• Temas
  • Villancicos para bailar

    Texto Redacción NT

    En Navidad, recuperamos el viejo árbol, ponemos el Belén y compramos lotería. Además, vuelve el repertorio de los «grandes éxitos navideños». A las canciones de siempre, se unen nuevos villancicos y versiones actuales de los clásicos, que nunca mueren. Uno de los estilos musicales más antiguos de la historia, rejuvenece con ritmos pop-rock, góspel o flamencos. Son villancicos para bailar.


    Son como los galos de Astérix o el dinosaurio de Monterroso. Sobreviven irreductibles, siguen ahí. Los villancicos. Canciones populares que pasan de padres a hijos, de abuelos a nietos. «La Virgen se está peinando, entre cortina y cortina…».

    El portal de Belén, la estrella de Oriente, el abeto de Navidad. Los amigos, los cuñados, las uvas. La Misa de Gallo, el día de los Inocentes, y el vals de Año Nuevo —en Viena y por la «tele», Prosit Neujahr!—. Los villancicos, banda sonora de la infancia, zambomba y panderetas, guirnaldas y matasuegras. Turrón, castañas y Sidra El Gaitero, famosa en el mundo entero. El aguinaldo, guitarra en mano por calles y casas. «Adeeeeste, fideeeeeles, laeti, triumphantes…».

    Viejos villancicos, que llegan del Renacimiento. Letras alegres, de amor humano y, sobre todo, divino. Tan ocurrentes algunos («Y, al pobre de san José, le han roído los calzones…»), que fascinan a los niños.

    Sin embargo, sus detractores existen. La disminución del sentido cristiano de la Navidad no ayuda a su pervivencia. Tanto es así, que muchas personas solo oyen villancicos cuando van de compras o pasean por las calles, donde ayuntamientos y comerciantes mantienen su presencia. Ahora bien, si se buscan nuevos villancicos, sin duda se encuentran. Conservan el «espíritu navideño» y sus temas clásicos (la esperanza, la alegría, el perdón…), adaptados a los gustos actuales. Su contenido propiamente cristiano es minoritario, aunque identificable.

    De lo popular a lo pop-rock

    ¿Canta U2 villancicos? ¿Y Queen? ¿Es posible encontrar alguna grabación navideña de Bob Marley?

    Hoy podríamos organizar un festival de Navidad con muchos artistas de primera fila. Sobre todo, anglosajones —de Elvis Presley a Coldplay—, pero también en español, con Silvio Rodríguez o el gran Camarón de la Isla.

    Si hablamos de nuevos villancicos imprescindibles, debemos citar a Darlene Love, una de las damas del rythm & blues, primera intérprete de «Christmas, Baby Please Come Home», escrita por Phil Spector y Jeff Barry. Según la revista Rolling Stone, es el mejor villancico en la historia del rock n’ roll, un clásico navideño que Darlene ha cantado durante veinticinco años en The Late Show de David Letterman. Otra gran canción de Navidad es «All Alone On Christmas», que apareció en la banda sonora de la película Solo en casa, y que la artista californiana grabó con The E Street Band.

    Johnny Cash es la estrella más brillante de la música country. Después de una juventud de excesos y adicciones, en las que incluso estuvo preso, Cash se convirtió en un cristiano renacido (born-again Christian). A partir de entonces, grabó muchas canciones religiosas, algunas de temática navideña. Por ejemplo, «Christmas As I Knew It», donde recuerda la infancia, cuando su familia no tenía nada, pero se mantenía unida en la fe.

    «Santa Claus Is Coming To Town» es una de las canciones de Navidad más reproducidas del siglo xx. Compuesta en 1932, ha sido interpretada por estrellas tan famosas como Bing Crosby, Frank Sinatra o Ray Charles. Ahora bien, sin duda la versión más exitosa es la de Bruce Springsteen, con el saxofonista Clarence Clemons como Santa Claus. La letra, muy sencilla, aconseja a los niños portarse bien porque san Nicolás está a punto de llegar. Si hacemos la prueba de cantarlo —y bailarlo, que es rezar tres veces—, por ejemplo, mientras se enciende la corona de Adviento, sentiremos su potencia musical.

    The Beach Boys es uno de los grupos que ha publicado más canciones de Navidad. Como el resto de su discografía, cantan villancicos alegres y de letras sencillas. Quizá por eso tuvieron un gran éxito en los 70, década en la que grabaron «Little Saint Nick», «On Christmas Day», «The Man With All The Toys», «Surfer’s Christmas» o «Santa’s Beard».

    La música folk irlandesa tiene grandes villancicos, pero especialmente conmovedor es «Fairytale Of New York», de The Pogues. Se trata de una balada excepcional, considerada en Eire y Reino Unido uno de los mejores villancicos de toda la historia. Narra los recuerdos de un emigrante irlandés que pasa la Nochebuena detenido en un calabozo de la policía neoyorquina. Borracho y solo, evoca a su gran amor en Irlanda, a la que abandonó. En su delirio, imagina un encuentro con ella en un baile, donde sueñan con una vida juntos. Al volver de su ensoñación, asume que su única salida «es rezar a Dios» y encontrarse de nuevo con ella en el Cielo. Este villancico retrata la Navidad de muchas personas —delincuentes, pobres, niños de la calle, prostitutas…—, pero con un mensaje final de esperanza.

    Apareció en el álbum If I Should Fall from Grace with God («Si perdiera la Gracia de Dios»), interpretada por unos soberbios Shane MacGowan y Kirsty MacColl. En 1987, alcanzó el número dos en Estados Unidos y Gran Bretaña. Hasta 2013, el villancico había vendido un millón de copias.

    A la también irlandesa Enya, con casi cien millones de discos vendidos, le persigue una leyenda de difusora de la New Age, etiqueta que ella rechaza. Sexta de nueve hermanos, su producción navideña deriva de la tradición católica, fe en la que se educó. Las versiones de «Wish You A Merry Christmas» o «Adeste Fideles» son dos villancicos que merece la pena escuchar.

     

    Leer el texto completo en pdf