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Review / JAKE EBERTS & TERRY ILLOT My Indecision is Final: The spectacular rise and fall of Goldcrest Films, the independent studio that challenged Hollywood The Atlantic Monthly Press, Nueva York 1990, 678 págs.
JAKE EBERTS & TERRY ILLOT
My Indecision is Final: The spectacular rise and fall of Goldcrest Films, the independent studio that challenged Hollywood. The Atlantic Monthly Press, Nueva York 1990, 678 págs.

Para cualquier persona ajena al mundo de la industria cinematográfica, el hombre de Goldcrest puede no significar nada en absoluto. Pero durante diez años (de 1977 a 1987) esta productora británica invirtió cerca de 95 millones de dólares en largometrajes y otros 38 millones en telefilmes, miniseries documentales. Sus películas han recibido cientos de premios, entre los que destacan 40 nominaciones al Oscar, de las cuales 19 cristalizaron finalmente en la preciada estatuilla. Bajo su emblema trabajaron cineastas de la talla de Richard Attenborough, David Puttnam, Hugh Hudson, John Boorman, Roland Joffé, Peter Yates o Bill Forsyth. Su filmografía incluye clásicos como Carros de fuego, Ghandi, Los gritos del silencio, La misión o Una habitación con vistas. Con el respaldo monetario de entidades financieras de primer orden, Goldcrest se convirtió en el estudio independiente más prestigioso de la década, en la bandera del cine británico y en un sello inconfundible de películas de calidad. Y entonces vino la caída en picado. Quienes vivieron aquellos años dorados y posteriormente críticos, continúan aún aturdidos por el duro golpe. En la tradición de otras obras similares que analizan la desaparición de grandes imperios del celuloide como Final Cut o Indecent Exposure, este libro describe la fulgurante trayectoria y colapso de la compañía que retó a Hollywood. Pero hablar de Goldcrest es hablar del hombre que la creó: un brillante hombre de negocios de origen canadiense llamado Jake Eberts. Graduado por la Harvard Business School, se introdujo en el mundo del cine de
manera casual. Su gran habilidad para tratar con inversores y reunir fondos para financiar películas le llevó en 1977 a crear Goldcrest Films, de la que fue su máximo responsable hasta 1983, coincidiendo con los años dorados del estudio. Por aquel entonces se hablaba ya de la ”filosofía Goldcrest”, consistente en producir películas de calidad e interés humano; películas que ofrecieran algo más que el puro entretenimiento. Tras su marcha, la compañía creció de manera incontrolada y fue víctima de su propio éxito. Eberts volvió para evitar el colapso, pero era ya demasiado tarde. Gran parte de este volumen está redactado directamente por el propio Eberts. Son páginas entrañables y con cierto aire de recuerdos de familia. Su descripción de los hechos intenta ser tan objetiva como cabe esperar de una interpretación personal. Sin embargo, quizá por esto mismo resulte más reveladora. Es su historia la que domina la primera mitad del libro. Luego, la crisis y derrum- bamiento de Goldcrest corre a cargo de la aguda pluma de Terry Illot, es- critor, periodista y director de Screen International durante la era Goldcrest, quien como observador/no protagonista de los acontecimientos, ofrece el grado necesario de distanciamiento y objetividad. Por último, es de nuevo la narrativa personal de Eberts quien lleva el libro a su conclusión. Ha sido intención de los autores que sus dos aportaciones se complementen. Los recuerdos de Eberts se equilibran con los testimonios recogidos por lllot y la abundancia de documentación que ofrece. El valor del libro radica precisamente en el grado de equilibrio conseguido. Desde un enfoque dirigido al lector no experto en el mundo audiovisual y mucho menos en finanzas, este volumen resulta de lectura imprescindible para quienes deseen conocer a fondo el negocio de la industria cinematográfica a nivel internacional. La referencia abundante a escritos internos de gobierno (informes, balances, memoranda, etc.) ayuda a la comprensión de los problemas vividos en la compañía y constituye un testimonio de primer orden. En definitiva, My lndecision is Final – parte libro de historia y parte libro de texto – se decanta como un relato apasionante y apasionado, porque los hombres que hicieron posible Goldcrest Films sentían pasión por el mundo del cine. Tras la crisis financiera de la que no levantó cabeza, Goldcrest cambió de manos y de mente. Dejaba de ser el buque insignia de la industria cinematográfica británica y su estela de películas de calidad se diluyó en las aguas inmortales de los grandes del cine. Sin embargo, su espíritu sigue latente gracias al hombre que la vio nacer: Jake Eberts. Su nueva compañía, Allied Filmmakers, pretende llenar el hueco dejado por Goldcrest. En muy pocos anos su palmarés ha sido tan brillante como lo fuera en su primera aventura financiera: Grita libertad, El nombre de la rosa, Esperanza y gloria, Paseando a Miss Daisy o Bailando con lobos son algunos de los últimos éxitos de Eberts. Alguien para quien el cine es su vida.

ALEJANDRO PARDO




 

Alejandro PARDO
se.vanu@odrapxela

 

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