Referencias de Charles S. Peirce al General Baeyer



Las referencias de Peirce al General Baeyer se reiteran a lo largo de su vida. Por el momento se han identificado las siguientes:

1875. En sus cartas mensuales al Superintendente Patterson, Charles S. Peirce da cuenta de sus relaciones con el General Baeyer.

4 de junio 1875: "Ayer tuve una entrevista con el teniente-general Bäyer, presidente del Instituto Geodésico de aquí, en la que me informó que había llegado a estar insatisfecho con el péndulo reversible y que deseaba adoptar el plan de oscilar un péndulo invariable in vacuo. El asunto ya ha sido considerado ante el consejo de la Europäische Gradmessung, y se decidirá en un encuentro en París en septiembre. Estaba tan decidido en su condena del instrumento y de todo lo que se ha hecho con él que [esto] modificará de algún modo el valor inmediato de mis oscilaciones aquí. Me explicó con detalle sus nuevos planes, que deseo considerar con más detenimiento".

Se reproduce aquí otro párrafo de una de ellas:
"Llegando a París, me encontré al Gral. Baeyer que me informó que la sesión del International Geodetical Association iba a celebrarse y al día siguiente recibí del presidente Gral. Ibáñez una invitación para tomar parte de las discusiones tanto la de la conferencia general como la de la comisión permanente, a las que fui. Presenté una revisión de mi trabajo que será publicada; y la comisión permanente presentó a la asociación una resolución muy bien formulada, que, sin pretender de ninguna manera ser condescendiente con el Coast Survery, expresó el deseo que tenían de ver felizmente terminado mi trabajo en Europa por la comparación que permitiría entre las diferentes resoluciones europeas de la fuerza absoluta de la gravedad y la conexión que daría a los diversos experimentos pendulares europeos. La resolución fue adoptada por unanimidad".
1876. En sus "Measurements of Gravity at Initial Stations in America and Europe", Coast Survey Report 1876, 202-337, 410-16 se incluye un informe al Superintendente Patterson en la que describe su estancia en Berlín:
"3. Berlín.- El péndulo fue oscilado en Berlín [...]. La estación era muy cercana a la de Bessel, pero aproximadamente tres metros más alta. Los experimentos fueron hechos del 15 de abril al 12 de junio de 1876. Esta estación era favorable en lo que se refiere a quietud y estabilidad, pero desfavorable debido a los cambios de temperatura. El presente escritor disfrutó de la inestimable ventaja del consejo del Nestor [sabio consejero] de la geodesia, el General Baeyer […]". [W4, 83].
1877. En el Coast Survey Report de 1881, 427-36 se incluye una carta de C. S. Peirce el 13 de julio de 1877 desde Nueva York reproducida en W3, 217 con el título "On the Influence of the Flexibility of the Support on the Oscillation of a Pendulum". En esa carta C. S. Peirce escribe:
"Haciéndome cargo de las investigaciones de la Coast Survey sobre la gravedad, ordené a los Messrs. Repsold un péndulo reversible, que es la copia del que tiene el Instituto Geodésico Prusiano. Pero los fabricantes del instrumento estaban en ese momento tan ocupados con la construcción de los instrumentos del tránsito de Venus, que el péndulo no estuvo listo hasta la primavera de 1875. Por consiguiente fui a Hamburgo a recibirlo; y de Hamburgo fui a Berlín, en donde encontré al General Baeyer bastante insatisfecho con los resultados obtenidos con el instrumento prusiano. Especialmente mencionó la flexibilidad del trípode, una fuente de error que los experimentadores seguramente nunca han pasado por alto. El aparato pendular que llevé conmigo desde América se había estropeado en el transporte, necesitaba emplear el nuevo instrumento, y por eso emprendí la tarea de medir y de tomar en cuenta el error en cuestión".
En la carta del 2 de noviembre de 1877 a su madre describe así el encuentro con el general Baeyer y su hija en Suttgart:
"Me recibieron de una manera muy cordial. El viejo General Baeyer me abrazó y me pareció que la Srta. Baeyer estaba casi a punto de hacerlo también. No me esperaban en absoluto y parece que habían estado diciendo que era una pena que no me hubieran enviado una invitación formal a tiempo, de manera que mi repentina aparición tuvo un efecto casi sobrenatural, como dijo la Srta. Baeyer. (...)
El verdadero rey de la geodesia europea, ante el cual todos los demás tiemblan, al que nunca se oponen abiertamente sino que refunfuñan en susurros a su alrededor, es el General Baeyer. Tiene ahora 83 años. Desde la última vez que le vi ha aprendido francés, que ahora habla muy bien. Todas las noches se aprendía una lista de 50 palabras de memoria. Está muy orgulloso de su nuevo logro. Es un teniente-general del ejército alemán pero no creo que haya estado nunca envuelto en operaciones militares. Era amigo de Bessel. Su trato es muy cálido y nada te recuerda que es una 'Excelencia'. Es cariñoso y genial, y su gran pasión son los indicadores de mareas. La Srta. Baeyer dice que 'los mareógrafos son los péndulos de papá'. A pesar de todo eso, el que tiene una opinión opuesta a la del General Baeyer lo pasa mal, ya que tiene una tremenda voluntad y siempre se sale con la suya. Me aprecia mucho y parece tener buena opinión de mí. La Srta. Baeyer, que está en la treintena, es gorda y no es guapa. Es extremadamente inteligente y tiene lo que los berlineses llaman ingenio de Berlín, que está adaptado a las percepciones de los alemanes".
1881. En sus "On the flexure of Pendulum Supports", Coast Survey Report 1881, 359-441 escribe Peirce:
"En 1875, sin embargo, el General Baeyer tenía la grave sospecha de que el período de un péndulo que oscila sobre un trípode Repsold era afectado por la oscilación de este último, y en una circular dirigida a los miembros del comité del péndulo del International Geodetic Congress, escribió: 'La necesidad de suspender el péndulo en una base es una fuente de error, ya que un péndulo que oscila en una base pone a esta en oscilación y eso influye en el ritmo del primero. El efecto puede ser disminuido mediante el uso de un péndulo más corto y una base más pequeña; pero es discutible si se le llegará a ser completamente insensible'.
Fue entonces cuando recibí el aparato Repsold de los fabricantes, a quienes había sido encargado dos años antes cuando por primera vez estuve a cargo de las operaciones del péndulo del Coast Survey. Poniéndome al corriente de las dudas del General Baeyer, decidí resolver el asunto midiendo la flexibilidad del trípode Repsold en la primera oportunidad. Esto lo hice en Ginebra, en donde, aunque solo hice una medición aproximada, encontré que la flexura era completamente suficiente para explicar la discrepancia entre las resoluciones de Bessel y de Albrecht.
El 25 de septiembre del mismo año comuniqué mi resultado a la comisión permanente del Geodetical Congress. En una sesión los informes de los diferentes miembros del comité pendular fueron leídos. (…) Durante la primavera de 1876, habiendo ya medido la flexibilidad del trípode en París, la volví a medir en Berlín, donde mis experimentos fueron presenciados por el general Baeyer y un grupo de caballeros ligados al Prussian Survey.
En octubre de 1876, en la reunión de la comisión permanente de la International Geodetical Union en Bruselas, el resultado de mis experimentos fue anunciado por el General Baeyer".
[Fuente: "On the flexure of Pendulum Supports", 1883, W4, 516-17; incluido también en Historical Perspectives on Peirce's Logic of Science, pp. 608-09 y en CP 7.6-10].
1887. Entre la documentación de Peirce para un curso sobre "The Art of Reasoning" se encuentra un texto titulado "Directions to Agents", en el que también se recuerda al General Baeyer (W6, 26-27). Peirce escribe así:
"En 1875, por casualidad [Peirce] fue invitado a asistir a las reuniones de los delegados de los diferentes Surveys gubernamentales de Europa que fue celebrado en el Ministerio de Asuntos Exteriores de París, y se le pidió al Sr. Peirce decir lo que pensaba del método usado en ese tiempo en toda Europa para determinar la fuerza de gravedad. Él lo condenó, y dijo que daba resultados enormemente erróneos. […] Los delegados europeos estaban tan sorprendidos por esta declaración, que tenían muy poco que decir, pero acordaron reunirse en Bruselas al siguiente año. En la reunión de Bruselas (en la que el Sr. Peirce no estuvo presente) fueron recibidos informes de dos o tres de los Surveys […] [que] emprendieron investigaciones especiales de los hechos alegados por el Sr. Peirce, y encontraron que 'nuestro colega americano' estaba completamente equivocado. Estos informes no llegaron al Sr. Peirce hasta el siguiente año, apenas a tiempo para poder llegar a la tercera reunión de los Surveys europeos, que fue convocada para encontrarse en Stuttgart para llegar a una decisión final con respecto a este importante asunto. […] El Sr. Peirce se apresuró con toda velocidad, y entró a la reunión en medio de una discusión acalorada sobre el asunto. El venerable presidente el General Baeyer de Berlín, que había estado intentando defender las opiniones del Sr. Peirce, cayó sobre su cuello y lo besó. El Sr. Peirce se dirigió a los presentes y mostró que los experimentos iniciados por los Surveys de Austria, Suiza, etc., no estaban bien calculados para poner de manifiesto el fenómeno en cuestión. Luego, expuso sus propios experimentos, y mostró por medio de una elaborada discusión matemática, que condujeron demostrativamente a la conclusión que había anunciado. Al final de su discurso, aquellos que se habían opuesto a sus opiniones uno tras otro se levantaron y se proclamaron convencidos, y su proposición fue adoptada por un voto unánime".




Autora: María del Sol Romano (2012)

Proyecto de Investigación "Charles S. Peirce en Europa (1875-76): comunidad científica y correspondencia " (MCI: FFI2011-24340)

Fecha del documento: 7 de junio 2012
Última actualización: 8 de marzo 2017
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