Una escuela a la medida de cada alumno

 


Independencia y madurez. Frente a la crítica que cuestiona una actitud sobreprotectora y omnipresente de los padres por la cantidad de tiempo que los niños pasan bajo su control, las familias que practican el homeschooling observan cómo los niños disfrutan en casa de muchos momentos por su cuenta, realizando actividades y juegos entre ellos o solos, desarrollan su imaginación activamente, gozan de una mayor libertad de movimientos y de expresión, y tienden a ser más independientes y maduros. Pero esa independencia crece de forma paralela a su madurez, en lugar de ser forzados a una edad excesivamente temprana, como sucede en muchos niños escolarizados.

Las necesidades específicas de los hijos. Algo parecido sucede con el estrés que sufren muchos niños para alcanzar los objetivos escolares marcados por el currículo oficial, y que se acentúa con los actuales sistemas de calidad de los centros educativos. Las posibilidades de atender a cada hijo según sus características personales y sus necesidades específicas, de respetar su ritmo madurativo y sus capacidades de aprendizaje, de poder reforzarle en aquello que requiere una mayor ayuda, acaban siendo valoradas muy positivamente por las familias que optan por el homeschooling. Cada niño tiene una edad madurativa distinta y la educación en casa les permite integrar progresivamente los conocimientos necesarios mediante un aprendizaje sólido y gratificante.

Adolescentes con autonomía. Carla Snowball, una madre de Indiana que educa a varios de sus hijos en casa, ha podido apreciar la diferencia entre los mayores, escolarizados en un centro privado, y los menores, educados en el hogar familiar: “Mientras los primeros parecían más desenvueltos de pequeños, con la adolescencia mostraron una mayor inmadurez y una menor autonomía bajo la presión del ambiente de iguales. En cambio, los menores podían estar más protegidos y tener un menor desarrollo durante los primeros años, pero de adolescentes han adquirido mayor autonomía y autoexigencia en el aprendizaje, y han sabido valorar las amistades con las que se saben respetados y pueden mantener sus propias convicciones”.

Una ventaja para niños con dificultades. Para el hijo de Janette Schipper, el hecho de no verse tan presionado y comparado con los demás por causa de algunas dificultades le ha permitido disfrutar más del aprendizaje. Tener un hijo con dificultades inadecuadamente atendidas por el sistema formal de enseñanza es otra de las causas habituales que llevan a muchas familias a optar por la homeschool. Según la profesora Madalen Goiria, de la Universidad del País Vasco, estas familias se consideran “víctimas” del sistema educativo porque no ha podido responder a sus necesidades.