COMMUNICATION-SOCIETY.COM ENGLISH VERSION
Comunicación y Sociedad Universidad de Navarra | Facultad de Comunicación
ÁREA DE USUARIOS

Nombre de Usuario: Contraseña:
Ok Deseo registrarmeHe olvidado mi contraseña
GoogleDENTRO DE C&S Ok

Calidad Revistas Científicas Españolas
Reseña / JOSE JULIO PERLADO Diálogos con la cultura. La entrevista periodística. Ediciones Internacionales Universitarias, Colección Política, Cultura y Sociedad, Barcelona, 1995, 208 pp.
JOSÉ JULIO PERLADO
Diálogos con la cultura. La entrevista periodística.
Ediciones Internacionales Universitarias, Colección Política, Cultura y Sociedad, Barcelona, 1995, 208 pp.

Para quienes no conozcan al autor diré que José Julio Perlado Ortiz de Pinedo es uno de los nuestros: escribe un experimentado profesor y un veterano periodista. En esta obra se trasluce el doctor en Filosofía y Letras, el profesor titular de Redacción Periodística de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, que enseña apoyado en una larga experiencia como redactor jefe de la Estafeta Literaria, corresponsal en Roma del Madrid y Diario de Barcelona (1963-1965), y en París, de ABC (1968-1970), y como director de Crítica y Momento. Además es crítico literario en numerosos periódicos, publica ensayos en varias revistas, y ha escrito las novelas El viento que atraviesa (1968) y Contramuerte (Premio Ateneo de San-
tander, 1983). Con tal respaldo, a nadie le extrañará que todo este libro sea un superconcentrado de intensas esencias culturales, Sin embargo, no resulta denso, sino muy transitable. Ya en el Prólogo, el profesor Martínez Albertos recuerda la idea de Dovifat según la cual en la prensa sólo se recoge la calderilla de la cultura, y afirma que las once entrevistas de Perlado, analizadas en este libro, no son calderilla, sino excepciones que confirman la regla: monedas valiosas. Descontando los espacios ocupados por el Indice, el Prólogo, la Bibliografía, títulos, fotos y páginas en blanco, quedan ciento cincuenta páginas; de ellas, cincuenta están ocupadas por una interesantísima Introducción, que corresponde al subtítulo de la obra – La entrevista periodística – y las otras cien páginas exponen lo enunciado en el título, Diálogos con la cultura; en éstas, el autor reproduce y comenta once entre- vistas que no son calderilla cultural, sino excepciones a la regla de – dicho sea con todos los respetos – ”no poner el abrevadero más alto que las caballe- rías”. Se saltan esta elemental norma de la comunicación: son diálogos ex- cepcionales, raros y muy elevados tanto por la altura de su estilo literario como por su contenido. Perlado presta atención a ”personas que la merecen”. Son ”hombres de la cultura los que contestan” a un periodista, que ha de ser siempre ”ojos y oídos del lector”. Gabriel Marcel, Pedro Sáinz Rodríguez, Rof Carballo, Gerardo Diego, Luis Rosales, Benjamín Palencia, Federico Fellini, Luis de Pablo, Ignacio Aldecoa, Manuel Mújica Láinez y Juan Carlos Onetti recibieron a un entrevistador que no ha hecho sino ”preguntar a quienes se preguntan”, con un especial interés de fondo por buscar las claves de España y de la creación artística en su sentido amplio, ”pulverizando ese tono grisáceo de la mediocridad” (p. 59), que todo entrevistador debe evitar. El contenido de la obra es, por un lado, apertura a representantes de fenómenos culturales, y por otro, un ”asomarse tiempo después al brocal de esos ejercicios periodísticos desde la visión del profesor” (p. 58). Pienso que los lectores de las once entrevistas reproducidas en el libro – especialmente los alumnos de Periodismo – pueden encontrar demasiado hondo y, en ocasiones, de muy oscura profundidad ese pozo de cultura, por más que Perlado, con muy buenas maneras pedagógicas, vaya brindando a sus alumnos en notas a pie de página sus lecciones de periodismo al desvelar las circunstancias y los intríngulis de preguntas, respuestas e incisos.

Opino que la profusión de sobreentendidos exhibida en el muestrario de entrevistas – oscuridades que reclaman la iluminación de las notas a pie de página –, queda compensada por la rica claridad de la Introducción. Pero entre los desconciertos producidos por sus entrevistas, y la gozosa admiración
las piruetas estilísticas del escritor en sentida al leer la larga Introducción, perdura el buen sabor de ésta, el mensaje, la enseñanza de José Julio Perlado:
quien desee entrevistar a personas cultas, dialogar con la cultura, ha de trabajar, estudiar, conocer de antemano la obra del entrevistado para estar a la altura del personaje y dominar las preguntas. Y Perlado es un ejemplo vivo. Siempre acudió a conversar con representantes de la cultura ”arropado por lec-
turas incesantes” (p. 17). Esto queda patente en la Introducción, donde encontramos un riquísimo catálogo de libros sobre el género entrevista, que Perlado demuestra haber leído, estudiado, asimilado y fichado. Su estupendo y suelto manejo me parece muy valioso. Cita y se apoya en una asombrosa cantidad de libros de entrevistas, conversaciones, retratos, semblanzas, encuentros, opiniones, cara a cara, diálogos, ”interviews”, lo cual da una buena solidez teórica y práctica a la lección de periodismo expuesta en las páginas introductorias. Los consejos y maneras de personas como Del Arco o Josep Pla, unidos a experiencias y anécdotas de Tolkien, Cela, Fellini, García Márquez, Faulkner, Salinger, Dalí, Marino Gómez Santos, Eugenio Montes, Espriu, Antonio Ordónez, Oriana Fallaci, Azorín, Camba, etc. resultan muy elocuentes. Toda su lección queda envuelta en un depurado y fino estilo literario, del que podrían servir de muestras estos tres párrafos de las tres últimas páginas de la Introducción. A propósito del tiempo presente, contempla ”un mundo en evolución y en ebullición, una lava de acontecimientos que resbala por las laderas de la historia quemando de sorpresas este siglo”. Al repasar noticias recientes, enumera: ”Corea lejana, Vietnam rechazado, Europa muestra países agusanados, Africa afila sus crueldades tribales, se reparte el hambre en cuencos vacíos”. Y antes de firmar en Madrid, marzo de 1995, ter- mina su texto: ”Son las voces de Rilke, de Dostoiewski o de Stevenson. Es la voz de Fellini, hoy ya muerto, la voz que escuchamos hace años en Roma, que ahora resuena y baja de la luna y se hunde en un pozo”. Por cierto que en la entrevista a Fellini aparece el sentido del humor característico del Perlado que yo conocí en la vieja Escuela de Periodismo de la calle Zurbano, en Madrid. Fellini se empeñó en llamarle Hildebrando, y Perlado juega con ese despiste. Quizá Fellini vio en él al legendario héroe de los Nibelungos, porque le pareció un periodista muy fuera de lo común; o a Hildebrando rey de los lombardos del siglo VIII, por su manera de dominar la entrevista; o al monje que ”hizo” cinco Papas, por recto y luchador contra los vicios del periodismo. El yo del periodista debe desaparecer, pero nuestro autor, aún queriendo esfumarse, está ahí, brillante, en cada página, como efecto de su legítimo pundonor por ofrecer la máxima calidad literaria posible en todo lo que hace. Ese empeño es otra lección del profesor Perlado. Y él es el primero en saber que ”cada ser es único e irrepetible” (p. 19) por lo que ”este volumen de entrevistas comentadas no aspira, pues, a ser modelo de nada” (p. 19). Efectivamente, tales entrevistas no me parecen imitables. Lo que cuenta en la
mayoría de ellas es tan alto o tan hondo que su comunicación – opino – no llega el lector, Por ejemplo, en su conversación con Rof Carballo se mueve a través de las obras de Schiller, Jaspers, Strindberg, Joyce, Kafka, Rilke, Heideger, Alexandrian, Artaud o Michaux, como si el lector los conociera a fondo. Y uno preferiría un poco más de calderilla... Como la moneda sencilla que ofrece en la entrevista con Luis Rosales cuando escribe: ”Lo sencillo es este amanecer atardeciendo anochecido” (p. 121). En su cara a cara con y el argentino Mujica Láinez hay demasiado misterio fantasioso, y con Onetti nos perdemos ”en las nieblas de la creación”, en ”un mundo de caos intrincado” (p. 192). A mi juicio, con tal virtuosismo se pierde el pacto con el lector, aunque haya funcionado perfectamente el pacto con el entrevistado. Por eso, Perlado advierte a los alumnos en la nota 7 de la entrevista: ”No es un ejemplo para imitar ni para repetir. Es una modalidad más” (p. 193). Quizá sea discutible la selección de entrevistas hecha por su autor, puesto que, salvo la de Ignacio Aldecoa o la de Gerardo Diego, las otras son modalidades demasiado atípicas o extraordinarias. Diálogos con la cultura me confirma que en periodismo no hay dogmas, y que todo esfuerzo por ofrecer calidad es fecundo. Perlado dice en la Introducción que con este libro aspira ”a servir acaso de ayuda para algunos, quizá de empuje o estímulo para otros” (p. 19). Podemos tachar de su afirmación las palabras ”acaso” y ”quizá”, porque una buena parte del libro servirá, sin duda, de ayuda, empuje y estímulo; y deberíamos sustituir los adjetivos ”algunos” y ”otros” por ”todos” o ”casi todos” los dedicados al periodismo y a las Ciencias de la Información. La excelente Introducción de José Julio – Hildebrando – Perlado me parece especialmente interesante y útil tanto para alumnos como para profesores.
J. A. VIDAL-QUADRAS

 

José Antonio VIDAL-QUADRAS

 

arriba
© Communication & Society - Facultad de Comunicación - Universidad de Navarra | www.unav.es | Contacto | Aviso legal | Mapa del sitio