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Review / Javier SERRANO PUCHE La verdad recobrada en la escritura. Vida y obra de Leonardo Sciascia Fragua, Madrid, 2011, 193 pp
La obra del escritor y periodista siciliano Leonardo Sciascia (Agrigento, 1921 – Palermo, 1989) no se puede disociar de su vida. Ya Albert Chillón advertía la intención de denuncia y el intento de contribuir a la regeneración del sistema democrático italiano presente en los textos de Sciascia, a través de una suerte de periodismo literario. De ahí la pertinencia e interés de La verdad reconstruida en la escritura. Vida y obra de Leonardo Sciascia, la primera biografía intelectual sobre el escritor publicada en castellano. Su autor, Javier Serrano, realizó su tesis doctoral sobre la historia y la ficción en la obra de Sciascia y ha colaborado en diferentes libros y publicaciones sobre este escritor.

Ahora, Serrano describe y analiza la evolución vital y literaria de Sciascia a través de cinco etapas que se corresponden con otros tantos capítulos. 1921-1935. Infancia y juventud en su pueblo de Sicilia; 1936-1955: De alumno en Caltanissetta a maestro en Racalmuto; 1956-1970: Una voz autorizada en la Italia literaria y civil; 1971-1979: Epifanía y expresiones de un nuevo Sciascia; y, por último, 1980-1989: La vida vista a través d ella literatura. La vida de Sciascia sirve a Serrano para explicar su obra.

Así, el autor se detiene en la infancia y el entorno juvenil del joven Leonardo pues la influencia femenina de sus tías, el suicidio de su hermano en 1948 y la posterior muerte de su padre, en 1957, condicionan sus gustos e ideas políticas. Del mismo modo, sus lecturas juveniles fundamentalmente francesas, italianas y en menor medida españolas configuraron su particular universo literario: “Al leer a Diderot asentó además la convicción iniciada con Manzoni de que la escritura reporta felicidad” (p. 28). Y en todo ese periodo, Serrano explica de qué manera esas experiencias vitales han estado presentes en su trayectoria literaria. En concreto una de ellas, su etapa como maestro en su pueblo natal, fue el germen de su primer obra literaria: Las parroquias de Ragalpetra (1956).

El análisis de la obra de Sciascia en su contexto vital es, por tanto, la mayor aportación del autor. Desde su primera obra en 1956 hasta sus últimos escritos poco antes de su muerte en 1989 (Una historia sencilla, El caballero y la muerte o el prefacio para Pequeña Italia y alrededores), Serrano presenta con detalle el valor y significado de sus textos en referencia a la búsqueda de la verdad, pues para Sciascia siempre se da un “acercamiento a la realidad por medio del acto de la escritura” (p. 12). Entre todas las obras del siciliano, destacan dos géneros, la novela negra o policíaca, conocidas como giallo (amarillo) en Italia y el racconto-inchiesta (relatos de investigación sobre hechos históricos), que representan, en palabras de Serrano, “dos caras de una misma búsqueda” (p. 83). En las primeras, Sciascia “partiendo del esquema de la novela negra convencional, construye un problema y lo deja sin solución” (p. 163). En los racconto-inchiesta introduce hechos y personajes reales con los que se identifica y que le sirven para explicar el presente. “El resultado es una lograda hibridación entre el discurso literario, histórico y periodístico que los aproximan al género del reportaje novelado” (p. 108). El periodismo, de nuevo, es fundamental para entender la trayectoria de Sciascia.

No en vano, su activa presencia en los periódicos le ayudó a no perder nunca el pulso de la realidad. Como recoge Serrano, Sciascia escribió en sus inicios en L”Ora de Palermo, y trabajó después como colaborador en el Corriere della Sera de Milán y en La Stampa de Turín hasta el final de sus días. En las páginas de los diarios italianos habló de la mafia, de la actualidad política y, siempre desde la independencia, no rehuyó la polémica.

Lo cierto es que toda la obra de Sciascia está vertebrada por sus temas recurrentes, a saber, la reflexión sobre el poder, la idiosincrasia de Sicilia, el uso de la ironía... Y en todas ellas, explica Serrano, Sciascia plantea los problemas, no los soluciona. El siciliano entiende la literatura como acercamiento a la verdad, a la realidad, se trata del “espacio donde la verdad puede alcanzar su plenitud” (p. 165) y en esa clave están escritas sus novelas.

El detallado relato de la vida de Sciascia escrito por Serrano hace que sea también muy recomendable la lectura de las notas a pie de página. Algunas de ellas, arrojan luz sobre la manera de ver el mundo del autor y su equilibrio con la realidad, como cuando reivindicaba en una entrevista publicada en prensa un tipo de escritor familiar frente al escritor maldito o solitario. A juicio del siciliano, “creer que un escritor es un monje que tiene necesidad de cosas extraordinarias es una tontería. Es una concepción muy burguesa del escritor. Paradójicamente es menos burgués el escritor que vive en familia, que no traiciona a su mujer y se comporta como un empleado de banco... Yo, en familia, me encuentro bien” (p. 45).

Serrano presenta esta biografía intelectual como una introducción a la obra y el universo del autor siciliano y el resultado es más que satisfactorio. Para quien no conocía la obra de Sciascia, la historia de su vida será una óptima puerta de entrada; aquellos que ya se hayan aproximado a la figura del italiano a través de sus libros y colaboraciones periodísticas, encontrarán en esta obra un análisis detallado de sus textos y las claves vitales necesarias para comprender a un autor que, como defiende Serrano, condensa en sus páginas “una capacidad de exploración inagotable, renovada y multiplicada en cada relectura” (p. 167).

 

Álvaro PÉREZ ÁLVAREZ
se.vanu.inmula@zeravlapa

 

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