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Calidad Revistas Científicas Españolas
Review / Elea GIMÉNEZ TOLEDO Manual de Documentación para comunicadores Pamplona: Eunsa, 2004, 150 pp.

Si no fuera porque tiene formas perfectamente rectangulares, diría que el libro de la profesora Elea Giménez Toledo es una obra redonda. Al centrarse en el profesional –y no tanto en el académico– como destinatario de su obra, nos parece que la Dra. Giménez ha producido un libro acertado, pero sobre todo un libro necesario sobre Documentación informativa.


La obra se compone de seis apartados, cuyos títulos vale la pena reseñar porque resultan transparentes para dar una idea de su contenido.
Se trata de los siguientes:


• Qué es la documentación informativa y para qué sirve
• Documentación e internet
• Cómo encontrar información: técnicas de recuperación de información
• Porqué es posible encontrar la información: el proceso documental
• Dónde encontrar la información: las fuentes
• Documentación especializada para comunicadores


Como es sabido, la Documentación informativa es una disciplina y una práctica profesional a la vez, así como un mercado de bienes y servicios. En el primer capítulo, la autora expone los fundamentos teóricos y conceptuales de la disciplina, pero lo hace huyendo –como se puede ver por el estilo directo y claro de los títulos de los capítulos– del lenguaje que a veces denominamos académico cuando nos referimos a un lenguaje críptico o innecesariamente oscuro. Cumple así la profesora Giménez Toledo a la perfección con el objetivo de dirigirse preferentemente tanto a los profesionales como a los estudiantes universitarios de Periodismo y Comunicación audiovisual.


No obstante, puesto que la claridad no excluye el rigor, el acertado planteamiento de esos capítulos hace que sean de indudable interés también para los académicos. Destacaría, por mi parte, la forma en que la profesora razona sobre la necesidad de la información, así como la exposición que realiza la autora de las funciones que cumplen los sistemas de documentación en los medios.


Los capítulos siguientes se centran en proporcionar la información, y en transmitir los conocimientos, que necesita todo profesional de la comunicación para desempeñar con calidad y rigor su trabajo. En concreto, después de proporcionar una eficaz visión conceptual de internet como fuente de información, la profesora Giménez Toledo dedica el tercer capítulo a discutir las mejores estrategias de búsqueda en bases de datos y motores de búsqueda.


En los capítulos siguientes conocemos con cierto detalle analítico, cuáles son las mejores fuentes de información, nacionales e internacionales, para la práctica profesional de los comunicadores. Puede decirse que si un comunicador invierte el tiempo necesario en estudiar las fuentes que propone Giménez Toledo, sin duda tendrá resueltas la mayor parte de sus necesidades de información actuales y futuras. De este modo, los dos últimos capítulos contienen la información que todo profesional que aspire a la máxima calidad en su trabajo debería conocer. Aquí nos gustaría señalar que la inversión en el conocimiento de las fuentes es una de las mejores que puede hacerse. En concreto, devuelve un rendimiento de incalculable valor en forma de recursos que nos permiten hacer nuestro trabajo en menos tiempo y con mayor calidad de resultados. Es decir, el adecuado conocimiento y manejo de las fuentes proporciona calidad de vida profesional o calidad de vida, a secas.


Incluso ante una obra redonda como la que nos ocupa aquí podemos encontrar pequeños elementos de discrepancia; de modo que voy a señalar algunos de ellos. A pesar de estar de acuerdo con la compilación de funciones que según la autora cumple la Documentación informativa, me ha parecido que faltan dos funciones que yo denomino de credibilidad y de rentabilidad. Me parece que es siempre interesante señalarlas porque al documentar una noticia acompañándola de una imagen, un gráfico, unas declaraciones anteriores, etc., los medios ganan en credibilidad. En segundo lugar, si un medio posee un buen servicio de documentación podrá reutilizar mejor sus archivos, por ejemplo sus fotografías. Lo contrario, suele provocar o bien una inversión adicional innecesaria –comprar una foto que ya se tenía, o tomar de nuevo una misma foto–, o bien el conocido efecto de publicar siempre la misma foto, habiendo otras en el fondo propio, en descrédito de la calidad del medio. Esta observación no invalida, sino que, en todo caso, complementa las funciones que discute la profesora Elea Giménez en su libro y que son perfectamente rigurosas.


Otra pequeña discrepancia se refiere a la denominación de la disciplina, pero aquí soy consciente de que soy yo quien está en minoría. Personalmente, prefiero la denominación de Documentación periodística, o de Documentación en los medios, antes que la de Documentación informativa. Pero se trata de una puntualización en este caso casi prescindible y que señalo únicamente por si resulta de orientación a algún lector de esta reseña. El nombre, como es sabido, no hace a la cosa, y son por suerte numerosos los autores de gran prestigio en nuestro país que denominan a la disciplina exactamente como lo hace la profesora Elea Giménez.


Por último, la profesora Elea Giménez y quien hace esta reseña no entendemos igual el concepto de motor de búsqueda y de base de datos. Nos parece totalmente correcta, a nivel conceptual, la presentación que hace la autora en el capítulo 3. Sin embargo, en el apartado de motores de búsqueda, la autora señala que un motor de búsqueda contiene como núcleo una base de datos. Otros autores entendemos que una base de datos es un sistema más amplio que un motor de búsqueda, dado que como ella misma señala de forma muy correcta en el apartado correspondiente, una base de datos contiene registros con tratamiento documental, campos con dominios bien determinados a través de un diccionario de datos, etc., además de un índice y de un sistema de consulta. En cambio, un motor de búsqueda no contiene registros en el sentido anterior, sino básicamente un índice y un sistema de consulta. Como en el caso anterior, esta visión no invalida la que presenta la autora, simplemente es la alternativa que personalmente preferiría.


En conclusión, nos ha parecido como decíamos al inicio una obra redonda de principio a fin debido a su enfoque, a la acertada elección de su contenido, a su redacción transparente y a su enorme utilidad profesional global. Todo comunicador y todo comunicólogo se beneficiará de su lectura y de su consulta frecuente.

 

Lluís CODINA
ude.fpu@anidoc.siull

 

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