COMMUNICATION-SOCIETY.COM VERSIÓN EN ESPAÑOL
Comunicación y Sociedad Universidad de Navarra | Facultad de Comunicación
USER AREA
Username: Password:
Ok Sign inForgot your password?
GoogleINSIDE C&S Ok

Calidad Revistas Científicas Españolas
Review / Robert M. ENTMAN Projections of Power. Framing news, Public Opinion and U.S. Foreign Policy The University of Chicago Press, Chicago, 2004, 229 pp.

El final de la Guerra Fría trajo consigo un cambio en el orden mundial que anuló los modelos de interpretación de las relaciones entre Gobierno, medios y ciudadanos en Estados Unidos hasta entonces vigentes. Éste es el punto del que parte Robert M. Entman, profesor de Comunicación y Ciencia Política en la North Carolina State University de Estados Unidos, en su libro Projections of Power. En esta obra propone un modelo de análisis que busca explicar esa nueva realidad de las interacciones entre cinco actores: la Casa Blanca, las elites políticas, los medios de comunicación y los ciudadanos de Estados Unidos con respecto a su política exterior.


Durante la Guerra Fría, la amenaza del comunismo soviético supuso para Estados Unidos “un paradigma dominante o meta-esquema que organizó el pensamiento ‘normal’ de las elites, la cobertura mediática, y la respuesta del público a las políticas exterior y de defensa. El problema era la agresión comunista [...] y la evaluación tendía hacia la condena moral del lado comunista y una idealización de los aliados del ‘mundo libre’” (p. 95). En este clima, cualquier situación se explicaba y encuadraba fácilmente en este esquema hegemónico. Sin embargo, cuando el comunismo dejó de ser un peligro, se produjo un vacío de definición en las relaciones exteriores que impidió encajar el nuevo orden en ese paradigma maniqueo.


Mientras el patriotismo hubo unido a los norteamericanos frente a una amenaza común, el camino de la Casa Blanca para imponer su visión estuvo siempre allanado. Pero cuando las situaciones en el exterior dejaron de responder al paradigma de la Guerra Fría, esa ausencia de un esquema dominante dejó paso a voces que criticaban al Gobierno y que encontraron altavoz en los medios, hasta ese momento meros reproductores de la versión oficial. Los gobernantes comenzaron entonces a tener problemas para conseguir que los ciudadanos apoyaran sus políticas.


En este contexto, Entman entiende el funcionamiento de las relaciones entre los cinco actores mencionados como el de una cascada estratificada, una imagen que da nombre a su modelo. De este modo, la influencia que se ejerce entre las distintas capas de su ‘modelo de activación en cascada’ es bidireccional y no lineal, sino alterna. Esta estructura explica cómo en un momento los mensajes del Gobierno se impusieron y, en otro, se dejara paso a voces discrepantes.


En el capítulo I, el autor asimila el sistema de conexiones de la mente humana con el comportamiento político de una sociedad y explica “cómo los pensamientos y sentimientos que apoyan un determinado encuadre se extienden desde la Casa Blanca” (p. 9) hacia abajo y viceversa, en una pugna por influir en los demás. Según él, cada uno de los actores contribuye al flujo de ideas, de manera que un mismo mensaje queda modificado conforme se desplaza desde un lado al otro de la cascada. Los encuadres que con más fuerza llegan hasta el extremo opuesto son los que se basan en la congruencia cultural. Es decir, si un hecho es congruente con el esquema mental de la mayoría de la sociedad, la respuesta de todos los actores será muy similar. Si el hecho supone una incongruencia, también habrá una reacción unitaria de rechazo. El problema lo suponen las situaciones ambiguas que, siendo interpretadas por un mismo esquema mental, dan lugar a interpretaciones encontradas. En este último caso las voces críticas pueden llegar a tener el mismo peso que las oficiales en lo que él llama “paridad de encuadres” (p. 76) y la respuesta social se vuelve imprevisible.


Varios ejemplos sobre la hegemonía informativa de la Casa Blanca durante la Guerra Fría llegan en los capítulos II y III. Los desastres de Korean Airlines (1983) e Iran Air (1988) y las acciones del Gobierno en Grenada (1983), Libia (1986) y Panamá (1989-1990) ilustran cómo en ese período los norteamericanos apoyaron siempre la interpretación de su Gobierno, transmitida fielmente por los medios, al ser estas situaciones incongruentes para ellos. Por el contrario, en el capítulo IV se explica cómo en la guerra de Irak en 1991, con la Guerra Fría terminada, el paradigma cambia y tiene lugar “una oportunidad poco común para los medios de sostener una paridad de encuadre, un debate equilibrado” (p. 96). Esa guerra ya no la explicaba el comunismo: la línea del Gobierno no fue la imperante y las elites críticas encontraron su espacio en los medios.


En el capítulo V el autor propone varias hipótesis que explicarían ese cambio, entre ellas la desaparición de la amenaza comunista, la necesidad de nuevos conceptos y nuevo vocabulario para definir los asuntos exteriores, y el hecho de que en el conflicto de 1991 los periodistas pidieron la intervención de la Casa Blanca al mismo tiempo que la criticaron cuando su acción supuso un nuevo Vietnam.


En el último capítulo se explica cómo la transmisión de los mensajes del Gobierno de Estados Unidos a partir de 1989 se vio afectada por esas lagunas, que el resto de actores llenaron con sus ideas y perspectivas, rompiendo así la unidad que buscaba el emisor y otorgando un rol al pensamiento ciudadano que antes no tenía. El ‘modelo de activación en cascada’ ayuda a interpretar esa pluralidad y a entender por qué los mensajes de la sociedad tuvieron en ese momento la misma importancia que los de la cúspide de la cascada. La consecuencia última del paradigma de Entman se centra en la importancia de la función de los medios, que aumenta cuanto más ambiguos son los hechos: por un lado, éstos proporcionan la información con la que los ciudadanos construyen sus juicios, libres de la imposición gubernamental; y, por otro, a través de ellos los gobernantes conocen el estado de la opinión pública y, al mismo tiempo, intentan imponer su encuadre a la sociedad.


El modelo presentado en Projections of Power supone un complemento a modelos anteriores que otros autores han elaborado para analizar desde una teoría del encuadre el comportamiento de los actores políticos en Estados Unidos. La voluntad del autor es añadir a éstos el papel de los medios en ese mapa de interacciones. Por eso esta obra, presentada como una propuesta más que como algo concluyente, tiene la riqueza de incluir el rol mediático en una cascada de actores, configurando así un esquema más completo y realista con el que estudiar de un modo más efectivo el panorama político de cualquier otro país.

 

Cristina ZURUTUZA MUÑOZ
se.jsu@azuturuzc

 

up
© Communication & Society - School of Communication - University of Navarra | Contact Us | Legal Notice | Site Map