Un afán por construir un sistema común de titulaciones que asegure el reconocimiento y compatibilidad de los estudios realizados en otros países.
Reflexión profunda sobre la estructura, contenidos, títulos y materias del sistema universitario.
Cambio en la perspectiva de la educación. Paso de una educación centrada en la enseñanza a una educación centrada en el aprendizaje.
Modificación de los métodos y sistemas de evaluación.
Transparencia de los sistemas y Títulos.
Reconocimiento académico y de cualificaciones profesionales. Responder a las exigencias de un mercado laboral cada día más unificado a nivel europeo.
Competitividad en formación e investigación.
Incremento en la movilidad de estudiantes y profesores.
Mejora de la competitividad de los titulados.
Acreditación de la calidad.
En última instancia se propone el establecimiento de una Europa del conocimiento, que busca adaptar la educación superior al aprendizaje a lo largo de la vida, capacitando así a sus ciudadanos para enfrentarse a los cambios y desafíos que plantea la sociedad actual.