Carta de Charles S. Peirce a su hermano James Mills Peirce
(Berlín, 30.07.1870)



C. S. Peirce escribió esta carta a su hermano Jem desde Berlín el 30 de julio de 1870, con el que había viajado desde Nueva York a Londres. En ella le habla de su viaje en tren por Europa, donde en aquellos momentos se iniciaba la Guerra Franco-Prusiana, aunque Peirce no la menciona, y le relata diversas impresiones, no muy favorables, sobre la ciudad de Berlín, sus precios y, particularmente, su estilo arquitectónico.

El original se conserva entre los
Charles S. Peirce Papers en la Houghton Library (MS Am 1632, L 339) de la Universidad de Harvard. La reproducción digital de la carta ha sido hecha a partir de la fotocopia disponible en el Peirce Edition Project. Para la transcripción se ha tenido en cuenta la que preparó Max Fisch [VBla(4)#3], accesible también en Indianapolis.

Letter transcription

Berlín, 30 de julio de 1870,

Querido Jem1,

Siento escribirte con tanta prisa como tengo ahora, pero lo prefiero a posponerlo otro día. Mi viaje de Rotterdam a Berlín, que debería haber durado unas 18 horas, en realidad duró cerca de cuatro veces ese tiempo. No hay trenes ahora en el norte de Alemania regidos por horarios y sólo hay uno cada dos o tres días en la mayor parte de las líneas2. Te aconsejo firmemente que no trates de venir aquí. De todos modos Berlín es un lugar horroroso. Los peores olores de Londres son los más dulces perfumes aquí, al estar todas las alcantarillas abiertas. La arquitectura y la escultura tienen una apariencia muy adornada y artificial, generalmente imitaciones del estilo clásico y no tienen ningún efecto real, incluso aunque debas reconocer que es bonito. Lo más bonito es la Victoria sobre la Puerta de Brandenburgo, que hace el efecto de un pequeño

bronce. El artista no ha sacado ninguna ventaja del gran tamaño para producir un efecto particular de grandeza o sublimidad3. Unter den Linden tiene bastante viveza, pero los tilos son absurdos disparates. De forma general la arquitectura de Berlín parece mejor en fotografía que en la realidad. El Tiergarten es ciertamente encantador y me gusta el sistema alemán de comidas, la cocina y la manera de comer —quiero decir al aire libre. Una comida aquí cuesta la quinta parte del precio de lo mismo en Londres. Pero hay cinco veces más. Tengo una habitación parecida a la de casa de Mrs. Bishop4 por 10 groschen —un chelín al día en lugar de cuatro. El servicio y la luz creo que por 2 groschen en lugar de un chelín (=10 groschen). Es así con muchas cosas. Muchas cosas te parecerían baratas y sucias, y unas pocas cosas, como el periódico, cuestan más que en Londres. Los cigarros cuestan una quinta parte de lo que cuestan allí pero no tienen aquí la misma calidad. Antes de marcharme compré un baúl como el tuyo nuevo, pero no tan bueno, por cuatro libras. No recuerdo cuánto te costó a ti. El proyecto del eclipse ha pasado. Tuyo afectuosamente,

C. S. Peirce
   

Notas

1. James Mills Peirce, hermano mayor de Charles S. Peirce, era llamado familiarmente "Jem". En su biografía novelada de James Mills Peirce, Hubert Kennedy pone en boca de Jem lo siguiente: "En el verano de 1870 volví de nuevo a Europa, yendo a Londres por primera vez. Mi hermano Charles cruzó el Atlántico conmigo, pero nos separamos al abandonar Londres. O más bien, cuando él dejó Londres, pues estaba ansioso de llegar al Continente. No me apenó verle marchar. Reconozco su brillantez, y él puede ser encantador, pero como compañero de viaje es muy irritante, nunca se atiene a los planes, siempre actúa a su capricho sin tener en cuenta los deseos de los demás" (H. Kennedy, Sex & Math in the Harvard Yard. The Memoirs of James Mills Peirce, Peremptory Publications, San Francisco, 2000, p. 42).

2. Probablemente los movimientos de tropas por la Guerra que acababa de estallar en el mes de julio eran la causa de estos retrasos. Puede verse el trazado de las líneas de ferrocarril en 1870 que unía Rotterdam, Berlín y Dresde. Agradecemos a la bibliotecaria Jacin Luna la referencia.

3. Estas observaciones de Peirce sobre el estilo arquitectónico y escultórico de Berlín resultan especialmente interesantes puesto que reflejan algo importante en la concepción de su estética: la idea de que el arte supone captar primeridades, cualidades de sensaciones, y llegar a hacerlas 'razonables' a través de su expresión. En este sentido, el fenómeno artístico llegaría a expresar lo 'inexpresable', y el mérito del arte radicaría no en constituir una explicación acertada de la realidad —como hace la ciencia—, sino en ser capaz de expresar determinadas cualidades o sensaciones que el artista percibe, llegando así a calmar la inquietud inicial del artista y a producir algo admirable.

La afirmación de Peirce de que el estilo alemán no produce ningún efecto real, de que no transmite nada, aun cuando pueda reconocerse que es bonito, puede interpretarse en este sentido. Para saber más acerca de la estética y una interpretación del fenómeno artístico en Peirce véase Sara Barrena, La razón creativa, Rialp, Madrid, 2007, pp. 196-237.

4. Peirce se refiere a la casa de la Craven Street de Londres en la que se alojó con Jem al llegar allí. Sobre su alojamientos en Londres véase aquí.


Traducción de Sara Barrena (2007)
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Proyecto de investigación "La correspondencia europea de C. S. Peirce: creatividad y cooperación científica (Universidad de Navarra 2007-09)

Fecha del documento: 11 de diciembre 2007
Última actualización: 28 de abril 2017
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