No hay examen en la carrera que evalúe las habilidades relacionales, la buena educación o el cuidado del aspecto. Sin embargo, para las empresas son tan relevantes como un buen expediente. Cada vez más demandan a los licenciados que enriquezcan su formación personal del mismo modo que el título.
Un expediente impecable, prácticas de verano, cursos y seminarios durante la carrera, estancias en el extranjero, idiomas... Todos estos factores hablan a favor de cualquier alumno que busca sus primeras oportunidades, pero no son los únicos. En opinión de los especialistas, cada vez más empresas se decantan por profesionales con una formación integral.
“El estilo de comportamiento en general; la capacidad de diálogo, negociación y consenso; la generación de buen ambiente; o la calidad del contacto con compañeros, clientes y proveedores aportan un valor diferencial al trabajador. En algunos puestos, pueden servir para inclinarse por un candidato específico”. Así lo cree José Ángel Moreno Izquierdo, secretario general de la Fundación BBVA para Microfinanzas y ex director de Responsabilidad y Reputación Corporativas de la entidad bancaria.
Y es que, como indica Reyes Calderón, profesora de Economía de la Empresa, para una compañía firmar un contrato laboral resulta muy diferente de suscribir uno de compraventa: “En aquél, el empleado pasa necesariamente a integrarse en un equipo; el anonimato resulta imposible”.
'Entrenamiento' en la Universidad
A modo de ejemplo, menciona que “la falta de educación, el mal gusto o la explotación de las cualidades físicas cuando se trata de formar conocimiento crean una antipersonalidad”. Con el fin de que aspectos como la apariencia o las habilidades relacionales formen parte de una cultura de la que participen todos los empleados, muchas firmas los plasman en manuales que se dan a conocer a quienes la integran.
Así ocurre con Pricewaterhouse Coopers, como cuenta su directora de Capital Humano, Pilar Rotaeche: “Por un lado, disponemos de un código de conducta y valores, imprescindible para cualquier compañía que desea ser sostenible a largo plazo”. “La manera de presentarse y de interactuar –destaca– resultan vitales para una empresa porque cada profesional se convierte en su representante. En la primera impresión, los empleados deben transmitir lo que aquélla quiere ser”.
Para familiarizarse con todos estos hábitos que requiere el mundo laboral, Reyes Calderón recomienda a los estudiantes que se ‘entrenen’ ya desde la Universidad: “El preocuparse de cómo se realizan las cosas es tan importante como fijarse en qué se hace”.
Texto: María Isabel Solana / Ilustración: Rogelio Montes.