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Review / Donald Murray Writing for your Readers (Notes on the Writer´s Craft from the Boston Globe) The Globe Pequot Press, Connecticut, 1992, 2ª ed.
Donald Murray
Writing for your Readers (Notes on the Writer´s Craft from the Boston Globe)
The Globe Pequot Press, Connecticut, 1992, 2ª ed.

Donald Murray ha sido el pionero de los estudios sobre procesos de escritura y composición en la universidad y la prensa norteamericanas, tanto así que su escuela se reconoce en la mayoría de los manuales sobre redacción periodística editados en los últimos anos en las distintas universidades. El sistema teórico-práctico de Murray está construido sobre su experiencia personal, de ahí que no pretenda esconder la subjetividad de sus tesis. Todo lo contrario. En este terreno de la escritura, a diferencia de otros ámbitos del periodismo donde se custodia la objetividad, lo que importa es moldear la propia experiencia a través del lenguaje, descubrir los significados de las vivencias personales y de la realidad, y comunicarlos de la manera más eficaz posible, sin fórmulas ni verdades absolutas. Por ello Murray concibe los procesos de escritura y de enseñanza como laboratorios de experimentación, donde el alumno aprende a sacar lo que tiene dentro y a desarrollar las habilidades del oficio para transmitirlo. Veinte años después de que formula- ra el concepto de proceso de escritura y especulara teóricamente sobre sus al- cances, Murray presenta una segunda edición de su conocido libro Writing for your Readers, con la descripción detallada del proceso a través del análisis, párrafo por párrafo, de una serie de artículos publicados en el Boston Globe, -
complementado con amplias entrevistas a sus autores. La ejemplificación sirve de apoyo a los principios básicos que señala Murray para escribir con vigor, claridad y gracia: enfoque de la historia, exploración del tema, ensayos prelimi- nares o esquema, técnicas de composición (narración y descripción) y bús- queda del estilo personal. Y cuando se presenta el bloqueo mental, ese fantas- ma que hace temblar a los escritores, Murray aconseja escribir rápido, veloz-. mente, como si se corriera en bicicleta. Uno de los aciertos de Murray en esta propuesta de didáctica de la escritura consiste en traspasar con toda na- turalidad las fronteras entre los textos de ficción y de no ficción, logrando extrapolar conceptos y técnicas del campo literario al periodístico. Por ejemplo, prefiere hablar de ”voz” antes que de ”estilo” porque, en su ”opinión, la voz es el elemento más importante de la escritura que lleva a descubrir la propia identidad. La voz pone música a la escritura, otorgándole un sonido y una forma particulares, por ello siempre es aconsejable mover los labios al escribir. ”El oído es el mejor editor”, afirma él, El enfoque constituye el primer paso del proceso, y consiste en encontrar la tensión de la historia. Para Murray, el escritor experimentado observa el mundo a través de las lentes del lenguaje, que capturan la tensión existente en el fondo de cada historia entre los individuos, las ideas y las creencias. Una vez aislado el conflicto, el escritor busca el factor humano, el protagonista que da significado a la historia, y sitúa al lector en la escena, dentro de un contexto histórico. Pero la clave del enfoque está en encontrar esa palabra, línea o párrafo de arranque que encierre el sentido de la historia, Por lo demás, el libro da consejos prácticos para rentabilizar los viejos principios retóricos de la inventio, la dispositio y la elocutio en el ejercicio periodístico, los cuales se verifican en el primer borrador. Del sesenta al ochenta por ciento del proceso de la escritura se completa en este esquema, donde quedan resueltos muchos de los problemas que plantean el lead, desarrollo y desenlace de la historia. En la etapa inicial de búsqueda de ideas, el autor recomienda conocidas técnicas como la ”tormenta de ideas”, las listas, los mapas o gráficos, todas útiles para establecer conexiones entre los asuntos. Luego se analizan los distintos puntos de vista para determinar el enfoque – cuanto más inesperado mejor –, y se trazan las posibles rutas del desarrollo. En esta fase, la más lenta del proceso, se define la idea que va a servir de hilo conductor al texto y va a determinar su estructura. El autor dedica especial atención al lead, puesto que en este párrafo de salida se resuelven muchos problemas del texto: enfoque, voz, contexto, forma, ritmo, orden, evidencias, credibilidad, público e incluso el cierre. Al pretender satisfacer las expectativas del lector, puede atraparlo o ahuyentarlo en las cinco primeras. líneas, por eso Murray ofrece un amplio catálogo de leads eficaces, desde el típico noticioso de pirámide invertida, pasando por el anecdótico, el de cita, descripción, de suspense, cronológico, de pregunta retórica, narrativo, de punto de vista, de reconstrucción de escena, de diálogo, de perfil, dramático, de imagen o figura retórica hasta el otro tradicional de antecedentes y contexto. De cualquier forma, lo importante es que este párrafo contenga detalles concretos y reveladores, y esté escrito con sencillez y propiedad. Así que -no basta tener un solo lead en el borrador, conviene agotar las posibilidades con diez o veinte, igual que para acertar con el cierre. De todas. las virtudes que debe tener el estilo, el autor se queda con la viveza. Pero la escritura viva no resulta de hacer juegos malabares con las palabras, sino de una rica documentación y una completa labor de reporterismo; luego ese material se adapta a la visión del mundo del escritor, que emplea su ”juego de lentes” para elegir el punto de vista más adecuado, ese lugar desde donde va a contar la historia que añade el elemento sorpresa. La voz, la forma o género y la visión del mundo que trasluce el escritor produ- cen una escritura viva. Por ello a Murray le gusta tanto esta cita de He- mingway: ”La prosa es arquitectura, no decoración interior”. En los distintos capítulos, sobre todo en los dedicados a las técnicas de narración y descripción, ofrece ejemplos fáciles de aplicar. En el caso de la narración, señala que el relato es algo así como la madre de todas las formas de escritura, y descompone uno a uno sus elementos, con claridad y sencillez, haciendo accesible a los escritores de prensa lo que la reciente teoría narratológica se ha encargado de complicar un poco. A lo largo del libro, Murray no deja de subrayar la importancia de reescribir y reeditar el material cuantas veces sea necesario antes de la versión final, lo que exige una permanente actitud de autocrítica. Aunque los escritores y los editores trabajan en equipo, el periodista puede adelantarse a la selección de ideas, documentación y diseño de la estructura. De todas formas, como dice nuestro autor, ”las mejores ideas provienen de los periodistas”. Su consejo para estos redactores es que sean creativos, que traten de luchar contra los estereotipos, así sea en una carrera contrarreloj. Sería deseable que alguno de los numerosos libros de Donald Murray encontrara traductor en lengua castellana, porque podrían interesar a cualquier lector preocupado por los problemas de la escritura. En especial, recomendaría Learning by Teaching, Selected Articles On Writing and Teaching (Portsmouth, N. H, 1982), en el que explica los procesos de escritura y de enseñanza sobre el principio de que se debe enseñar a escribir como si se tratara de un proceso y no de un producto, actitud que refleja el fundamento ético de su propuesta. En este mismo libro, Murray invita a los profesores e investigadores a que retomen los conceptos de inventio de la teoría clásica retórica y los combinen con los ya conocidos de la psicología moderna, con los estudios sobre creatividad, y con el testimonio de los escritores sobre su proceso de escritura; de esta manera se podrá definir un sistema general de la composición (p. 39). Claro está que sólo interesa como método, puesto que la composición es un concepto tan personal e intransferible como el estilo. En fin, existe muy poca bibliografía en castellano sobre didáctica de la escritura, y en España apenas se está despertando el interés por el tema. A modo de referencia citaría el libro de la italiana Maria Teresa Serafini Como redactar un tema. Didáctica de la escritura (Paidós, Barcelona, 1989), que aunque está más dirigido a alumnos y profesores de enseñanza media, ofrece una provechosa metodología de la escritura que comprende tanto los procedimientos de producción del texto como de revisión, corrección y evaluación, apoyados en claros principios pedagógicos. Serafini se reconoce deudora de las investigaciones de psicólogos, pedagogos y lingüistas que han dado luces a la literatura sobre composición. En el ámbito hispano las referencias son muy escasas, casi inexistentes. Quizá la aportación más importante ha sido la de Daniel Cassany (Describir el escribir, Paidós C., 1989), que identifica el conjunto de estrategias que conforman el proceso de la composición, tomando también sus fuentes de la sicología cognitiva y la lingüística. Mientras tanto, merece la pena una aproximación a la obra pedagógica del periodista, novelista y poeta Donald Murray, elegido mejor columnista de Boston en 1991 por su columna semanal ”Over Sixty”, publicada en The Boston Globe, y profesor emérito de la Universidad de New Hampshire, que ha dedicado gran parte de su vida a enseñar a escribir
escribiendo.

MARYLUZ VALLEJO

 

Mary Luz Vallejo

 

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