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El sistema español: los delitos

Crimina 3.4

Área de Derecho penal

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Violencia e intimidación


Violencia e intimidación son características generales que derivan del propio concepto de robo en el art. 237 y que califican las clases de robo contenidas en el art. 242 del CP (STS de 2 de julio de 2007).
Asimismo, la violencia o intimidación propias del robo pueden ser o no constitutivas de un delito contra la vida o integridad (homicidio, lesiones, amenazas, coacciones), en cuyo caso estaremos ante un concurso de delitos.

Procederemos a conceptualizar la violencia e intimidación tanto en sede de robo como de delitos que atentan a la libertad/integridad personal.

Se habla de varias clases de violencia. Está la violencia propia (resulta de la aplicación de fuerza física) y la impropia (constreñimiento de la voluntad por otros medios: hipnotismo, narcóticos). Junto a la violencia directa (inmediata "vis in corpore"), la jurisprudencia y un importante sector de la doctrina admiten, en el delito de coacciones, otra indirecta, ejercida inmediatamente sobre cosas y que solo de modo mediato puede repercutir en personas. La violencia requerida para el robo es la propia (vis phisica) y directa (inmediata). Por ello se dice "violencia en las personas". Sentado esto, cualquier género de violencia, con tal de que constituya medio comisivo de apoderamiento, es suficiente para integrar el delito de robo violento, tal como señala la jurisprudencia. Pero, como puntualiza la doctrina, no es necesario que tal violencia recaiga sobre el titular de la cosa, sino que puede afectar a un tercero que trate de impedir la sustracción o el apoderamiento... Lo decisivo siempre es que ese acto de violencia personal constituya un medio de realización del acto de apoderamiento de la cosa (STS de 16 diciembre de 1998).Tal conexión típica entre violencia personal y apoderamiento es lo que cualifica el robo violento, y se dará siempre que la violencia opere como medio consumativo, aunque se trate de una violencia sobrevenida al apoderamiento (casos de violencia sobrevenida son las SSTS de 19 de mayo de 1998 y de 4 de noviembre de 1998).

El TS define la intimidación afirmando que "se halla constituida por el anuncio de un mal inmediato, grave, personal y posible que despierte o inspire en el ofendido un sentimiento de miedo, angustia o desasosiego ante la contingencia de un daño real o imaginario". Se trata de una vis psíquica, que exige la amenaza de un mal suficiente para producir el temor deseado, más no la idoneidad lesiva del medio intimidatorio. Así ha estimado muchas veces el TS en las pistolas de imitación, si se confunden con las auténticas, y siendo medios idóneos para atemorizar a los ofendidos (STS de 16 de abril de 1986).

Asimismo, la intimidación puede referirse contra el titular de la cosa o un tercero. Nótese que la violencia es una vis phisica contra las personas, mientras que en la intimidación no llega a haber acometimiento personal, ni siquiera en la llevada a cabo por el uso de la fuerza material. Para el caso de que concurran ambas, violencia e intimidación, la segunda queda absorbida en la primera. Es frecuente que ocurra.

En algunos delitos, la violencia e intimidación forma parte del tipo mismo. Así, en los delitos de agresión sexual o algunos de los que atentan contra la libertad. En efecto, los arts. 178, 179 y 180 se tipifican el delito de agresión sexual, el cual se lleva a cabo por violencia o intimidación. Este par de conceptos constituyen a su vez los delitos contra la libertad de coacciones o amenazas del título VI. La diferencia entre estos delitos y las agresiones sexuales es la referencia al contexto sexual de la acción. Ha de haber una relación de causalidad adecuada entre la violencia empleada y la agresión sexual. La intimidación equivale a amenazar guardando cierta relación con la agresión sexual.


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