COMMUNICATION-SOCIETY.COM ENGLISH VERSION
Comunicación y Sociedad Universidad de Navarra | Facultad de Comunicación
ÁREA DE USUARIOS

Nombre de Usuario: Contraseña:
Ok Deseo registrarmeHe olvidado mi contraseña
GoogleDENTRO DE C&S Ok

Calidad Revistas Científicas Españolas
VOL.
25(2)/
2012
Autor / Alicia FERRÁNDEZ FERRER Personal Investigador en Formación. Universidad Autónoma de Madrid. Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Antropología Social. 28049 Madrid.
Artículo / Sobre la experiencia laboral de los periodistas migrantes en un contexto de desregulación: entre la precariedad y la democratización del campo mediático
Contenidos /

1. Introducción

 

La consolidación de una esfera pública multiétnica tal y como la define Husband<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]-->, que sea reflejo de la diversidad cultural y étnica ya existente en las sociedades occidentales, que permita la expresión autónoma de la identidad étnica de grupos minoritarios y mayoritarios, y que permita el intercambio de información y productos culturales entre ellos, es todavía un reto. Este proceso que se podría calificar de democratización del campo mediático, requiere, en primer lugar, una transformación que permita la inclusión de nuevas voces y puntos de vista que creen opinión respecto a la actualidad política, económica y social. Aunque este artículo focaliza en el colectivo migrante, es evidente que esta apertura a la diversidad no afecta únicamente a este, sino a muchos otros grupos sociales que hasta la fecha han encontrado trabas a su presencia mediática, y no solo como profesionales, sino también como fuentes o como expertos, siendo así víctimas de una exclusión discursiva que les impide participar en la construcción de su propia identidad<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]-->.

La emergencia de medios de comunicación producidos por, y dirigidos a, colectivos concretos -basándose en su edad, género, identidad sexual o etnicidad, entre muchas otras opciones-, ha supuesto un paso importante para estos colectivos, que han dejado de ser meros receptores de información para convertirse en productores activos de discurso. En el caso de los migrantes, la existencia de prensa escrita, emisoras de radio y proyectos de televisión dirigidos a esta audiencia móvil, se relaciona no solo con la evolución de los flujos migratorios en España, sino también con un ciclo de crecimiento económico en el que los migrantes pasaron de ser percibidos como mano de obra a ser considerados consumidores con un enorme potencial de gasto<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]-->.

Sin embargo, aunque la puesta en marcha de proyectos mediáticos dirigidos al público migrante puede contribuir a la inclusión de nuevas voces en el debate público<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]-->, se corre el riesgo de construir una torre de Babel en la que no sea posible el diálogo y el intercambio<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]-->. Los medios generalistas tienen, por tanto, una responsabilidad que no pueden ignorar, y que se hace más patente aún en los medios públicos. La inclusión de colectivos sociales tradicionalmente excluidos en los medios remite al debate sobre la representatividad y la necesidad de que los medios sean un reflejo de la diversidad cultural existente ya en la sociedad española, que hasta la fecha no ha sido una prioridad de las empresas mediáticas.

Pero la democratización del espacio mediático no es únicamente una cuestión de representatividad. El que esas nuevas voces puedan efectivamente hablar depende en gran medida de las prácticas de las empresas mediáticas, que se desarrollan en un contexto de creciente competencia, desregulación y reducción de los derechos laborales de los periodistas. En este contexto, a menudo los periodistas ven mermada su capacidad no solo para exponer su opinión de los hechos, sino incluso para investigar sobre los propios hechos, debido a la pervivencia de rutinas de trabajo que dificultan el ejercicio de un periodismo responsable. Este tipo de prácticas, que afectan de modo general a todos los trabajadores del gremio, se ven agravadas en el caso de los migrantes por situaciones de discriminación dentro de las empresas y prácticas que encasillan a estos profesionales en secciones relacionadas con su origen nacional o étnico, de modo que su voz continúa ausente de los grandes debates sociales.

A partir de las experiencias y vivencias de una treintena de periodistas de origen migrante entrevistados entre 2008 y 2010<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]-->, y de los testimonios de periodistas migrantes y nacionales reunidos en la II Jornada de Periodistas de Medios para la Inmigración (JPMI, Barcelona, 16 de julio de 2010)<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]-->, analizaré las dificultades de acceso y condiciones laborales a las que hacen frente estos profesionales en España, así como el reto que supone la representación mediática de la diversidad. Sus experiencias deben hacernos reflexionar sobre la necesidad de abordar cambios profundos en el sector mediático, que permitan la inclusión y difusión de nuevos puntos de vista sobre la realidad social, y que contribuyan al desarrollo de un periodismo de calidad y no dependiente de intereses económicos y políticos.

 

 

 

2. El perfil del periodista migrante

 

Los flujos migratorios a España han experimentado una evolución importante a lo largo del tiempo. Esto se aprecia no solo en el aumento del número de llegadas, sino también en la diversificación de los países de origen y el perfil socioeconómico del migrante, que ya no está representado exclusivamente por la clase baja trabajadora sino también por clases medias profesionales que empiezan a llegar al país a finales de los años 90. En efecto, la nueva demografía social de la movilidad transnacional incorpora colectivos altamente cualificados, que obligan a los investigadores sociales a dejar atrás la concepción reduccionista del inmigrante como mano de obra no cualificada, y su polarización con la inmigración de elite. De este nuevo estrato social me interesa destacar especialmente la entrada de un gran número de periodistas y profesionales de la comunicación que van a tratar de seguir ejerciendo aquí su profesión.

Si atendemos a las características de este colectivo profesional migrante, el primer rasgo a destacar es que, si bien hay quienes se han vinculado al periodismo ya en España y de forma amateur, la gran mayoría de mis informantes cuenta con una larga trayectoria profesional en sus países de origen. Es el caso de Edgar y Alberto:

 

En Colombia hacía prensa escrita. Trabajé en un periódico de allá, El Tiempo; en El Mundo, en Medellín; en una revista que se llama La Hoja… También había ganado un Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y había trabajado en radio. Trabajé unos tres años en radio y en televisión trabajé también casi dos años (Edgar, periodista colombiano).

Empecé haciendo asistencia de producción [de radio] en el año 85, en un programa informativo de la mañana. Después pasé a informativos, hasta que en algún momento pasé a hacer las dos cosas: hacía por la mañana programas, primero como columnista, después como cronista en Casa del Gobierno, en la Legislatura, en Presidencia de la Nación, en el Ministerio de Trabajo. Después volví a la radio para ser productor de programas por la mañana… Luego fui subjefe de informativos y luego como por el 93 fui jefe de informativos de Radio Universidad Nacional de La Plata... (Alberto, periodista argentino).

 

Las trayectorias vitales y profesionales de estos periodistas, así como los motivos por los que han venido a España son muy diversos. Entre mis informantes se cuentan desde aquellos que vinieron para realizar un posgrado y se quedaron, hasta los profesionales que ejercían como corresponsales de medios de comunicación de su país, pasando por aquellos que llegaron como refugiados tras ser amenazados por informar sobre algo de lo que no debían, o aquellos que pensaron que en Europa podrían ejercer el preciado derecho a la expresión que en su país les estaba vedado. Así, los motivos económicos se ven en la mayoría de los casos supeditados a otros relacionados con el propio ejercicio del periodismo en los países de origen. El caso de los periodistas de origen colombiano es realmente dramático, ya que pone de manifiesto el peligro que corren estos profesionales en muchas partes del mundo, como se viene denunciando desde hace décadas por la Federación Internacional de Periodistas, y que tristemente sigue siendo noticia en la actualidad.

 

Me amenazaron de muerte en Cartago [Colombia], en esa zona complicada, por unas denuncias que se hicieron. El periódico hizo todo lo posible por cambiarme de ciudad, pero al final, después de 4 años… […]. Y después en El Tiempo tuve una experiencia súper amarga, me echaron porque en el gobierno de Andrés Pastrana, yo tuve unos cuestionamientos sobre el modo en que habían manejado las ayudas internacionales dirigidas a los damnificados del terremoto de Armenia. Eso no les gustó, y entonces pidieron mi cabeza, decían que yo tenía que renunciar… (Rodrigo, periodista colombiano).

[Salí de Colombia] por un encuentro que tuve con un ejecutivo de las fuerzas armadas, un general. […]. Nadie le quería hacer la pregunta, así que me puse la cámara al hombro, cogí el micrófono y le dije al general [...]. Mandé la nota a Bogotá, pasó el tiempo, cuando un día llegué y encontré la puerta de mi apartamento rota, y se habían llevado películas, de mis grabaciones. Bueno, arreglaron la puerta, y esa noche llegaron y tiraron a bala desde la calle a la habitación donde yo dormía (Francisco, periodista colombiano).

 

También el testimonio de Li, periodista china participante en la JPMI, es muy ilustrativo de las motivaciones de fondo que empujan a estos profesionales a salir de sus países:

 

[En China] a medida que me iba involucrando en el mundo televisivo me quedaba admirada ante lo que encontraba, porque me estaba adentrando en un mundo en el que escaseaba mucho la libertad de expresión. Me imagino que ya sabes de qué estoy hablando. Como siempre he sido una persona inquieta, decidí salir de mi país, me informé de lo que había fuera de nuestras fronteras, y me sedujo mucho el avance científico de Europa (Li, periodista china, JPMI).

 

Un rasgo que caracteriza a los periodistas entrevistados es su marcada identidad socioprofesional. Y es que durante el proceso de socialización en las redacciones se establecen no solo relaciones laborales, sino también ciertos cánones de relaciones interpersonales que definen un estilo de vida y un sentido de trabajo en el gremio<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]-->. Para mis informantes, los principios de servicio público, objetividad, autonomía, inmediatez y ética están en la base de sus percepciones sobre la profesión y el papel que desempeñan en la sociedad. Para ellos la profesión de periodista se ejerce por vocación y entraña una gran responsabilidad: los periodistas se identifican como guardianes del derecho a la información, en contra incluso de los intereses de las empresas mediáticas en las que trabajan. Y su vocación se pone de manifiesto en los esfuerzos que hacen para volver a ejercer el periodismo en España, a pesar de las dificultades, y aunque esta vuelta se haga a menudo en condiciones de precariedad. Para comprender este punto, y antes de abordar las experiencias de estos periodistas, conviene detenerse brevemente en las características del sector mediático en nuestro país.

 

 

 

3. La situación general del periodismo en España

 

El campo del periodismo en España no ha permanecido ajeno a las tendencias internacionales de privatización, concentración y precarización en las empresas mediáticas. La aceleración de estos procesos desde los años 90 y la adopción de la rentabilidad como gran prioridad de los directivos de los medios -por encima de los criterios de calidad y responsabilidad social-, ha repercutido directamente en el periodista en forma de precariedad laboral y reducción de la plantilla cuando no se alcanzan los objetivos económicos previstos. Así, como apuntan Lamuedra y Lara, la crisis económica mundial se ha venido a sumar a un ciclo de desestabilización de la profesión periodística que es fruto de la convergencia de varios factores, entre los que destacan principalmente “el cuestionamiento de los paradigmas dominantes dentro de los valores periodísticos, por un lado, y la pérdida de credibilidad con respecto del público que ya no identifica al periodista como la voz independiente en favor de la sociedad sino como un servidor de los intereses políticos o económicos, por otro”<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]-->.

También los cambios en la rutina laboral del periodista, que a principios del siglo XXI se halla totalmente ligada al ordenador e internet, unidos a los procesos de convergencia mediática han impuesto nuevos desafíos a las empresas de comunicación y a las culturas y rutinas profesionales<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]-->, dando lugar a la aparición del “periodista polivalente”<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]-->, una figura que ha sido muy criticada por los propios periodistas y académicos de la comunicación, que la consideran una concesión más a las grandes empresas mediáticas en su lucha por la reducción de costes y maximización de beneficios.

Por otra parte, el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación ha dado lugar a un entorno donde la información circula cada vez más rápido, hacen falta menos intermediarios para hacerla llegar al público y además este también participa del proceso periodístico produciendo y diseminando información por sí mismo. Se asiste así a una segmentación y proliferación de emisores. Este nuevo contexto mediático ha colocado a periodistas y a medios en una posición delicada, al debilitar su papel tradicional como intermediarios privilegiados y voz autorizada para transmitir a la opinión pública los detalles del acontecer político y social<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]-->.

Las tendencias globales señaladas vienen a agravar las ya difíciles condiciones del ejercicio del periodismo en nuestro país. “España no es un buen lugar para los periodistas”, y esto no lo dicen los periodistas extranjeros, sino los nacionales. En la II Jornada de Periodistas de Medios para la Inmigración, Dardo Gómez, periodista de origen argentino y Secretario General de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), se expresaba de este modo:

 

Alguna vez cuando hablo con colegas que llegan de otros países les digo, un poco amargamente, “Bienvenidos a la patera periodística de Europa”, porque realmente cuando tengo que hablar de cuáles son los derechos profesionales y laborales de los periodistas en España, nos encontramos con un gran vacío legal en comparación con cómo se ejerce la profesión en otros países de Europa. Realmente muy poco europeos somos al respecto, ya que no hay ninguna regulación estricta ni somera en cuanto al ejercicio de la profesión (Dardo Gómez, Secretario General de la FeSP, JPMI).

 

Se trata ciertamente de una profesión en la que prima la desregulación y, derivado de esta, la precariedad, la desprotección y la dependencia laboral de aquellos que se dedican en nuestro país al periodismo.

 

En estos momentos, casi el 50% de los periodistas españoles carecen de contrato laboral o son contratos precarios. Todos los estudios elaborados son coincidentes a este respecto. Ya en 1996 se certificaba que el 42,01% de los periodistas empleados en la prensa diaria española eran trabajadores a la pieza; mientras que en las publicaciones no diarias, entre el 60% y el 90% del material que publican son producidos por pago a la pieza. En el sector radio y en el audiovisual, los contratos laborales se han ido reemplazando por contrataciones mercantiles de prestación de servicios y las últimas regulaciones de plantillas han dado paso a contrataciones externas que agudizan esta tendencia. No hablemos ya de la explotación salvaje del trabajo gratuito de los estudiantes en prácticas. En suma, que la mitad de los periodistas españoles trabajan con cobertura social incierta, sin convenios laborales, carentes de representación sindical y con escasa o nula capacidad de negociar sus salarios. En estas condiciones es difícil defender la dignidad profesional<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]-->.

 

Esta situación de inestabilidad y desprotección laboral no es nueva. Ya en una encuesta realizada por el CIS en 1990 los periodistas suspendieron a las empresas en respeto a los derechos laborales, los niveles salariales y las modalidades de contratación<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]-->, y dos décadas después, los datos apuntan a que la situación ha empeorado dramáticamente<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]-->. De modo que los periodistas de origen inmigrante que llegan a España se encuentran con un sector profesional en el que prima la desregulación, la precariedad laboral, el no reconocimiento de los derechos de autoría y hasta el desprecio hacia el trabajo de calidad. Se aprecia así el fuerte contraste entre el deber del periodista de salvaguardar el derecho a la información de la sociedad y las posibilidades reales de hacerlo.

 

 

 

4. El discurso monológico de los medios nacionales

 

Además de esta situación de precariedad y desregulación crónica del sector, los periodistas migrantes encuentran que, a pesar de que España es ya un país multicultural, los medios de comunicación españoles continúan ofreciendo una imagen y un discurso monológico y eminentemente circunscrito a los nacionales. Esto se aprecia, en primer lugar, en las políticas de representación de la inmigración imperantes en los medios. Desde que a finales de los años 80 los medios se hicieron eco de la llegada de la primera patera a costas españolas, el discurso mediático sobre la inmigración ha oscilado entre el dramatismo y la criminalización de sus protagonistas<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]-->. Este tipo de discursos han demostrado ser difíciles de modificar. Los manuales de recomendaciones y buenas prácticas periodísticas han logrado un éxito limitado, debido presumiblemente a que, a pesar del amplio conocimiento de estas propuestas no discriminatorias por parte de los periodistas, sus prácticas y rutinas de trabajo parecen no haber cambiado. De esto modo, y sin menoscabo de la buena voluntad de muchos profesionales, las condiciones estructurales impiden el desarrollo de un periodismo más comprometido y respetuoso de la diversidad cultural.

En segundo lugar, este discurso monológico se hace también patente en la escasa visibilidad y participación de los migrantes en los medios, no en tanto que tema u objeto de la noticia, sino como protagonistas, como fuentes o como expertos<!--[if !supportFootnotes]-->[17]<!--[endif]-->. Son así víctimas de lo que Herzog ha denominado “exclusión discursiva”. Para el autor, esto significa que “los excluidos se hallan en una posición de irrelevancia estructural como persona. Esto no significa que los excluidos como tema no sean relevantes para el resto de la sociedad. Simplemente, no aparecen como relevantes para la creación de su propia identidad pública, sino como meros objetos de la misma”<!--[if !supportFootnotes]-->[18]<!--[endif]-->. De este modo, “la identidad de los inmigrantes, es decir, lo que realmente son en la percepción pública, queda en manos de la sociedad de acogida. Quedan excluidos los inmigrantes (físicos) de su propia construcción social y pública como inmigrantes (sociales)”<!--[if !supportFootnotes]-->[19]<!--[endif]-->.

La exclusión de estas voces contribuye a la pervivencia y reforzamiento del discurso hegemónico sobre la inmigración, que no se ve contrarrestado o matizado por visiones alternativas de los procesos migratorios. De este modo, como señala Husband, “la ubicuidad y poder de la perspectiva mayoritaria se revelan en la continuada capacidad de los profesionales de los medios para generar contenidos mediáticos xenófobos, etnocéntricos y racistas”<!--[if !supportFootnotes]-->[20]<!--[endif]-->.

Pero como han apuntado distintos autores<!--[if !supportFootnotes]-->[21]<!--[endif]-->, la forma de resistencia más efectiva a la fuerza hegemónica de los medios es hablar por uno mismo. Esto implica tratar de ser incluido en la categoría de grupos y posiciones reconocidas por los medios, y convertirse en creadores y no meros consumidores de discursos mediáticos. Es así como la emergencia de iniciativas mediáticas dirigidas al público migrante se perfila como una herramienta importante para la construcción de la propia identidad<!--[if !supportFootnotes]-->[22]<!--[endif]-->. No obstante, la relevancia de estos canales alternativos no resta importancia a la representación de la diversidad en los medios generalistas.

La visibilidad de los migrantes es también reducidísima en tanto que periodistas. En este caso, y considerando la vinculación entre comunicación y ciudadanía, es posible afirmar que la inclusión de nuevas voces y puntos de vista en los medios de comunicación nacionales va más allá de la cuestión laboral: aquí entran en juego luchas y dinámicas por conseguir la visibilidad y representación de las minorías en la esfera pública, hasta la fecha circunscrita exclusivamente a los nacionales, y cuya apertura es requisito indispensable para la construcción de una esfera pública multiétnica.

Dados los principios de la formación periodística, que son similares en cualquier lugar del mundo, y dada la circunstancia de que en España la desregulación del sector permite trabajar como periodista sin tener el título<!--[if !supportFootnotes]-->[23]<!--[endif]-->, esta escasa presencia de periodistas de origen inmigrante podría vincularse a prácticas discriminatorias en las empresas mediáticas, consecuencia quizá de ese abuso de estereotipos que transmiten los propios medios de comunicación. Los testimonios de Gabriel y César son especialmente interesantes por cuanto invitan a considerar el modo en que se construye al otro como racialmente diferente y culturalmente inferior:

 

[Los periodistas extranjeros] no tienen todavía, o por lo menos no la veo yo, no tienen una gran visibilidad en su trabajo, que deberían tener, porque ya llevamos 15 años de migración muy intensa, y por tanto deberían estar ya desempeñando otros cargos. Todavía persisten los prejuicios… Quizá porque su acento al hablar, o su aspecto, su fisonomía foránea, todavía les crea una barrera como para opinar sobre lo que es la realidad española, aún está ese prejuicio, aunque yo creo que es un prejuicio sin fundamento (Gabriel, periodista ecuatoriano, JPMI).

Hay que preguntarse por qué no hay periodistas, por qué hay un mercado subterráneo de medios de comunicación. […]. Entonces mientras sea así, mientras sigan siendo encasillados en unas ciertas temáticas y en unos ciertos medios [medios de comunicación para migrantes], quedará el interrogante de por qué no están en los medios generalistas: porque no tienen capacidad, porque se presume que si vienen de fuera son ignorantes, o porque no conocen la realidad, o se cree que no conocen la realidad, aunque llevan aquí 10, 15, 20 años, como en el caso de […]. Las causas pueden ser muchas, pero mientras sigan existiendo seguiremos preguntando (César, periodista colombiano, JPMI).

 

Pero no solo la discriminación dificulta la entrada al gremio de estos periodistas. A menudo la exclusión se debe a causas estructurales. En este sentido, la desregulación crónica del sector de las comunicaciones en España repercute en el modo de selección de personal de las empresas mediáticas, que se caracteriza por su escasa transparencia. Es poco habitual que las empresas recluten a su personal a través de anuncios públicos de empleo. Por el contrario, lo más común es que el acceso al medio se produzca a través de contactos personales, de recomendaciones, o de una vinculación previa gracias a becas o prácticas durante el periodo de formación. Este sistema restringe enormemente las opciones de adscripción al medio, pues generalmente los periodistas migrantes llegan a España sin contactos dentro de las empresas. Así, para Walter, periodista colombiano participante en la JPMI, el conseguir que el director de un medio llegue a leer el currículum del periodista supone ya todo un reto.

 

En aquel momento el director de Cambio 16 se llamaba Ricardo Utrilla, y yo quería pedir trabajo, y llamé a la secretaria y le dije “quiero hablar con el director”. “De parte de quién”. “Yo soy un periodista colombiano, corresponsal del diario El Heraldo”. Y me dio una cita. Y cuando llegué y estaba frente al director, el director me dice “bueno, cuándo empezamos la entrevista, tengo prisa”. Y le digo, “yo no vengo a hacerle una entrevista, yo vengo a buscar trabajo”. “Ah, imposible, no hay lugar, no hay trabajo”. Entonces le dejé mi currículum y le dije “solo le voy a pedir una cosa, que es que se lea mi currículum y no lo vaya a tirar a la basura cuando yo salga por la puerta”. Y me dice, “me comprometo”. Y bueno, no voy a decir que era un currículum de altos vuelos, era el currículum de una persona con una cierta experiencia profesional. Y por la tarde me llamó la secretaria, que el director quería hablar conmigo. Y al día siguiente me vinculé a Cambio 16 (Walter, periodista colombiano, JPMI).

 

 

 

5. El trabajo en los medios generalistas

 

A pesar de las dificultades descritas, algunos periodistas migrantes han encontrado modos de acceder a los medios generalistas. Si comparamos el contexto español con otros países de nuestro entorno descubrimos que la desregulación del sector periodístico puede facilitar en ocasiones el acceso a un empleo. A este respecto, la posibilidad de trabajar en medios privados sin tener el título de periodista es sumamente importante.

No obstante, esta desregulación que posibilita el acceso a un empleo, provoca al mismo tiempo unas condiciones laborales y salariales precarias, que como se ha expuesto, no afectan solo a los periodistas migrantes. Las dinámicas imperantes en el sector empujan a muchos periodistas a trabajar como becarios, freelance, o periodistas a la pieza<!--[if !supportFootnotes]-->[24]<!--[endif]-->, cuando no como voluntarios no remunerados, situaciones precarias que obligan a menudo a buscar un segundo empleo. Esta situación de precariedad se ve claramente en el testimonio de Walter, que exponía su experiencia del siguiente modo:

 

Una amiga que se enteró de que andaba buscando trabajo, me llamó para ser becario, y a mí no se me cayeron los anillos, después de haber trabajado en los medios más importantes de Colombia. Aprovecho para decir que en esta profesión es tan mudable todo, que deberíamos siempre mantener una humildad extrema al margen de los puestos que ocupemos. […] Y así entré en el Periódico de Cataluña, como becario. A los tres meses se me acabó la beca y yo desesperado, otra vez a casa (Walter, periodista colombiano, JPMI).

 

Es importante destacar que la precariedad alcanza también a los medios públicos. A pesar de que acceder a ellos pasa por el requisito de tener el título homologado, la fórmula de la contratación por obra y servicio está haciendo más fácil el acceso para trabajar, por ejemplo, en programas de televisión específicos para migrantes. Aquí encontramos casos flagrantes como el de la siguiente periodista china, directora y presentadora de un programa en una televisión local y sin embargo sometida a una absoluta desprotección y precariedad laboral:

 

Con 25 años me vine a vivir a Barcelona y pasé a formar parte del grupo de personas que hacen programas en chino en el canal […]. Se iba cumpliendo en parte mi sueño. Y digo en parte porque por el hecho de ser inmigrante no tenía posibilidades de formar parte de la plantilla regular de [canal de televisión local], tuve que hacerme socia de […], asociación sin ánimo de lucro, con lo que llevo cuatro años siendo la locutora, coordinadora, redactora y no sé qué más, del programa […], sin cobrar nada por mi trabajo. Y sigo haciéndolo porque eso me da tablas para mi carrera, pero no es agradable el trato que recibo, porque el programa es de [canal de televisión], pero yo no soy [canal de televisión]. Siempre tengo que estar pendiente de los caprichos, ya sea de [asociación] o de [canal de televisión]. Siempre que propongo un cambio que me parece que haría el programa más atractivo para el público, no puedo hacerlo, me dicen: “O se hace así o buscaremos otra inmigrante china, que hay muchas” (Li, periodista china, JPMI).

 

Otro problema que afrontan aquellos que han logrado vincularse a un medio generalista en España es la adopción de un tipo de prácticas dentro de las empresas que relegan a los periodistas migrantes a determinados encargos. Con frecuencia se les encasilla en la sección de inmigración, o bien cubren informaciones relacionadas con sus países de origen, en caso de procesos electorales u otras noticias destacadas (por ejemplo, golpes de estado o desastres naturales). El que se recurra a ellos para cubrir este tipo de informaciones puede estar justificado, sin embargo llama la atención el que raramente estos profesionales son autorizados a cubrir otro tipo de noticias. Asistimos por tanto a una muestra de discriminación institucionalizada dentro de los medios, que parecen partir de la premisa de que por su condición de extranjeros estos profesionales no disponen de los recursos ni del conocimiento suficientes para trabajar en otras secciones. Esta postura choca directamente con las bases de la formación periodística, que debe capacitar a este profesional a abordar de manera equilibrada, objetiva, contrastada, cualquier información. Como señala Marchetti<!--[if !supportFootnotes]-->[25]<!--[endif]-->, los periodistas no necesitan un conocimiento a priori de las cuestiones que cubren, sino que es el dominio de las técnicas periodísticas, la capacidad de resolución, la desenvoltura, la rapidez, la habilidad para llegar el primero, la independencia frente a las fuentes, lo que distingue al buen periodista. La realidad, sin embargo, es que la posición de los periodistas migrantes rara vez mejora con el paso del tiempo. Los siguientes testimonios son claros a este respecto:

 

Creo que esto es algo que hemos podido experimentar casi todos los periodistas que venimos de fuera, que sentimos que podemos aportar mucho más de lo que aportamos, básicamente porque al periodista de origen extranjero generalmente se le encasilla bastante en determinados temas. Yo como mexicano, por ejemplo, casi siempre que me han llamado para colaborar en algún medio generalista ha sido para hablar sobre México, ya sea sobre narcotráfico, sobre elecciones presidenciales, y este tipo de temas, ¿no? En el diario Público trato casi exclusivamente el tema de inmigración, y llevando ya tiempo aquí yo creo que ya tenemos la capacidad tanto profesional como por vivir aquí, como para poder escribir y opinar sobre otras cuestiones locales, como política nacional, o política catalana, o sobre otros temas ciudadanos (Miguel, periodista mexicano, JPMI).

Tengo la sensación de que si yo fuera una periodista nacional se me valoraría más por mis conocimientos, y no por mi raza y el hecho de ser una persona migrante. Con la experiencia de tres años de radio y televisión en China, y tres años de televisión en España, tengo la sensación de que podría aportar mucho más a este mundo si no hubiera tantas trabas sociales en este campo (Li, periodista china, JPMI).

 

La discriminación y relegamiento a ciertos temas hace que, aun en las experiencias más positivas, estos profesionales se sientan continuamente cuestionados, especialmente cuando se trata de informar o debatir sobre temas locales o regionales. Así explicaba Walter su experiencia:

 

Los recuerdos de mi origen colombiano los he empezado a sentir precisamente aquí, a raíz de trabajar en tertulias, en debates, y veo que los otros periodistas en algún momento hacen insinuaciones de que estoy tocando temas que yo no conozco, o “que hable pero que no nos dé lecciones”, como que soy un latinoamericano que viene a dar lecciones, eso yace en el fondo de algunas intervenciones. Y lo he sentido sobre todo al tratar de temas como el Estatut, y me dicen “y éste a qué viene, a darnos lecciones sobre el modelo territorial español” (Walter, periodista colombiano, JPMI).

 

Estos son algunos ejemplos de lo que muchos de mis informantes han experimentado en su encuentro con los medios generalistas, y que es la sobredimensión de su identidad nacional o étnica, que adquiere una relevancia dolorosamente destacada al toparse con el etnocentrismo del lugar de trabajo y la insensibilidad u hostilidad de sus colegas. En este sentido, Marchetti habla de la “identidad dividida”<!--[if !supportFootnotes]-->[26]<!--[endif]--> (split identity en inglés) de los periodistas de minorías, que se enfrentan así a la difícil tarea de negociar simultáneamente una identidad profesional comprometida y una destacada identidad étnica.

 

 

 

6. Por una democratización del campo mediático

 

 

 

6.1. La visibilidad, la representatividad y la cuestión de los cupos

 

Ante las dificultades para vincularse a medios de comunicación españoles, un tema de debate recurrente es la pertinencia o no de la adopción de cupos o cuotas por parte de los medios. Esta medida de discriminación positiva implicaría la contratación de un determinado porcentaje de periodistas extranjeros en los medios, con el fin de trasladar la realidad de la composición social española al interior de las empresas mediáticas. Pero este es un tema muy controvertido, que no encuentra plena aceptación ni siquiera entre los que podrían ser sus beneficiarios. En general los periodistas temen que la imposición de cupos repercuta negativamente en ellos, al ser etiquetados o señalados por su origen racial y/o étnico, y que esto no solo ponga en duda sus méritos sino que pueda contribuir a reforzar los estereotipos:

 

Los demás te pueden señalar, como que el único motivo por el que has conseguido este trabajo es porque eres negro… De algún modo estas políticas dicen que solo puedes triunfar si tienes esta ayuda extra, como que por ti mismo no lo podrías lograr jamás (Simón, Periodista ecuatoriano).

 

El debate sobre las cuotas nos remite a la representatividad de las minorías en los medios, pero también a la visibilidad de estas. Los propios periodistas desconfían de la efectividad de este tipo de políticas y cuestionan el que una mayor visibilidad de las minorías migrantes pudiera acarrear verdaderos cambios en el sector, pues muchas empresas podrían utilizar a los periodistas migrantes como estrategia de maquillaje, pero sin pretensiones de abordar cambios profundos. En este sentido, durante la JPMI se señalaba la importancia del trabajo interno, de la participación de los extranjeros en el proceso de toma de decisiones, y de la formación especializada de los periodistas nacionales.

 

Hemos de ser muy sensibles de no cometer el error de incorporar a esa personas simplemente por visualizar, porque eso es un gran error, el que muchas veces se toman decisiones por el hecho de visualizar, cuando en realidad la intervención se debe hacer en el planteamiento de los contenidos, en el fondo de lo que se hace, y por tanto una persona de origen marroquí no tiene por qué estar presentando un informativo, sino que probablemente sería más útil si esta persona tuviera voz en la toma de decisiones de un informativo, aportaría una sensibilidad que nosotros probablemente no hemos trabajado tanto (periodista española, directora de televisión autonómica, JPMI).

 

Para Husband<!--[if !supportFootnotes]-->[27]<!--[endif]-->, que parte del contexto británico, donde sí existen esos cupos que regulan el acceso tanto al empleo como a cualquier ayuda pública, el que los medios nacionales contraten a periodistas inmigrantes puede suponer un problema al competir con los medios de minorías por la mano de obra. No obstante, esta competencia por los profesionales podría no solo valorizar el trabajo de los periodistas extranjeros, sino además obligar a los medios a mejorar sus condiciones de contratación para hacerlos más atractivos. Pero en España de momento la situación no es tan halagüeña. El Sindicato de Periodistas de Cataluña (SPC) ha podido constatar la difícil movilidad ascendente de los periodistas que trabajan en medios para inmigrantes, desde los que no es tan fácil dar el salto a los medios generalistas. Gustavo Franco, periodista de origen colombiano y Secretario de Medios para la Inmigración del SPC, ponía el acento sobre este problema:

 

Tener unas redacciones interculturales, o multiculturales, tener redacciones diversas, esto es una tarea pendiente. Y la realidad del periodista inmigrante ha sido hasta hoy en día un reducto mediático del cual muy pocos han logrado salir. Cuando hablamos de reducto mediático hablamos de periodistas que llevan cinco y diez años trabajando en medios especializados para inmigrantes. […] pero paradójicamente, estos informadores raramente encuentran otras opciones laborales. Algo no debe estar yendo bien si solo dos de cada diez periodistas extranjeros residentes en Cataluña, y que han sido consultados por este Sindicato, solo dos de cada diez, ha tenido acceso laboral a medios generalistas. Dos de cada diez, cuando la gran mayoría manifestó que lo ha intentado. Mucho debe de estar perdiéndose ahí afuera (Gustavo Franco, Secretario de Medios para la Inmigración, SPC, JPMI).

 

La cuestión de las cuotas es importante, porque no se trata solo de una discusión acerca de las posibilidades de empleo de este colectivo de profesionales, sino de cómo transformar el campo mediático en uno que sea más incluyente, capaz de incorporar las necesidades, intereses y puntos de vista de las minorías. En este aspecto, la experiencia de otros países puede arrojar luz sobre la eficacia de este tipo de políticas de discriminación positiva a largo plazo. El análisis del caso británico demuestra que aunque estas medidas han permitido efectivamente una cierta apertura de los medios a los profesionales de minorías étnicas y migrantes, a menudo la pervivencia de prácticas discriminatorias dentro de las empresas continúa dificultando la creación de la esfera pública multiétnica que propone Husband. La experiencia británica indica que tales medidas tienen una efectividad limitada, y que para que los miembros de estos colectivos alcancen su pleno potencial como profesionales se requieren cambios estructurales en la industria mediática: cambios para combatir el racismo y los prejuicios en el puesto de trabajo, para lograr una mayor transparencia en los procesos de selección de personal, y una mayor transparencia en el mantenimiento y la promoción de los trabajadores<!--[if !supportFootnotes]-->[28]<!--[endif]-->. De modo que el énfasis debe ponerse no en la adopción de medidas específicas, sino en la necesidad de un cambio estructural del sector que dé oportunidades iguales para todos, lo cual repercutiría en los periodistas migrantes, pero también en otros grupos sociales históricamente infrarrepresentados, como son las mujeres. Los siguientes testimonios apuntan en esta dirección:

 

Lo mejor que les podría pasar a los periodistas migrantes, y quizá también a las mujeres periodistas, sería que todos los medios tuvieran procesos de selección totalmente transparentes… Si eso estuviera claro ayudaría a resolver muchos problemas, porque de momento la entrada depende de a quién conoces… Hay un proceso, pero no está claro cómo pasas por ese proceso. Y de momento el modo de seleccionar personal depende del boca a boca, de a quién conoces, y de tu círculo de amistades, y de esa forma las minorías étnicas siempre van a estar excluidas<!--[if !supportFootnotes]-->[29]<!--[endif]-->.

Mira, yo no soy partidario de las cuotas, me parece que sería contraproducente. Me parece que lo importante es que haya igualdad de condiciones, es decir, que se valore el mérito de cada uno. Yo soy partidario de que se valoren las capacidades personales de cada uno. Si uno es bueno, tiene un buen currículum, experiencia, motivación, formación, hay que contratar a esa persona (intervención del público, JPMI).

 

Pero en un contexto de desregulación crónica y de sacrificio de los derechos de los trabajadores en pro del beneficio económico, ¿cómo lograr un cambio que permita la igualdad de oportunidades para todos los periodistas, independientemente de sus características individuales?

 

 

 

6.2. Identidad compartida y organización

 

Como se ha expuesto, ante las prácticas empresariales que discriminan basándose en variables como la identidad étnica o el género, los periodistas han rechazado la adopción de medidas específicas y en cambio han abogado por una mayor transparencia en los procesos de selección de personal, con requisitos preestablecidos, y que se valore el mérito por encima de las características individuales. Sin embargo, la situación de desregulación y precariedad imperante en el sector hace difícil imponer este tipo de prácticas.

Se requieren por tanto cambios profundos en el sector mediático, cuyas prácticas actuales repercuten negativamente no solo en la inclusión de la diversidad cultural, sino también en el desarrollo de un periodismo crítico y de calidad. En este contexto, la identidad profesional de los periodistas migrantes se caracteriza por elevarse por encima de la conciencia nacional. Se antepone la convicción de que la única manera de mejorar sus opciones de empleo y sus condiciones laborales es apoyar a los periodistas españoles que luchan por regular la profesión. Se produce así una forma de comprensión mutua, puesto que a su vez los periodistas españoles consideran que la dificultad de sus colegas extranjeros por hacer valer sus opiniones es comparable a sus propias dificultades para publicar cualquier noticia que se desvíe de la norma. Estamos frente a una toma de conciencia colectiva que se ha reforzado a pesar de la crisis generalizada de valores como la unión, la dignidad en el trabajo, la valoración del trabajo bien hecho o la sociabilidad entre iguales. Unos valores que han formado siempre parte de la experiencia colectiva de los trabajadores, ayudándoles a comprender su posición en el sistema productivo<!--[if !supportFootnotes]-->[30]<!--[endif]-->. El siguiente diálogo entre un periodista peruano y otro español ilustra este hecho:

 

Periodista peruano: Pero no nos olvidemos que los periodistas inmigrantes nos enfrentamos cada día a los prejuicios y la falta de confianza que tenemos por parte de los medios de comunicación. Por poner un ejemplo, en Tarragona, yo conozco un medio digital. Temas interculturales, muy bien, el director lo ve y lo publica, pero ya cuando son propuestas que chocan con la ciudadanía de Tarragona, como yo he dicho: “En Tarragona hace falta una biblioteca más grande, donde se fomente la educación, etc.”. Y el director dice que no, que a la gente le gusta que se fomente el turismo, y yo le digo, “¿pero no le parece más importante una biblioteca, la educación, que el turismo?”, y no, no lo ve. Entonces cuando comentas algo que choca, algo que en Tarragona se asume ya que es así, nos tratan así, me dice “es que tú no entiendes que aquí las cosas son así”. Y ahí te chocas contra un muro.

Periodista español: Eso que comentas te puede pasar por venir de otro país, pero puede pasarte también si perteneces a una minoría crítica de aquí. Por tanto hay un problema común que tiene que ver con la falta de mecanismos de intervención, del profesional, las posibilidades de expresión, del propio medio, eso que en otros países son realidades consolidadas y aquí no hay, y no digamos en los nuevos medios, digitales, de todo tipo. Hay una desregulación total, a nivel laboral y profesional y claro, se hace lo que el director del medio quiere, y el director del medio asume el pensamiento central, y el pensamiento central nunca es un pensamiento de vanguardia, sino que es… Por tanto es un problema común (JPMI).

 

La identidad profesional compartida se manifiesta claramente en la adhesión de periodistas migrantes a iniciativas impulsadas por sus colegas españoles para acabar con la desregulación imperante en el sector. Es el caso del Estatuto de Periodista Profesional. Se trata de una Proposición de Ley que presenta una batería de medidas para corregir prácticas habituales en las empresas mediáticas y que repercuten en el trabajo de los periodistas (por ejemplo, trata de acabar con la precariedad de los denominados periodistas a la pieza), y propone un código deontológico común para toda la profesión, con el objetivo de mejorar la calidad de los contenidos, la reflexión y la responsabilidad de los periodistas. La intervención del Secretario de Medios para la Inmigración en la JPMI dejaba entrever la importancia de luchar juntos por lograr estas mejoras:

 

La mejor opción yo creo que es la participación, en todos los ámbitos. No participemos en una organización de periodistas solo porque queremos que nos contraten, o porque nos sentimos discriminados porque somos extranjeros. Participemos antes que nada porque somos periodistas, no porque somos extranjeros. Porque los periodistas españoles también tienen problemas, y es una realidad del estado español, donde no hay regulación para la profesión, donde hay un retraso de decenas de años respecto al resto de países europeos. […]. Entonces si conseguimos un estatuto para todos los periodistas, no solo una mejora para los extranjeros, sino que si conseguimos una mejora para el conjunto de periodistas, nuestra situación como periodistas extranjeros va a mejorar seguramente. Tenemos que pedir mejoras para todos (Gustavo Franco, Secretario de Medios para la Inmigración, SPC, JPMI).

 

En cuanto al ámbito de los derechos laborales, los periodistas extranjeros han encontrado en la sindicación una importante vía para canalizar sus demandas. Desde luego no se trata de una práctica extendida, sobre todo si tenemos en cuenta el reducido número de periodistas extranjeros contratados en los medios de comunicación españoles. No obstante, su valor reside en que se perfila como una práctica que prima la identidad profesional y de clase por encima de la identidad nacional, buscando la mejora de condiciones laborales para todos los periodistas que trabajan en este país, sea cual sea su origen. Por otra parte, para algunos de los informantes la sindicación supone un gran paso en el proceso de integración, más que la realización del propio trabajo o el encontrarse en una situación jurídica legal. Defender desde una estructura organizada sus derechos y los de los demás trabajadores del gremio, supuso para el Secretario General de la FeSP un paso real en el proceso de integración, reforzando además la idea de pertenencia al colectivo.

 

La única forma real de integración es integrarse en la lucha del lugar. La ciudadanía no la dan los papeles, la da la contribución a la lucha del lugar. Mi lugar fue encontrar un espacio en el SPC, y creo que eso fue la máxima integración que uno puede lograr como migrante, que es luchar por sus derechos y por los de aquellos que están a su lado, sean de donde sean. Digo esto porque ante este panorama que parece tan sombrío, cuál es la única resistencia que pueden ofrecer los periodistas: la organización. Y la única organización real que se puede ofrecer, como tenemos el ejemplo en todos los países del mundo, es la organización sindical. Todas las otras fórmulas vistosas, de colorines, de agrupaciones, entidades, grupos, corporaciones, todas las fórmulas un poco más graciosas y supuestamente más modernas que se han creado, están vacías. El trabajador no tiene otro lugar donde defender su trabajo que en el lugar de trabajo (Dardo Gómez, Secretario General de la FeSP, JPMI).

 

En cualquier caso la afiliación de periodistas extranjeros es todavía una práctica minoritaria. Esta escasez de afiliación extranjera se produce en parte como reflejo de la escasa diversidad de las redacciones, y en parte también por un desconocimiento generalizado respecto a qué papel puede jugar el sindicato en el ejercicio de su profesión. En el Sindicato de Periodistas de Cataluña tan solo un 5% del total de afiliados son extranjeros, la mayoría de ellos latinoamericanos y europeos. Aún así, este sindicato es el único en España que cuenta con una Secretaría de Medios de la Inmigración (creada en 2008), dedicada a las problemáticas particulares de este colectivo, y cuyo objetivo principal sería lograr la inclusión efectiva y con garantías laborales de los periodistas extranjeros.

En otros países europeos también se están desarrollando iniciativas para organizar a los periodistas migrantes y combatir así las situaciones de precariedad y discriminación que sufren en muchos casos, si bien de momento no se ha abordado la cuestión desde los sindicatos. En países como Portugal o Alemania se está trabajando a nivel de ONG, con el interés puesto en las cuestiones de contenido y el discurso de los medios, pero no con una perspectiva laboral. En Italia, por el contrario, han llegado mucho más lejos. En febrero de 2010 se creaba la Associazione Nazionale Stampa Interculturale (ANSI)<!--[if !supportFootnotes]-->[31]<!--[endif]--> (Asociación Nacional de la Prensa Intercultural), reconocida oficialmente como un grupo de especialización por parte de la Federación Nacional de la Prensa de este país.

 

 

 

7. Conclusiones

 

El artículo ha abordado tres cuestiones diferentes pero profundamente interrelacionadas: la inclusión de la diversidad, la precariedad laboral en las empresas, y la democratización del campo mediático.

Hemos visto a lo largo del texto que pese a que la inmigración es ya un fenómeno arraigado en España, todavía es escasa su presencia en los medios de comunicación generalistas. En otros países, las dificultades de acceso de los periodistas de minorías a medios generalistas se han tratado de compensar mediante políticas de discriminación positiva. Mis informantes en cambio se han mostrado reticentes a este tipo de medidas, por cuanto podrían levantar dudas respecto a sus capacidades y formación. Por el contrario, se han mostrado firmes respecto a la necesidad de que los medios sean más transparentes en sus procesos de selección, de modo que se valoren las capacidades de los periodistas independientemente de sus características personales, tales como el género o la adscripción nacional o étnica.

Pero en la España neoliberal contemporánea quizá no sea la lucha de los periodistas, ni tampoco la buena voluntad de las empresas mediáticas y legisladores, las que consigan una apertura a la diversidad, sino antes bien la consolidación de nuevos públicos y consumidores y el deseo de las empresas de mantener su posición en el mercado. Ante la creciente diversidad cultural, los grandes medios se ven forzados tarde o temprano a reclutar personal específico para captar a los distintos públicos:

 

De este modo tenemos una situación de apariencia paradójica en el “corazón del monstruo”: una racionalidad económica dura que, para optimizar sus rendimientos, ablanda sus visiones. Hasta las grandes cadenas flexibilizan sus estéticas y sus mensajes a medida que se difunden a audiencias diversas. El entramado de las comunicaciones se deja filtrar por voces divergentes. De lo contrario tiende inercialmente a la entropía. Y la entropía es el final del negocio, lo que no puede permitirse<!--[if !supportFootnotes]-->[32]<!--[endif]-->.

 

Una segunda cuestión sobre la que ha girado este trabajo es la situación de precariedad laboral y la desregulación imperante en el sector. A este respecto, periodistas migrantes y nacionales estarían abogando por la unión de fuerzas para tratar de aprobar una mínima reglamentación que acabe con la situación. La conciencia de una identidad profesional compartida destaca así como base para esta lucha por la dignificación de la profesión periodística en España.

Finalmente, se ha señalado que la visibilidad o representatividad en los medios no equivale necesariamente a una efectiva democratización de estos, en el sentido de una inclusión de puntos de vista divergentes y plurales. Los testimonios recogidos han apuntado las limitaciones a las que se enfrentan tanto periodistas migrantes como otras voces críticas para incorporar opiniones o valoraciones no hegemónicas. Una democratización del campo mediático requiere por tanto no solo la inclusión de nuevas voces, sino el que esas voces puedan efectivamente “hablar”. En este sentido es importante la adopción de reformas estructurales profundas que incidan, entre otras cosas, en las rutinas profesionales de los periodistas, y que alienten y permitan el desarrollo de un periodismo crítico y responsable, no dependiente de intereses empresariales y grupos de poder, y capaz de salvaguardar el derecho a la información de los ciudadanos.

La inclusión de la diversidad en los medios generalistas no solo contribuiría a combatir los discursos estereotipados que nuestros medios difunden diariamente, sino que el discurso mediático sobre la realidad misma se alteraría en gran medida, con la inclusión de nuevos puntos de vista que enriquecerían el debate público. Y en la medida en que esta esfera pública permitiera la expresión e intercambio entre grupos mayoritarios y minoritarios, podrían ponerse las bases para la consolidación de una esfera pública multiétnica.

 

 

 


Bibliografía citada

 

ASSOCIAZIONE NAZIONALE STAMPA INTERCULTURALE (ANSI), http://www.associazioneansi.org.

CASTAGNANI, Tiziana y COLORADO, César, “La representación de la mujer inmigrante en la prensa escrita española. Análisis del discurso citado en textos periodísticos”, Discurso & Sociedad, vol. 3, nº 4, 2009, pp. 621-657.

COMMISSION FOR RACIAL EQUALITY, Why ethnic minority workers leave London's print journalism sector, Commission for Racial Equality, London, 2005.

DALLEMAGNE, Gregory, ECHEVARRÍA, Lucía, y FERRÁNDEZ, Alicia, “Migraciones transnacionales y políticas de representación en España: los discursos sobre colectivos latinoamericanos en dos medios de comunicación dirigidos a minorías migrantes”, Revista de Ciencias Sociales, nº 30, en prensa.

DÍAZ NOSTY, Bernardo, Libro negro del periodismo en España, Fragua, Madrid, 2011.

FERRÁNDEZ, Alicia, “La construcción del migrante como sujeto político en los medios de comunicación”, en SUÁREZ, Liliana y AIERBE, Peio (eds.), Comunicación y cultura en la España neoliberal. Representación y acción comunicativa de minorías migrantes, Gakoa, Donostia, en prensa.

FERRÁNDEZ, Alicia, “Political mobilization through the media. The case of Latin Americans in London”, Revista de Ciencias de Sociales, nº 30, en prensa.

FERRÁNDEZ, Alicia, A la conquista del espacio público. Migración y comunicación en las ciudades globales, tesis doctoral, Departamento de Antropología Social, Universidad Autónoma de Madrid, 2012.

FERRÁNDEZ, Alicia, “Un nuevo objeto de estudio: los medios de comunicación diaspóricos en España”, Actas del VI Congreso sobre las Migraciones en España, Universidad de A Coruña, 2009, pp. 1712-1725.

GIFREU, Josep, “La televisió i la construcció d’una imatge pública de la immigració”, Quaderns del CAC, nº 23-24, 2006, pp. 3-12.

GINSBURG, Faye, “Indigenous Media: Faustian Contract or Global Village?”, Cultural Anthropology, nº 6, 1991, pp. 92-112.

GÓMEZ, Dardo, “Intervención de Dardo Gómez ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados”. Publicado en la web de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), http://www.fesp.org/opinion2.php?id=2, 25-03-2012.

GROSS, Larry, “Out of the Mainstream: Sexual Minorities and the Mass Media”, en DURHAM, Meenakshi G. y KELLNER, Douglas M. (eds.), Media and Cultural Studies: Keyworks, Blackwell, Malden, MA, 2001, pp. 405-423.

HERZOG, Benno, “Exclusión discursiva. Hacia un nuevo concepto de la exclusión social”, Revista Internacional de Sociología (RIS), vol. 69, nº 3, 2011, pp. 607-626.

HOPENHAYN, Martín, “Orden mediático y orden cultural: una ecuación en busca de resolución”, Pensar Iberoamérica. Revista de Cultura, nº 5, 2004, http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric05a02.htm, 12-03-2012.

HUSBAND, Charles, “Minority Ethnic Media As Communities Of Practice: Professionalism and Identity Politics in Interaction”, Journal of Ethnic & Migration Studies, vol. 31, nº 3, 2005, pp. 461-479.

HUSBAND, Charles, “Media and the public sphere in multi-ethnic societies”, en COTTLE, Simon (ed.), Ethnic minorities and the media, Open University Press, Buckingham, 2000, pp. 199-214.

LAMUEDRA, María, y LARA, Tíscar, “La crisis de identidad de los periodistas en las televisiones públicas europeas: comparación entre BBC y TVE”, Estudios sobre el Mensaje Periodístico, nº 15, 2009, pp. 33-60.

MARCHETTI, Dominique, “Subfields of specialized journalism”, en BENSON, Rodney y NEVEU, Erik (eds.), Bourdieu and the Journalistic Field, Polity Press, Cambridge, 2005, pp. 64-82.

MORENO, Isidoro, “Trabajo, ideologías sobre el trabajo y culturas del trabajo”, Trabajo. Revista Andaluza de Relaciones Laborales, nº 3, 1997, pp. 9-28.

MUGAK, Centro de Estudios y Documentación sobre inmigración, racismo y xenofobia, http://www.mugak.eu.

MUÑIZ, Carlos, y otros, “Imágenes de la inmigración a través de la fotografía de prensa. Un análisis de contenido”, Comunicación y Sociedad, vol. XIX, nº 1, 2006, pp. 103-128.

ORTEGA, Félix, y HUMANES, María Luisa, Algo más que periodistas. Sociología de una profesión, Ariel, Barcelona, 2000.

PALENZUELA, Pablo, “Las culturas del trabajo: una aproximación antropológica”, Sociología del Trabajo, nº 24, 1995, pp. 3-28.

RETIS, Jéssica, Espacios mediáticos de la inmigración en Madrid: Génesis y evolución, Observatorio de las Migraciones y la Convivencia Intercultural de la ciudad de Madrid, Madrid, 2008.

RETIS, Jéssica, “La imagen del otro: inmigrantes latinoamericanos en la prensa nacional española”, Sphera Publica: Revista de Ciencias Sociales y de la Comunicación, nº 4, 2004, pp. 119-140.

SCOLARI, Carlos Alberto, y otros, “El periodista polivalente. Transformaciones en el perfil del periodista a partir de la digitalización de los medios audiovisuales catalanes”, Zer. Revista de estudios de comunicación, nº 25, 2008, pp. 37-60.

WOLF, Mauro, “Los emisores de noticias en la investigación sobre comunicación”, Zer. Revista de estudios de comunicación, nº 3, 1997, pp. 9-14.

<!--[if !supportFootnotes]-->

<!--[endif]-->

<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> Para el británico Charles Husband, una esfera pública multiétnica “debe reflejar la diversidad presente en la sociedad de tal modo que facilite la expresión autónoma de la identidad étnica tanto de grupos étnicos minoritarios y mayoritarios, como de las minorías nacionales. Además, debe proveer para el intercambio de información y productos culturales a través de estas comunidades de identidad”. HUSBAND, Charles, “Media and the public sphere in multi-ethnic societies”, en COTTLE, Simon (ed.), Ethnic minorities and the media, Open University Press, Buckingham, 2000, p. 209.

<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--> Cfr. HERZOG, Benno, “Exclusión discursiva. Hacia un nuevo concepto de la exclusión social”, Revista Internacional de Sociología (RIS), vol. 69, nº 3, 2011, pp. 607-626.

<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--> En un contexto de oportunidad muy favorable para la puesta en marcha de iniciativas mediáticas para nichos de audiencias concretas, el número de medios de comunicación dirigidos a colectivos migrantes aumentó rápidamente, pasando de una veintena de medios en 2003 a los más de 300 que el equipo del proyecto I+D “Políticas de representación en campos migratorios transnacionales. Producción, difusión y consumo de contenidos mediáticos en el contexto migratorio” (CSO2008-03022) registró en 2008. Véase FERRÁNDEZ, Alicia, “Un nuevo objeto de estudio: los medios de comunicación diaspóricos en España”, Actas del VI Congreso sobre las Migraciones en España, Universidad de A Coruña, 2009, pp. 1712-1725; RETIS, Jéssica, Espacios mediáticos de la inmigración en Madrid: Génesis y evolución, Observatorio de las Migraciones y la Convivencia Intercultural de la ciudad de Madrid, Madrid, 2008.

<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--> Sobre esta cuestión, y en relación con el potencial de los medios de minorías migrantes en la defensa de los derechos de los migrantes, véase FERRÁNDEZ, Alicia, “La construcción del migrante como sujeto político en los medios de comunicación”, en SUÁREZ, Liliana y AIERBE, Peio (eds.), Comunicación y cultura en la España neoliberal. Representación y acción comunicativa de minorías migrantes, Gakoa, Donostia, en prensa; y FERRÁNDEZ, Alicia, “Political mobilization through the media. The case of Latin Americans in London”, Revista de Ciencias de Sociales, nº 30, en prensa.

<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]--> Cfr. HUSBAND, Charles, op. cit., p. 209.

<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--> Las entrevistas se enmarcan en el desarrollo de la tesis doctoral A la conquista del espacio público. Migración y comunicación en las ciudades globales (Departamento de Antropología Social, Universidad Autónoma de Madrid), investigación basada en una metodología de tipo cualitativo y etnográfico. Se realizaron entrevistas semiestructuradas a periodistas de origen latinoamericano (mayormente ecuatorianos, colombianos y argentinos) residentes en Madrid (28) y Barcelona (3). De esta muestra, tan solo siete eran mujeres. Las edades de los informantes oscilaban entre los 30 y los 55 años, y su tiempo de residencia en España era en general menor a 10 años, aunque con algunas notables excepciones que superaban los 20 años. Todos los testimonios incluidos en este texto se presentan bajo pseudónimo.

<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]--> Esta Jornada sirvió a asistentes y ponentes para poner en común sus experiencias laborales en España. Tanto la composición de las mesas de debate como el público asistente se caracterizaron por la diversidad de sus orígenes étnicos y nacionales, incluyendo nacionalidades como la china, marroquí, senegalesa, chilena, mexicana o rumana. Los testimonios de periodistas participantes en estas jornadas se presentan bajo pseudónimo, y serán identificados con las siglas JPMI.

<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]--> Cfr. PALENZUELA, Pablo, “Las culturas del trabajo: una aproximación antropológica”, Sociología del Trabajo, nº 24, 1995, pp. 3-28.

<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]--> LAMUEDRA, María, y LARA, Tíscar, “La crisis de identidad de los periodistas en las televisiones públicas europeas: comparación entre BBC y TVE”, Estudios sobre el Mensaje Periodístico, nº 15, 2009, pp. 34-35.

<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]--> WOLF, Mauro, “Los emisores de noticias en la investigación sobre comunicación”, Zer. Revista de estudios de comunicación, nº 3, 1997, pp. 9-14.

<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]--> SCOLARI, Carlos A., y otros, “El periodista polivalente. Transformaciones en el perfil del periodista a partir de la digitalización de los medios audiovisuales catalanes”, Zer. Revista de estudios de comunicación, nº 13, 2008, pp. 37-60.

<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]--> Cfr. LAMUEDRA, María, y LARA, Tíscar, op. cit.

<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]--> GÓMEZ, Dardo, “Intervención de Dardo Gómez ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados”, publicado en la web de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), http://www.fesp.org/opinion2.php?id=2, 25-03-2012.

<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]--> Cfr. ORTEGA, Félix y HUMANES, María Luisa, Algo más que periodistas. Sociología de una profesión, Ariel, Barcelona, 2000.

<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]--> Véase DÍAZ NOSTY, Bernardo, Libro negro del periodismo en España, Fragua, Madrid, 2011.

<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]--> Hay abundante bibliografía que da cuenta de esta tendencia. A modo de ejemplos, CASTAGNANI, Tiziana y COLORADO, César, “La representación de la mujer inmigrante en la prensa escrita española. Análisis del discurso citado en textos periodísticos”, Discurso & Sociedad, vol. 3, nº 4, 2009, pp. 621-657; GIFREU, Josep, “La televisió i la construcció d’una imatge pública de la immigració”, Quaderns del CAC, nº 23-24, 2006, pp. 3-12; MUÑIZ, Carlos, y otros, “Imágenes de la inmigración a través de la fotografía de prensa. Un análisis de contenido”, Comunicación y Sociedad, vol. XIX, nº 1, 2006, pp. 103-128; RETIS, Jéssica, “La imagen del otro: inmigrantes latinoamericanos en la prensa nacional española”, Sphera Publica: Revista de Ciencias Sociales y de la Comunicación, nº 4, 2004, pp. 119-140.

<!--[if !supportFootnotes]-->[17]<!--[endif]--> Véase los estudios realizados por MUGAK, Centro de Estudios y Documentación sobre inmigración, racismo y xenofobia, http://www.mugak.eu.

<!--[if !supportFootnotes]-->[18]<!--[endif]--> HERZOG, Benno, op. cit., p. 618.

<!--[if !supportFootnotes]-->[19]<!--[endif]--> HERZOG, Benno, op. cit., p. 621.

<!--[if !supportFootnotes]-->[20]<!--[endif]--> HUSBAND, Charles, “Minority Ethnic Media As Communities Of Practice: Professionalism and Identity Politics in Interaction”, Journal of Ethnic & Migration Studies, vol. 31, nº 3, 2005, p. 466.

<!--[if !supportFootnotes]-->[21]<!--[endif]--> Cfr. GINSBURG, Faye, “Indigenous Media: Faustian Contract or Global Village?”, Cultural Anthropology, nº 6, 1991, pp. 92-112; GROSS, Larry, “Out of the Mainstream: Sexual Minorities and the Mass Media”, en DURHAM, Meenakshi G. y KELLNER, Douglas M. (eds.), Media and Cultural Studies: Keyworks, Blackwell, Malden, MA, 2001, pp. 405-423.

<!--[if !supportFootnotes]-->[22]<!--[endif]--> Para un análisis de las políticas de representación imperantes en los medios para minorías migrantes, y en qué medida ofrecen discursos alternativos a los de los medios generalistas, véase DALLEMAGNE, Gregory, ECHEVARRÍA, Lucía, y FERRÁNDEZ, Alicia, “Migraciones transnacionales y políticas de representación en España: los discursos sobre colectivos latinoamericanos en dos medios de comunicación dirigidos a minorías migrantes”, Revista de Ciencias Sociales, Universidad Arturo Prat, Chile, nº 30, en prensa.

<!--[if !supportFootnotes]-->[23]<!--[endif]--> Tan solo en los medios públicos es requisito la presentación del título de periodista. En este caso los periodistas extranjeros deben homologar sus títulos.

<!--[if !supportFootnotes]-->[24]<!--[endif]--> Según el Artículo 4 de la Proposición de Ley del Estatuto de Periodista Profesional, “son periodistas a la pieza aquellos profesionales cuya ocupación principal y remunerada consiste en la obtención, elaboración, tratamiento y difusión por cualquier medio de informaciones de actualidad, en formato literario, gráfico, audiovisual o multimedia, en virtud del encargo regular de una o varias empresas informativas y siguiendo las instrucciones básicas de las mismas”.

<!--[if !supportFootnotes]-->[25]<!--[endif]--> Cfr. MARCHETTI, Dominique, “Subfields of Specialized Journalism”, en BENSON, Rodney y NEVEU, Erik (eds.), Bourdieu and the Journalistic Field, Polity Press, Cambridge, 2005, pp. 64-82.

<!--[if !supportFootnotes]-->[26]<!--[endif]--> MARCHETTI, Dominique, op. cit., p. 67.

<!--[if !supportFootnotes]-->[27]<!--[endif]--> HUSBAND, Charles, “Minority Ethnic Media…”, op. cit., p. 469.

<!--[if !supportFootnotes]-->[28]<!--[endif]--> Cfr. COMMISSION FOR RACIAL EQUALITY, Why ethnic minority workers leave London's print journalism sector, Commission for Racial Equality, London, 2005.

<!--[if !supportFootnotes]-->[29]<!--[endif]--> Testimonio de periodista perteneciente a una minoría étnica, recogido en COMMISSION FOR RACIAL EQUALITY, op. cit., p. 53.

<!--[if !supportFootnotes]-->[30]<!--[endif]--> Cfr. MORENO, Isidoro, “Trabajo, ideologías sobre el trabajo y culturas del trabajo”, Trabajo. Revista Andaluza de Relaciones Laborales, nº 3, 1997, pp. 23-24.

<!--[if !supportFootnotes]-->[32]<!--[endif]--> HOPENHAYN, Martín, “Orden mediático y orden cultural: una ecuación en busca de resolución”, Pensar Iberoamérica. Revista de Cultura, nº 5, 2004, sin página, http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric05a02.htm, 12-03-2012.

 

arriba
© Communication & Society - Facultad de Comunicación - Universidad de Navarra | www.unav.es | Contacto | Aviso legal | Mapa del sitio