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Review / RICHARD COLLINS Satellite Television in Western Europe París, John Libbey and Company Ltd., Academia Research Monographs,
RICHARD COLLINS

Satellite Television in Western Europe
París, John Libbey and Company Ltd., Academia Research Monographs,
1990, 121 págs.

El cambiante panorama de la televisión en Europa, de su estructura tec- nológica, económica y política, resulta por una parte un campo que requiere crecientemente de esfuerzos académicos de análisis y sistematización que cuajen en obras que permitan una lectura contextualizada de los fenómenos; pero, por otra parte, y debido precisamente a la naturaleza de ese objeto de estudio, parece escaparse de modo inevitable a los numerosos intentos de encerrarlo entre dos tapas. Invariablemente las obras referidas al mapa audiovisual europeo comienzan o terminan con alguna indicación referida a la desactualización de los datos, a la modificación de algunos aspectos del paisaje trazado, o a su radical transformación con motivo de una reciente decisión política o medida legislativa. El crecimiento vertiginoso, y en al- gunos sentidos caótico, que los avances tecnológicos vienen imprimiendo a este sector, a menudo dificultan o frustran los trabajos académicos orientados a describir su situación, al tiempo que relativizan también la fórmula adoptada como solución a este problema: la de las consabidas ”tendencias”. Así las cosas, tal parece que desde el ámbito universitario la indagación acerca de la estructura del espacio audiovisual acabe resultando una suerte de historia contemporánea del fenómeno, a menos que se aventuren nuevas líneas de investigación en las cuales se resalte menos la dimensión descriptiva y se acentúe el intento por dar razón de los cambios, explicar su significado y sus repercusiones sobre las personas. La obra aquí reseñada se sitúa en una posición intermedia entre esas dos alternativas. Collins, por una parte describe la situación de la televisión por satélite en Europa, y en ese sentido incurre en las limitaciones apuntadas; pero, por otra parte, ofrece certeros análisis que permiten una comprensión fundada del funcionamiento del sistema audiovisual europeo. Otras dos observaciones permitirán situar correctamente este libro. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que el original fue terminado de redactar en marzo de 1989, con lo cual toda la evolución de los satélites de radiodifusión directa (DBS), llamados también de tercera generación, queda fuera de su estudio. En segundo lugar, el autor adopta una perspectiva decididamente británica con lo cual la lectura que realiza del fenómeno queda embargada por las peculiares circunstancias de un mercado concreto. Richard Collins, investigador en el Polytechnic Central Londres y en el Royal Melbourne Institute of Technology y miembro del consejo editorial de Critical Studies in Mass Communication, es un reconocido especialista en el ámbito de la estructura de los sistemas audiovisuales, autor entre otras trabajos de The Economics of Television: The UK Case (Londres, Sage, 1988) y Culture, Communication and National Identity: the Case of Canadian Television (Toronto, University of Toronto Press, 1990). Esta obra entronca con las mencionadas aportando una nueva perspectiva, no la estrictamente económica, ni la cultural, sino la estructural o sistémica. El trabajo se divide en seis capítulos, está acompañado de numerosos gráficos y tablas, y ofrece una bibliografía bastante limitada, constituída fundamentalmente por artículos de publicaciones especializadas e informes gubernamentales y empresariales El primer capítulo aborda la historia de la televisión por satélite de forma sucinta. En cinco folios Collins recuerda los comienzos literarios de la investigación espacial con el artículo de Arthur Clarke publicado en 1945 en el que anticipaba por primera vez la posibilidad de utilizar satélites para retransmitir televisión, llegando hasta el satélite Astra lanzado en 1988 que constituye el primer satélite privado que ofrece servicios de televisión en Europa. El segundo capitulo se resuelve como una buena síntesis de la estructura técnica de la radiodifusión por satélite, de gran utilidad como introducción a conceptos tales como cobertura, posición orbital, frecuencia, operadores de satélites, retransmisión por cable, lanzadores espaciales, equipos de recepción, estándares de transmisión y sistemas de codificación de señales. Conceptos todos a los que se recurre con frecuencia a lo largo de la obra, y que quedan aquí claramente explicados. El estudio de los sistemas de financiación de la televisión por satélite constituye uno de los capítulos mejor logrados del trabajo, y refleja las razones por las cuales el autor se muestra tan escéptico sobre la viabilidad financiera de un mercado saturado por la oferta. Collins observa que los presupuestos públicos o el sistema de cánon no resultan significativos como fuente de financiación de la televisión por satélite, tampoco la publicidad parece ofrecer una alternativa real ante la inexistencia de un mercado europeo, y constata el autor que ningún canal de televisión por satélite ha conseguido generar un retorno económico suficiente mediante los ingresos por publicidad. Collins ve el sistema de suscripción como la principal fuente alternativa de financiación de la televisión por satélite en Europa, pero aún así constata sus limitaciones y parece resignarse a la creciente implantación de oligopolios mediante los cuales las grandes empresas con intereses diversificados e integradas verticalmente en el mercado pueden hacer frente a los altos costos de estos sistemas. En el cuarto capítulo, dedicado a la audiencia, se afirma que el cable es el principal canal de acceso a la televisión por satélite, algo que resultaba propio de los sistemas de satélites de segunda generación concebidos precisamente para distribuir señales de televisión a cabeceras de redes de cable o a estaciones de retransmisión terrestres, pero que carece de validez, al menos en esa formulación tan rotunda, a partir del establecimiento de los sistemas de satélites de distribución directa de televisión.
Collins desmonta con certeros argumentos del mito de una audiencia europea, insistiendo en la necesidad de discriminar las audiencias por edades, países y canales, y remarca la comprobación recurrente en los últimos tiempos, referida a que el incremento de la oferta audiovisual no se ha traducido en un aumento del consumo de televisión, que permanece estable o incluso tiende a decrecer.
El inventario de satélites y canales europeos presentado en el capítulo quinto, es posiblemente la parte de la obra que más afectada resulta por las transformaciones operadas en estos últimos años. Collins identifica 45 canales, cifra que en la actualidad se ha duplicado, y ello sin considerar además el centenar de estaciones de radio que se distribuyen por satélite en Europa, Finalmente, el capítulo sexto aborda el futuro de la televisión por satélite en Europa, y es aquí donde el escepticismo de Collins queda reflejado de forma evidente. Para el autor, la televisión por satélite en Europa, que había prometido mayor elección de programas, competencia con los radiodifusores terrestres e internacionalización de la audiencia, ha fracasado rotundamente en esos tres intentos. En lo que se refiere a la proclamada amplitud de elección para el televidente europeo, Collins matiza indicando que en realidad se trata de una ampliación del acceso de los telespectadores a los archivos cinematográficos y televisivos del mundo, existiendo muy poca programación original, salvo el caso de las noticias y los deportes. En la misma línea, Collins sostiene que la televisión por satélite en Europa no ha aprovechado las ventajas competitivas que le caracterizan frente a los servicios terrestres (de cobertura geográficamente más limitada), y no ha logrado desarrollar audiencias internacionales para programación temática ni para programación generalista de suficiente envergadura como para asegurar la subsistencia económica de los servicios. La prometida internacionalización de las audiencias, inicialmente concebida como la posibilidad de crear un mercado paneuropeo de televidentes, ha cristalizado en realidad de un modo diferente al originalmente previsto. Así, la internacionalización se ha producido más bien por el hecho de que la televisión por satélite ha conseguido establecer servicios de radiodifusión dirigidos a mercados nacionales o lingüísticos desde fuera de los ámbitos de jurisdicción gubernamental de esos mercados. El realismo crítico de Collins pone al descubierto las numerosas incertidumbres que caracterizan a la televisión por satélite en Europa: las lanzaderas y los satélites no son plenamente seguros, no pueden asegurarse audiencias de suficientemente envergadura como para amortizar el costo de los servicios, de igual modo que resultan insuficientes los ingresos por publicidad internacional; además, la distribución de las señales depende en gran medida de redes de cable cuyo acceso no está aún generalizado. Para el autor, la existencia de tal cantidad de canales de televisión por satélite demuestra más el poder de lobby de la industria aeroespacial y electrónica europea, que la demanda de los televidentes de nuevos servicios de televisión. En un entorno cultural caracterizado por la exaltación de la tecnología, resulta cuanto menos refrescante encontrar obras que no renuncien a una perspectiva sanamente crítica para abordar los fenómenos del espacio audiovisual, las causas que los generan y las repercusiones que pueden tener sobre el público.

JOSÉ LUIS ORIHUELA








 

José Luis ORIHUELA COLLIVA
se.vanu@irolj

 

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