Revista Redacción
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A pesar de que nació en España, este ‘señor Señor’, como se denomina, pide disculpas por su oxidado castellano. Y es que prácticamente ha vivido en el extranjero desde que se fue a EE. UU. con 17 años para estudiar el bachillerato. En su currículo brillan nombres como Wall Street Journal, BBC o International Herald Tribune. Dice haber visto lo mejor y lo peor del ser humano como corresponsal de guerra en Panamá, Haití, Irak, Nicaragua, Somalia y Sarajevo. Ahora rescata esas experiencias ‘puras’ organizando expediciones al Polo Sur, el Sáhara o el Orinoco cuando la consultora internacional de comunicación Innovation, con sede en Londres, le da una tregua.

¿Qué perfil sobra en las redacciones?
Los elefantes, los que no quieren convertirse en Dumbo y volar. También sobran los que no están abiertos a mantener la calidad de lo que hacen por encima de la inmediatez.

¿Qué opositores tiene el periodista?
Su gran enemigo es él mismo, la falta de confianza en la profesión y su capacidad de contar historias. Hoy más que nunca se necesita su criterio editorial, que aporte sonido claro en medio del estruendo informativo.

¿El público se harta de la infobasura?
En absoluto. La oferta de la telebasura ha crecido y los programas que lo hacen peor caen. Pero eso no significa un cambio tectónico hacia la calidad. Este formato continuará porque es la mejor manera de ganar dinero.

Entonces, ¿cómo imagina a los medios de calidad en el futuro?
Abriéndonos a diferentes mundos: enseñándonos héroes, cosas positivas. Muchas empresas informativas en crisis se limitan a cubrir desnudos, escándalos, muertes… Nadie desea comprar un producto así. Quieren medios optimistas que informen de problemas, pero con equilibrio. Que animen a la sociedad a mejorarse y ofrezcan soluciones.

¿Quiénes no interesan informativamente?
Cualquier tema y cualquier persona que tiene algo que contar son válidas. No concibo que algunos sectores se excluyan.

¿Los personajes públicos tienen derecho a la vida privada?
Nadie puede argumentar que lo personal no afecta a lo profesional; no es posible ser un asesino por la noche, en la vida privada, y por la mañana un médico que salva vidas. Si tienes un cargo de responsabilidad y muchas personas dependen de tus decisiones, querrán conocer cuáles son y qué capacidad tienes para tomarlas.

Autoras: M. I. Solana y L. Juampérez / Fotografía: M. Castells

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