Presencia, memoria y literatura


Buena parte de la historia de España está recorrida por el carlismo y su huella es patente, tanto por su presencia física como por la memoria que de él se guarda. Los paisajes de regiones como el País Vasco, Navarra, Levante o Cataluña se hallan repletos de testimonios de batallas y enfrentamientos, de acciones y tumultos. Muchas son las familias que conservan recuerdos del paso de sus antepasados por las filas de los pretendientes. 

Además, el carlismo ha sido objeto de creación literaria (Larra, Arenal, Galdós, Valle Inclán, Unamuno, Baroja, Conrad, Wilde, Benoit y un largo etcétera), pero también objeto de narración histórica, convertida en recurso legitimador de diversas posiciones. Ignorar esa presencia supone desvirtuar el conocimiento del pasado reciente, del que el carlismo, para bien o para mal, forma parte directa.