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Review / WILLIAM ZINSSER On Writing Well. An Informal Guide to Writing Nonfiction Harper Perennial, Nueva York, 1990,
WILLIAM ZINSSER
On Writing Well. An Informal Guide to Writing Nonfiction
Harper Perennial, Nueva York, 1990,
4ª ed., 288 págs.

William Zinsser, durante 30 años editor y escritor del New York Herald Tribune, recoge en este libro su experiencia docente en la universidad de Yale, y añade ejemplos y capítulos a la obra publicada por primera vez en 1976 (Writing to Learn). Como tantos otros manuales norteamericanos de periodismo, On Writing Well, un clásico que ya va por su cuarta edición, se centra en los principios de la escritura, las formas y técnicas de los textos periodísticos, teniendo en cuenta las nuevas tecnologías informáticas dentro del proceso de redacción, que han su puesto cambios en las formas de escribir, reescribir y editar el material. Justamente al procesador de palabras rinde homenaje el autor, cautivado por este medio que aumenta la productividad del escritor, y permite escribir y reescribir los textos con facilidad pasmosa. Zinsser reconoce que para él la tecnología ha sido ”un regalo de Dios”, porque lo esencial de la escritura es la reescritura, y el ordenador facilita enormemente esta operación. ”Yo he gastado gran parte de mi vida reescribiendo a máquina, tanto como he gastado mucho tiempo fregando los platos antes de que el lavaplatos fuera inventado. El procesador de palabras es el lavaplatos del escritor: libera de un trabajo rutinario que no es nada creativo y que desgasta las energías”(p.225). Con el criterio pragmático que acompaña siempre este tipo de publicaciones, el autor confronta sus teorías con ejemplos tomados de su propio archivo y de la prensa en general, y lo hace con la convicción de que, en el ámbito norteamericano, los mejores escritos se realizan actualmente en el campo de la no ficción. Según él, el periodismo escrito no debe considerarse como una especie inferior de la literatura, porque la única distinción válida se plantea en términos de calidad, de buena o mala escritura. Esta literatura de no ficción, recuerda Zinsser, empezó a tener un enorme éxito en Estados Unidos a partir de la Segunda Guerra Mundial, después de que el ataque a Pearl Harbor abrió los ojos de los norteamericanos a la realidad. ]unto a la televisión y su relato visual del día a día, comenzó el auge de las revistas literarias y semanarios con firmas tan prestigiosa como las de Norman Mailer, Truman Capote, Tom Wolfe, entre otros famosos autores para quienes la no ficción era algo más que periodismo. Para hacer más representativa la muestra, Zinsser incluye en esta edición un capítulo de literatura periodística escrita por mujeres que, según él, demuestra un nuevo rango de sensibilidad y preocupaciones. Un merecido reconocimiento que, me da la impresión, responde a una actitud reivindicatoria promovida desde los medios académicos norteamericanos, en vista del poco interés que se ha prestado al trabajo periodístico de las mujeres (En octubre de 1989 la revista Journalism Monographic dedicó un número al estudio de la casi inexistente presencia femenina en los textos de periodismo publicados desde el siglo pasado en Estados Unidos). El autor se toma esta licencia porque, como sostiene, cada nueva edición de On Writing Well es más subjetiva. En la misma línea de colegas norteamericanos como Donald Murray, Zinsser aborda los problemas claves de la escritura: recolección y organización del material, estructura, actitud, tono y estilo, e insiste en la importancia del proceso de reescritura. Como tesis de fondo sostiene que escribir no es un arte sino un oficio y, por tanto, implica un trabajo duro: una vez que se adquiere dominio de las herramientas sobre principios sólidos, se puede avanzar en el proceso creativo. En este aprendizaje resulta muy eficaz el estudio de modelos, ya que al escuchar otras voces se encuentra más fácil el timbre personal. El estilo, para Zinsser, pasa por un estricto control de calidad en el que intervienen principios claves como la economía de palabras y la claridad, tanto de forma como de contenido – un pensamiento claro deviene en escritura clara –. Además, condena a muerte el lenguaje administrativo, oficioso y burocrático, que denomina ”Lenguaje del Pentágono” e invita a romper los clisés del lenguaje usados automáticamente y a construir párrafos de entrada y de cierre que estimulen y sorprendan al lector. Escritores periodistas famosos como N. Mailer y T. Wolfe han vuelto a la prosa exuberante, con ese regusto por el ornato que sentían los escritores victorianos; sin embargo, señala Zinsser, hoy en día la mayoría de escritores de no ficción tienden al relato claro, sencillo y breve. En todo caso aclara que no hay una tienda donde se pueda adquirir el estilo, porque éste es orgánico, inherente a la persona. ”Una parte de la persona, como lo es su pelo o, si se trata de un calvo, de su falta de pelo. Así que usar un estilo ajeno o añadido es como ponerse un tupé (p. 21)”. Por ello su credo de escritor comienza con el imperativo Sé tú mismo, una actitud que se refleja tanto en el estilo, desprovisto de artificios, como en el punto de vista elegido, primera persona del singular. Cuando los periódicos, con su afán de objetividad, imponen la moda de la primera persona del plu- ral que se camufla en una voz ”fuenteovejuna” e impersonal, Zinsser insta a emplear el ”yo”, aunque se acuse al pronombre de protagonismo: hay que creer en las propias ideas y afirmar la identidad. Hay que luchar contra el lenguaje de la impersonalidad que se reproduce hoy día en todos los medios e instituciones, es la consigna del autor. Un principio en el que Zinsser cifra el éxito de un buen escrito es el humor, ese elemento sorpresa que puede explotarse especialmente en el párrafo de entrada o lead, en el clímax y en el cierre, sin descuidar las primeras y las últimas frases de cada párrafo que marcan las transiciones y garantizan la unidad del escrito, Todos los esfuerzos
tendentes a romper la previsibilidad resultarán estimulantes para el lector. El
años escribió una columna de humor consejo de Zinsser, que durante varios
en la vieja revista Life, es tratar de convertir el trabajo en algo entretenido, para que así lo perciba el lector. Se puede echar mano de la ironía, paradojas, parodias, anécdotas, citas inesperadas, detalles estrafalarios, entre otros recursos que sirven de levadura al estilo. Para él, uno de los mejores escritores con esta vena humorística es Woody Allen, que combina lo intelectual y lo hilarante para explorar sus temas obsesivos. En esta nueva edición Zinsser introduce un capítulo de interés en el que invita a los estudiantes a escribir sobre su propia vida, el tema que mejor conocen. Empieza por mencionar el aleccionante caso de los periodistas, que por estar hablando siempre sobre los otros desarrollan un mecanismo de ocultación de sus propias experiencias y sentimientos. Según él, esta falta de autoestima reprime la creatividad y puede conducir a la imposición de temas por parte de los editores. Propone en cambio una escritura que abaance la individualidad y la propia experiencia del autor, considerando que de los archivos de la memoria, ”oro puro para el escritor”, se pueden tomar los detalles más vivos y reveladores. No se trata tampoco de caer en el extremo del ”egotismo”, pero se echa en falta un reforzamiento del ego. Para demostrar la fuerza de estos textos autobiográficos, y animar a los lectores a ser los editores de su propia vida, cita algunos de los libros que más le han impresionado por su carga de intimidad: Habla, memoria, de Nabokov, con la evocación de su niñez en San Petersburgo; One Writer”s Beginnings, de Eudora Welty; Hojas de hierba, de Walt Whitman y los diarios y cartas de Virginia Woolf, entre otras obras entrañables para él, cifradas en el mecanismo sutil de la memoria: ”La memoria es el arte de inventar la verdad, y el secreto de este arte es el de- talle”, afirma. Otro de los capítulos que llaman la atención es el dedicado a la crítica. Zinsser comienza por decir que casi todos los escritores quieren llegar a ser críticos, y casi todos los reporteros jóvenes quieren escribir una reseña so- bre la película, el libro, la obra de teatro o el programa de moda de la televisión. La crítica, dice Zinsser en buena lógica, es esa etapa del periodis- mo en la cual es posible cultivar las propias aficiones y de paso exhibirse un poco. Admite que, al estar basada en juicios de valor, la crítica se convierte en un género altamente subjetivo que refleja los conocimientos, la sensibilidad, la pasión y los prejuicios del crítico, pero recomienda mantener una actitud abierta que le permita juzgar las obras buenas y malas, las clásicas y las contemporáneas. Considera que el especialista tiene no sólo el deber de formarse en las distintas escuelas y de conocer el medio, sino también de formar y orientar a los lectores. Para ello sugiere unas reglas sencillas: no dar todo el argumento de la obra, usar tantos detalles como sea posible – evitando las generalidades y los tópicos – y recrear la obra para los lectores. Hoy en día, reconoce Zinsser, la crítica tiene muchos ”primos hermanos” en el periodismo, porque comparte fronteras con otros géneros como la columna, el ensayo, el editorial, la entrevista. Pero todas estas formas tienen en común la opinión personal del crítico, que se expresa en primera persona, sin titubeos. Precisamente el lector quiere identificarse con los gustos y opiniones del crítico. En el capítulo que sirve de conclusión, ”Write as Well as You Can”, Zinsser se afianza en su creencia de que los escritores deben adoptar los más altos estándares de calidad en su trabajo y defenderlos contra los editores que no tienen esa idea tan elevada. La obligación de los periodistas es no rebajar jamás el nivel, aunque las circunstancias puedan resultar adversas. Idealmente las relaciones entre el editor y el escritor deben ser de negocios: ambos se enfrentan juntos al original para solucionar los problemas que plantea el texto, dentro del respeto y la mutua comprensión. Pero nunca hay que olvidar que el escritor es el único que sabe lo que quiere decir, aunque sus formas de expresión sean más o menos discutibles.

MARYLUZ VALLE]O









 

Mary Luz Vallejo

 

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