San Mateo y el Ángel (1599-1600)


El pintor milanés cometió el primero de una serie de errores teológicos que le obligarían a repetir más de una tela. Caravaggio debía pintar a san Mateo inspirado mientras escribe su Evangelio, junto a un ángel que le dictaría las divinas enseñanzas. Pero el pintor, joven y sin experiencia en trabajos religiosos, representó al santo como un anciano, con los pies sucios, que se deja guiar la mano por un ángel. La obra fue considerada una falta de respeto hacia el santo y un concepto erróneo del término“inspiración”.