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Review / JOSÉ LÓPEZ YEPES La documentación como disciplina. Teoría e historia Eunsa, Pamplona, 1995, 337 pp.
JOSÉ LÓPEZ YEPES

La documentación como disciplina. Teoría e historia
Eunsa, Pamplona, 1995, 337 pp.

El libro, tal y como anuncia la portada, supone una segunda edición actualiza- da y ampliada de otro publicado en el año 1978 bajo el título Teoría de la do- cumentación. La primera edición era el resultado del proyecto docente del autor para acceder a la plaza de la asignatura que establecía el entonces nue- vo Plan de Estudios de la Facultad de Ciencias de la Información. Y, aunque desde aquella fecha hasta nuestros días, numerosos autores en España se han
interesado y han dado a luz variedad de trabajos en este área, la actualización de una obra que fue pilar para la enseñanza de la Documentación en el ámbito universitario, era una tarea obligada. A pesar de que López Yepes se centra en los aspectos puramente teóricos de la Ciencia de la Documentación, su enfoque tiene especial importancia ahora que vivimos un crecimiento desmesurado de la bibliografía científica. La incorporación de un número cada vez mayor de personas a las tareas de investigación, la publicación de muchos
trabajos sin ningún interés, exceptuando los puramente crematísticos o de cierto prestigio, así como la creciente interdisciplinariedad entre las ciencias son algunas de las razones que han provocado el protagonismo que en el presente sustenta esta disciplina. La saturación de la información es, por otra parte, un fenómeno característico en todos los ámbitos de la sociedad actual, y está alcanzando una dimensión hasta hace poco tiempo inimaginable a consecuencia de la irrupción de las Nuevas Tecnologías el proceso de recogida, almacenamiento y difusión de la información. Por todo ello y pese al reconocimiento por parte del profesor López Yepes de que los procesos documentales sólo cobran verdadera entidad cuando se aplican a una determinada parcela del saber o a una actividad concreta de la vida social, no viene nada mal un repaso histórico a los principios científicos de validez general sobre los que se asienta la llamada Ciencia de la Documentación Teniendo en cuenta que el objetivo final de la obra es formular un concepto válido de Ciencia de la Documentación, los tres primeros capítulos se destinan a la exposición del concepto de ciencia y de la doctrina fundadora de Paul Otlet recogida en el Tratado de Documentación del año 1934. Una vez establecidas las bases, López Yepes se enfrenta a la recopilación y análisis pormenorizados de cada una de las diferentes teorías que se desarrollaron en distintos ámbitos científicos por el resquebrajamiento del concepto integrador de Otlet. Estas teorías se agrupan básicamente en tres niveles: las que estu- dian la Documentación desde una perspectiva puramente biblioteconómica, las que la contemplan desde una perspectiva documental, y las que dan a la Documentación una perspectiva informativa. La perspectiva biblioteconómica -
agrupa todas las doctrinas que contribuyen a la explicación del concepto de Ciencia de la Documentación desde una postura clara de subordinación a la Biblioteconomía, y entre sus representantes figuran autores como Bradford o Shera, para quienes la Documentación no es otra cosa que un aspecto de un arte mayor que es la Biblioteconomía, porque se ocupa de la información registrada no en libros sino en artículos de revistas, folletos y otros documentos semejantes, y porque proporciona al bibliotecario nuevas herramientas y métodos que mejoran su valor social. Bajo la perspectiva documental, Ló- pez Yepes incluye a aquellos autores – Ditmas, Coblans, Verhoef o Pietsch, entre otros – que colocan a la Documentación en una situación de claro paralelismo respecto a la Biblioteconomía; o aquellos otros que la sitúan en un nivel de superposición y para quienes el bibliotecario no es más que un caso particular de documentalista. En tercer y último lugar, aparece la concepción de la Ciencia de la Documentación desde la perspectiva informativa. Desde su particular enfoque, esta perspectiva, que engloba las escuelas anglosajona, alemana y rusa, basa el proceso documental en la estructura del proceso informativo y lo considera una variedad de éste: el sujeto emisor es el documentalista; el sujeto receptor, el investigador o usuario en general y el mensaje, el documento. Según la primera de las escuelas citadas, la Documentación forma parte de una ciencia de carácter más general denominada Information Science, que investiga las propiedades y el comportamiento de la información. Bajo este punto de vista, la Documentación sería la ciencia que se encarga del estudio de las propiedades y el comportamiento de la información documental. Ligado al concepto de Information Science, los norteamericanos empiezan a manejar otros términos como ”mercado de la información” y ”economía de la información” y, a raíz del empleo de estos nuevos términos surge a mediados de los años ochenta una ciencia relacionada con la Documentación, que es la Information Management,
cuyo objetivo es la gestión de la información y documentación en las organizaciones. Sin embargo, la Europa continental se encuentra lejos del interés manifestado en el mundo anglosajón por la influencia que las innovaciones técnicas y electrónicas ejercen sobre esta disciplina, y en el continente predomina, en general, la carga conceptual y terminológica de la Documentación que desarrollan las escuelas alemana y rusa. Para la óptica alemana el concepto clave es Ciencia de la Información y Documentación, en la que el término Documentación hace referencia al proceso de extracción de la información contenida en los documentos, y el término Información, a las funciones más estrictamente informativas de almacenamiento, recuperación y transmisión. La escuela rusa, por su parte, acuna el término Informatika que – aunque en otros países se aplica casi exclusiva- mente a la utilización de los ordenadores – aquí se emplea para definir la disciplina científica que estudia la estructura y las propiedades generales de la información científica. Más ade- lante, esta ciencia incluirá entre sus objetos de estudio, la creación de sistemas
de información y la coadyuvación de las Nuevas Tecnologías. Tras esta revisión de carácter terminológico que López Yepes lleva a cabo en los capítulos centrales y que es muy necesaria para delimitar términos que se mantienen por todo el mundo y denotan conceptos interrelacionados, entra de lleno en la evolución del concepto de documentación en España. Tal y como ocurría en los capítulos precedentes, continúa el análisis exhaustivo y minucioso de los principales representantes de esta ciencia en nuestro país que se reagrupan en trescorrientes principales: la que concibe la Documentación como una ciencia independiente de la Biblioteconomía, y a cuya cabeza se encuentra Javier Lasso de la Vega; la corriente biblioteconó- mica tradicional, representada por la Escuela de Documentalistas de Barce- lona; y la que contempla la Documentación desde el punto de vista archivís- tico, cuyos defensores más destacados son Sánchez Belda y Pescador del Hoyo. Además el autor aborda el problema terminológico que la Ciencia de la Documentación ha sufrido en nuestro país a causa del crecimiento desor- denado de la disciplina y la ausencia de consolidación. A diferencia de Gran Bretaña o Estados Unidos donde sólo existe un término para esta disciplina, en España han aparecido multiplicidad de denominaciones (López Yepes señala veintitrés), que se caracterizan por su uso simultáneo y porque apenas contienen diferencias conceptuales entre ellas. Documentación e Información y Documentación científica son las dos denominaciones que, a juicio del autor, más se emplean. Por fin en el último capítulo del libro, y basándose en el recorrido histórico ya realizado, López Yepes desarrolla su propio concepto de documentación con los criterios que ha ido extrayendo a lo largo de la obra. De acuerdo con estos criterios, la Documentación puede conjunto de las disciplinas documentación puede entenderse en dos sentidos: a) ”como conjunto de las disciplinas documentarias que estudian y ejecutan los diversos aspectos del proceso documental y entre las cuales se inscribirían la Archivística, la Biblioteconomía, la Documentación, la Museología, la Bibliografía, la Bibliometría, etc”; b) ”como disciplina responsable del estudio de una parte del proceso documental consistente en la recuperación y difusión
de mensajes documentarios y su aprovechamiento por parte del sujeto receptor o usuario a fin de que sirvan de base para la obtención de nuevo conocimiento o para la toma de decisiones”. Aquí es donde se aprecia el cambio fundamental de perspectiva que la segunda edición del libro ofrece sobre la de 1978. Mientras el objeto de Teoría de la documentación era proponer una fórmula definitoria de la disciplina documental en el ámbito de la Facultad de Ciencias de la Información, el último trabajo de López Yepes ofrece un concepto más general, en el que no se considera la aplicación de los principios
de esta ciencia a esta determinada parcela del saber o al trabajo activo de las empresas informativas. A dieciséis años del primer estudio, el análisis histórico que López Yepes hace de las distintas corrientes y teorías de la Ciencia de la Documentación en los diferentes países es mucho más exhaustivo y sistematizado. Interesa por lo que supone de recopilación y síntesis, y porque es un síntoma de la madurez que la Ciencia de la Documentación ha alcanzado ya en nuestro país.

E. FERNÁNDEZ



 

E. FERNANDEZ

 

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