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Calidad Revistas Científicas Españolas
Review / Diego CONTRERAS La Iglesia Católica en la prensa. Periodismo, retórica y pragmática Eunsa, Pamplona, 2004, 379 pp.

En unos momentos en los que la investigación en el ámbito de la comunicación va especializándose y desarrollando nuevas áreas temáticas, podemos encontrarnos con la sorpresa de descubrir terrenos apenas explorados en nuestro país. Esto es lo que sucede con el libro de Diego Contreras (profesor de Análisis y práctica de la información en la Facultad de Comunicación de la romana Universidad Pontificia de la Santa Cruz), al que hay que adjudicar el mérito de brindarnos la oportunidad de introducirnos en una temática nueva para España, pues no ocurre lo mismo en otros países. La presencia pública de la Iglesia Católica ha adquirido una consistencia como no había tenido hasta el recientemente finalizado pontificado de Juan Pablo II. Es, por tanto, un actor de primer orden en el debate público, al menos en el ámbito europeo y americano. Además, la denominada agenda pública está marcada por temas, no sólo los etiquetados como religiosos, ante los cuales hay interés por saber qué dicen las correspondientes autoridades eclesiásticas. Por eso no es de extrañar que alguien afronte el análisis de la cobertura periodística y su correspondiente enjuiciamiento.


Se puede afirmar que la aportación del autor es la de mayor entidad, hasta el momento, que se ha hecho acerca de este tema en lengua castellana. Contreras ha analizado intensivamente los 2.330 textos que tratan de la Iglesia Católica aparecidos en diez diarios de referencia entre febrero y mayo de 1998. Concretamente, los títulos, acertadamente elegidos para estudiar, son: los italianos Corriere della Sera y La Repubblica, The New York Times y The Wall Street Journal estadounidenses, ABC y El País de España, Le Figaro y Le Monde en Francia, y del Reino Unido The Daily Telegraph y The Guardian. Estas publicaciones sirven para diseñar una muestra que es adecuada para el tipo de tratamiento empleado. Merece la pensa detenerse en este punto para aportar algunas consideraciones que ayuden a encuadrar el trabajo llevado a cabo.


Antes se subrayaba el carácter casi pionero de la investigación. Hace unos años, José Antonio Marcellán había publicado La Iglesia en la prensa de España (Edibesa, Madrid, 1999), con una pretensión limitada, pero no por ello poco interesante. El libro que ahora comentamos parte de unas bases metodológicas mucho más elaboradas y cuenta con un aparato crítico de mayor calado. Como indica en el título, el autor en realidad hace una propuesta que se mueve en el ámbito de la retórica y de la pragmática. El énfasis en el rigor científico incluso puede resultar algo cargante, en el afán de no dejar sin explicación todos los procedimientos que se han seguido. Desde luego mejor es esto que lo contrario. Algo simplista resulta la descalificación del análisis de contenido cuantitativo de la página 29. Es legítimo que aplique una metodología diferente, pero no parece necesario argumentar en contra de esa técnica con tales argumentos.


El itinerario que muestra el libro se inicia de una forma clásica con una revisión bibliográfica y la presentación del marco teórico que sirve de referencia para entender las decisiones tomadas posteriormente. Para quienes nos movemos en otros ámbitos científicos de la información resulta sugerente y esclarecedor. Se aprecia el esfuerzo por clarificar términos, señalar contextos de comprensión y orientar la especulación acerca de temas que resultan tan desconocidos para personas alejadas de la doctrina católica.


Tras dedicar un capítulo extenso a cuestiones de método, se nos presentan los resultados de analizar los más de dos mil escritos ya mencionados. Son muchos los datos y no parece necesario detallar, sino remitir directamente a la lectura de esas páginas. De forma ordenada aparecen los temas, las características periodísticas de la cobertura y la interpretación retórica y pragmática. A partir de aquí se hace una propuesta para que los periodistas planteen su actividad con un mayor conocimiento de lo que se traen entre manos al ocuparse de informar acerca de la Iglesia Católica.


Estamos ante una obra científica y de ahí que prime el tono académico y sea la ponderación una característica patente. No hay, ni por asomo, una actitud reivindicativa o de denuncia por lo mal que se tratan los temas relativos al catolicismo. El desapasionamiento no tiene que ser sinónimo de falta de criterio. A partir de las muchas cifras, recogidas en tablas y cuadros, emerge una conclusión: es habitual que en las informaciones sobre la Iglesia Católica haya un enfoque inadecuado, por adoptar un punto de vista que no reconoce la peculiaridad de esta institución. Queda planteado así un debate de enorme actualidad e interés, pero que exigiría una atención específica y otro estudio. A fin de cuentas, cuando no hay un marco referencial común resulta imposible que un público creyente acepte la utilización de unos principios distintos cuando no contrarios a los que considera intocables. No quiere decirse con esto que no exista un campo de acuerdo aceptable, basta con que exista respeto.


Esto último es lo que viene a pedir el autor en el capítulo final: “Subrayar la diversidad intrínseca del cristianismo no quiere decir que se propugne un tratamiento periodístico privilegiado. Lo que parece necesario es ser conscientes de esas características (…) para entender el comportamiento de las personas y para no enfocar la realidad de la Iglesia con criterios que serían más adecuados para otro tipo de instituciones. Para conseguirlo no se requiere tener fe, sino una profesionalidad basada en la honradez, porque también aquí hay que dar a cada uno lo suyo, que en este caso se traduce en tratar a cada realidad conforme a lo que es” (p. 358).


Al inicio señalábamos que el periodismo especializado podía ser el campo en el que incluir este libro. Tanto los datos aportados como las reflexiones suscitadas pueden ser de gran utilidad para profesionales del periodismo, y también para académicos interesados por los temas indicados con anterioridad. Sin dirigirse al gran público, no por ello dejará de resultar sugerente para personas a las que atraen los fenómenos de opinión pública, pues no cabe duda de que la relevancia que tiene la Iglesia Católica hoy en día hace que sean muchos quienes deberían conocer lo que Diego Contreras ha escrito.

 

José J. SÁNCHEZ ARANDA
se.vanu@adnarasj

 

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