Virgen de Loreto (1603)


En 1600, más de un millón y medio de peregrinos habían acudido a Roma en peregrinación, atraídos por el Año Jubilar emitido por el Papa. La por entonces típica presencia de peregrinos más el aumento de devoción a la Virgen promovido por la Contrarreforma explican el encargo de esta obra titulada Virgen de Loreto. De nuevo, los pies sucios de los personajes y sus rasgos señalan el origen popular de los modelos usados por Caravaggio. La Virgen con su Niño en los brazos adopta una pose informal, en la entrada de un edificio monumental que podría tratarse de la puerta del cielo, meta de los peregrinos que hubieran acudido a la llamada del Papa.