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El sistema español: los delitos

Crimina 3.4

Área de Derecho penal

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Armas o instrumentos peligrosos


El código penal tipifica en los arts. 242.2 y 148.1.1º el empleo de armas o instrumentos peligrosos como tipos cualificados de los descritos en los arts. 237 y 147.1, respectivamente. La cualificación se da cuando las armas o medios son efectivamente utilizados y no por su mera exhibición, a no ser que ésta provoque ya una mínima intimidación, en cuyo caso concurrirá dicha cualificación.

El TS entiende que los medios no son peligrosos en función de su finalidad o naturaleza, sino por su potencialidad lesiva en manos del autor que crea un riesgo para el sujeto pasivo, y disminuye la capacidad de oposición y defensa de la víctima (STS de 5 de octubre de 1993). En esta línea, se han considerado armas o instrumentos peligrosos: los martillos, los ladrillos, los destornilladores, los tenedores, etc., aún cuando su uso ordinario es lícito. Acerca de la cuestión de cuándo se puede considerar un medio como arma o instrumento peligroso , la STS de 2 de julio de 1986 proporciona una definición amplísima incluyendo, además de las ya citas, las armas de fuego (la STS de 28 de septiembre de 2005 afirma que "el uso de armas de fuego constituye la modalidad más usual de superioridad medial ya que representa para el que la porta una situación de superioridad frente a la correlativa debilidad en el agredido, pues a nadie escapa la desigualdad de fuerzas con que se enfrentan una persona armada y otra inerme), las armas blancas (cuchillos, puñales, navajas, hachas...), las hondas, los arcos, las ballestas, las hoces, las guadañas, los palos, las estacas... e incluso un vehículo en marcha, como ha manifestado el TS en su sentencia de 2 de julio de 1999.

No son armas, en cambio, las jeringuillas taponadas o sin aguja. Respecto de la expresión del art.242.2 "hacer uso", no se aplica cuando el arma utilizada se encuentra en el lugar del robo (in situ) y no fue llevada hasta allí por el autor (STS de 18 de septiembre de 1998). En suma, la doctrina entiende que la conducta constitutiva de la agravación ha de realizarse antes de la consumación del apoderamiento (en el art.242: robo violento), y dirigirse, por tanto, a lograrla.

Respecto del empleo de armas en el mismo precepto 242.2, la doctrina ha señalado que este tipo agravado por las armas se dará casi siempre en el robo con violencia; no así en el robo con intimidación, en el que cabe que el arma sea incluso simulada (en tal caso no se puede apreciar la agravación).

Asimismo, un sector doctrinal considera que no es comunicable (en los términos del art. 65) a los partícipes que conozcan del uso de armas por otros autores en delitos de homicidio o lesiones, pues de algún modo es inherente a la producción de los resultados el empleo de estas armas o medios peligrosos.

Respecto del empleo de armas y otros medios peligrosos en el precepto 148.1.1º, no se aprecian problemas sobre la tipicidad, tan solo conviene aclarar que, además del dolo respecto de la figura del 147, se exige ahora un dolo adicional respecto de la causa, por medio de la acción peligrosa descrita en el tipo agravado. Uno y otro pueden ser dolo directo o eventual, incluso no coincidentes. Es apreciable también la tentativa en su caso, por no haberse producido el resultado de peligro típico.

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