Un niño en el Tercer Reich

TEXTO: Redacción NT.

Joseph Ratzinger nació el Sábado Santo de 1927 en Marktl (Baviera), una pequeña localidad de apenas mil habitantes. Era 16 de abril y su madre, Maria, dio a luz en su casa, algo habitual en aquellos tiempos. Fue bautizado ese mismo día con el nombre de Joseph Aloisius en la parroquia de San Osvaldo. 



Joseph era el menor de tres hermanos, precedido por Georg y Maria. Su padre, también llamado Joseph, era oficial de policía y provenía de una modesta familia de agricultores. Su madre era hija de artesanos, y antes de casarse había sido cocinera.

Pasó su infancia entre Tittmoning y Aschau am Inn. En 1932 comenzó a ir a la escuela primaria de esta última localidad mientras el nazismo alcanzaba el poder. A los diez años se trasladó a Traunstein, población a treinta kilómetros de Salzburgo (Austria), lugar de nacimiento de Mozart. En ese ambiente cultural descubrió su amor por la música y las lenguas clásicas. Sin embargo, era mal deportista. Esta torpeza, según contó con humor años más tarde, “fortaleció la paciencia de mis compañeros de clase”.

Animado por su párroco entró en el seminario menor a los doce años. Su adolescencia no fue fácil, ya que el nacionalsocialismo dominaba Alemania. Pese al fuerte sentimiento antinazi de su familia, el joven seminarista no pudo evitar ser inscrito en las Juventudes Hitlerianas, obligación legal para nueve millones de jóvenes. Ese mismo año, y víctima de las campañas eugenésicas, los nazis asesinaron a uno de sus primos por tener síndrome de Down. Tenía la misma edad que Joseph y su muerte le marcó para siempre.

En 1943 se le reclutó como auxiliar de las defensas antiaéreas en la fábrica de automóviles de BMW en Múnich, donde recibió instrucción. En 1944 estuvo destinado en Hungría y más tarde en
una unidad antitanques en Austria, si bien su principal cometido fue cavar trincheras. No llegó a participar en ningún combate.

Desertó antes de terminar la guerra e intentó volver a Baviera, pero lo capturaron los aliados y pasó a ser
un “prisionero de guerra” (PoW). Ese estatus era diferente al de “soldado enemigo desarmado” (EDF), que se reservaba a los militares. Gracias a esto, Joseph Ratzinger fue liberado seis semanas después de la rendición alemana, mientras que los excombatientes permanecieron retenidos hasta 1950 e incluso se deportó a EE.UU a miles de ellos. En noviembre de 1945 volvió
con su hermano Georg al seminario de San Miguel, derruido por los bombardeos. Durante muchos meses su único trabajo consistió en reconstruirlo.


De 1946 a 1951 Joseph Ratzinger estudió Filosofía y Teología en las universidades de Freising y Ludwig-Maximilian (Múnich). Además de autores católicos, como San Agustín, John Henry Newman o Romano Guardini, le influyeron los filósofos existencialistas Jaspers y Heidegger y los escritores Dostoyesvski y Gertrud von le Fort. Pronto se ordenaría sacerdote, que era la meta de su juventud y el comienzo de su vida adulta.

 

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