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Calidad Revistas Científicas Españolas
Review / PATRICK RILEY Y RUSSELL SHAW Anti-Catholicism in the Media. Our Sunday Visitor Books. Huntington (Indiana), 1993, 254 pp.
PATRICK RILEY Y RUSSELL SHAW
Anti-Catholicism in the Media.
Our Sunday Visitor Books. Huntington (Indiana), 1993, 254 pp.

El libro es fruto de una reunión de académicos y profesionales para analizar la información sobre la Iglesia Católica en Estados Unidos. La parte más relevante corresponde a un trabajo de Robert S. Lichter, Daniel Amundson y Linda S. Lichter: Media Coverage of the Catholic Church. Sus interesantes conclusiones se basan en el análisis de contenidos de una amplia muestra de informaciones difundidas a través de cuatro prestigiosos medios de comunicación norteamericanos: The New York Times, The Washington Post, Time y CBS Evening News, el telediario de máxima audiencia. Para establecer tendencias y evitar distorsiones, el trabajo re- coge informaciones de tres períodos: 1964-1968, 1974-1978 y 1984-1988. En total se trata de 10.180 textos informativos: 231 reportajes del telediario de la CBS, 259 artículos de la revista Time, 4.170 del Washington Post y 5.520 del New York Times. Los autores asumen que la imagen pública de grupos sociales e instituciones depende en gran medida del ”retrato” que dibujan los medios de comunicación. Así sucede también con la Iglesia Católica. De modo significativo, los autores señalan que, a la hora de informar, la mayor parte de los periodistas tienen la perspectiva del outsider: sólo entre el 1% y el 2% son católicos practicantes. Eso no les incapacita para llevar a cabo una información religiosa de calidad, pero no deja de ser un factor que conviene tener en cuenta. En general, la Iglesia lleva las de perder en el debate que se produce en los medios, centrado en cuestiones de moralidad sexual y autoridad. Las informaciones aparecen conformando un ”drama” que enfrenta a la Jerar- quía con reformadores de dentro y de fuera. La tendencia de los medios a configuraciones espectaculares hace un flaco servicio a la información reli- giosa. Siguiendo procedimientos habituales en los medios para difundir in- formaciones políticas, las discusiones se estructuran menos en su significado religioso que como conflictos entre autoridades y disidentes; los de dentro y los de fuera; los que mandan y los que quieren más poder o nuevas políticas. Entre las técnicas empleadas para poner de relieve esta dialéctica, los autores señalan el empleo de términos descriptivos, que se usan para acuñar eslóganes tan familiares como ”teología conservadora”, ”formas autoritarias de control” o ”aproximación anacrónica a la sociedad contemporánea”. La cobertura informativa en los distintos medios tiene matices. CBS se centra en la figura del Papa, lo cual no es sorprendente cuando pensamos en sus viajes y apariciones públicas. Time, por su parte, es el soporte que se centra más en la dinámica de conflictos y disidencia, que en cualquier caso es nota dominante de las presentaciones informativas. Los autores observan otra tendencia: a lo largo de los anos disminuye el número de noticias. Sin embargo, aumenta la longitud de los artículos publicados sobre la cuestión. Los medios escogidos en el análisis muestran un sorprendente nivel de beligerancia atacando aspectos de las enseñanza de la Iglesia. La virulencia es tanto más sorprendente cuanto no es habitual en otro tipo de informaciones. Entre las cuestiones que se ponen en entredicho destacan: moral sexual, relaciones de autoridad en la Iglesia y pronunciamientos eclesiásticos en materia política. Sólo en temas con escasa controversia, como el ecumenismo, la Iglesia recibe apoyo en la mayoría de las fuentes. La mayoría de artículos y reportajes que emplean discurso ideológico subrayan el conservadurismo de la Iglesia. Esa tendencia se incrementa durante los anos 70, cuando la Iglesia es stemáticamente retratada como institución opresiva y autoritaria. En los años 80, y de modo especial en Time, el énfasis pasa del carácter opresivo a su supuesta irrelevancia en el mundo contemporáneo, lo que parece corresponderse con la disminución en el número de informaciones, y guarda paralelismo con las ”conspiraciones de silencio” a que la Iglesia es sometida en medios de información europeos. No todas las noticias son malas para la Iglesia norteamericana. Los miembros de la Jerarquía son citados frecuentemente. Sus enseñanzas se presentan en la arena pública, a menudo sin refutación por críticos. La mayoría de las informaciones apoyan las enseñanzas de la Iglesia en cuestiones como paz, ecumenismo y homosexualidad. Sin embargo, los enfoques negativos tienen más peso que los positivos. Control de la natalidad, celibato sacerdotal, situación de las mujeres y las minorías en la Iglesia y libertad de expresión, son algunas de las cuestiones en las que la Iglesia parece perder con claridad. Lichter, Amundson y Lichter realizan un profundo análisis de la situación: ”En último extremo, los periodistas son más contadores de historias que reporteros de hechos. Y las historias que cuentan sobre la Iglesia Católica basan su atractivo dramático tanto en la religión como en la política. A lo largo de los anos, la trama se ha centrado en disputas burocráticas, intrigas políticas, estilos de liderazgo, luchas por el poder y pugnas por el control de la opinión pública. De modo creciente, los argumentos giran alrededor de una autoridad asediada que lucha por hacer que fieles remisos cumplan sus decretos y tradiciones” (p. 120). Tiene particular interés constatar que la Iglesia es defendida siempre por la Jerarquía: si aparecen sacerdotes, religiosos o laicos, es porque están en conflicto con las autoridades eclesiásticas. Quizá sabíamos que la Iglesia Católica no recibe un tratamiento adecuado en los medios de comunicación. Sin embargo, los autores lo prueban de modo empírico a través de un exhaustivo análisis de contenidos, Aquí está es un ejemplo más de la validez de el principal mérito de este trabajo, que análisis cuantitativos en la comunicación. Por otro lado, las conclusiones parecen trasladables a la situación de buena parte de la prensa española y europea. A la vez, los hallazgos de los autores ponen de relieve la necesidad de comunicar, de modo profesional y efectivo, que tiene una institución como la Iglesia Católica en el mundo contemporáneo. Facilitar el trabajo de los profesionales de la información es hoy una necesidad. Riley y Shaw analizan la situación y señalan los problemas. En el libro hay cierto pesimismo: flota entre las páginas la impresión de que el carácter espectacular de los medios, que prima el conflicto y el enfrentamiento, supone un obstáculo insalvable para la adecuada presentación de información religiosa. Desde una perspectiva más optimista hay que señalar que no necesariamente tiene que ser así: ha llegado quizás el momento de comunicar más y mejor, de presentar el propio ”retrato” de forma más precisa y abundante, antes de esperar que lo presenten otros.

FRANCISCO J. PÉREZ LATRE




 

Francisco J. PÉREZ LATRE

 

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