las magnitudes exactas hasta la décima parte constituirían una base importante para las conclusiones sobre la distribución de las estrellas. 5º) Para que las magnitudes puedan medirse con exactitud, el proceso debe ser lo suficientemente largo para evitar que haya que revisar todos los cielos, ya que me propongo medir hasta la décima parte.

Nuestro amigo Pickering no sabe apreciar mi trabajo; eso es todo.

Cuando estaba en Washington me encontré con el Mayor

 

 

 

Torining5, de la oficina de medición de límites. Me impresionó mucho su espíritu científico y mencionó que tenía una discusión de los errores sistemáticos de los catálogos de las latitudes de las estrellas en la zona donde él las usaba. Ahora bien, ya sabes que había una lista de latitudes de las estrellas impresa por el Coast Survey. Hilgard tenía la idea en ese momento de ocupar el puesto del Observatorio de Cambridge, de modo que tomó el asunto en sus manos y lo quitó de las de Schott, y lo convirtió en un gran lío. Ahora va a sacar un catálogo de latitudes exactas. En mi opinión, eso va a tener un efecto negativo en la reputación del Survey. Él se ha servido simplemente

 

de las autoridades ordinarias empleadas por Schott para elaborar los lugares de cada una de las estrellas. Pero, aunque no se pueda hallar de mejor manera el lugar de cada estrella, me parece que un catálogo es algo bastante diferente, y que se considerará un trabajo bastante ordinario6. Si Hilgard quiere un observatorio, cuanto menos muestre su capacidad astronómica mejor. Le sugerí a Patterson que antes de imprimirlo someta el plan de trabajo a uno o varios consejeros. Quizá la mejor manera sería hacer ver al mismo Hilgard que se espera algo más.

En Washington le pregunté a Hilgard por qué

 

Sylvester y compañía ignoraban de esa manera el Analyst. Dijo que no sabía, particularmente porque él ya les había llamado la atención sobre ello. Sylvester debería entender mejor que es del todo necesario ser civilizado en las relaciones con los hombres que están haciendo algo bueno por la ciencia, y que no debe ser arrogante con ellos simplemente porque él sea un matemático más fuerte. Le pedí a Hilgard que me enviara el Analyst y encontré ya un ejemplar a mi regreso.

Contiene una nueva fórmula de la relación entre latitud y gravedad. Esa fórmula es algo más complicada que la de Clairaut, pero tiene dos méritos. Primero, se aplica a cualquier cuerpo cuya superficie sea un elipsoide de revolución y sea una superficie de equilibrio, sin importar lo grande que sea la elipsicidad. Segundo,

 

la demostración es excesivamente simple. La cuestión es si resulta sólida. Dime qué te parece. Es así:



a= radio ecuatorial

b= radio polar

l= latitud astronómica

v= latitud geocéntrica

p= gravedad ecuatorial

q= gravedad polar

g= gravedad a latitud l.

r= radio a latitud l

 

Por la geometría,



 

Ahora bien, si un nivel de superficie (superficie de equilibrio) es un elipsoide, todo nivel de superficie exterior es un elipsoide. Por lo tanto, pasando de una superficie a otra,




Si hacemos b/a y p/q muy cercanos a la unidad, esto se reduce a la fórmula de Clairaut, pero la diferencia entre los dos en el caso actual es importante.

Tu hijo que te quiere

C. S. Peirce



El nombre del autor [del artículo] es R. J. Adcock, Monmouth, Ill.





Notas

1. Samuel Hein (1822-1886) era el Disbursing Agent del Coast Survey a quien correspondía la tarea de supervisar los gastos. Sus relaciones con Charles S. Peirce fueron habitualmente tensas probablemente a causa del desorden con el que Peirce llevaba su contabilidad. La situación económica de Peirce en Nueva York no era para nada holgada pues su salario del Coast Survey era más bien modesto.

2. Consta que seis meses antes Charles S. Peirce adeudaba a Baring Brothers 1.458£. Por el tenor literal de esta carta parece que su hermano Jem le ayudó a saldar esta deuda.

3. El Rumford Fund de la American Academy of Arts and Sciences fue establecido por Benjamin Thomson, conde Rumford, que había entregado 5.000$ a la American Academy en 1796 para otorgar premios regularmente a los descubridores más importantes de Norteamérica. Puede leerse el artículo del chairman del Comité, A. E. Kennelly, "The Rumford Fund" en Science 12 de diciembre 1930, p. 65.

4. Un tema central de la ciencia del siglo XIX, basada en la experimentación sensible, es siempre la reducción de los errores que se producen en la observación, por ejemplo, al observar el brillo de las estrellas y comparar entre sí los resultados de millares de estrellas. Algo parecido ocurre en la determinación de la gravedad mediante el péndulo y la medición de las oscilaciones del soporte. Todo ello está relacionado con la entonces novedosa investigación en psicología experimental sobre los umbrales de la percepción. Sobre este tema es interesante la lectura del artículo de C. S. Peirce y su discípulo Joseph Jastrow, "On Small Differences in Sensation", Memoirs of the National Academy of Sciences, 3 (1885), pp. 73-83.

5. No hemos identificado todavía a esta persona.

6. De hecho, en el Catalogue of Stars for Observations of Latitude", Appendix nº 7 del Report del U. S. Coast Survey de 1876, publicado en 1879, se indica expresamente que la lista de estrellas fue seleccionada bajo la dirección del Asistente C. S. Peirce y se añade en p. 84: "la identificación de Ptolomeo con los cielos se basa en la transcripción de Mr. Peirce del manuscrito de París, de la que ha presentado un informe a la Academia Americana de las Artes y las Ciencias".


Traducción de Sara Barrena (2016)
Una de las ventajas de los textos en formato electrónico respecto de los textos impresos es que pueden corregirse con gran facilidad mediante la colaboración activa de los lectores que adviertan erratas, errores o simplemente mejores traducciones. En este sentido agradeceríamos que se enviaran todas las sugerencias y correcciones a sbarrena@unav.es
Proyecto de investigación "La correspondencia del tercer viaje europeo de Charles S. Peirce (septiembre-noviembre 1877)"

Fecha del documento:15 de noviembre 2016
Última actualización: 26 de julio 2017

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