La industria europea para el 2050

Juan Luis Moragues, presidente de Aclima, Asociación Cluster de Industrias de Medio Ambiente de Euskadi. 


Cada vez se venía invirtiendo menos en la renovación de la economía y más en los mercados financieros, hasta que la crisis convulsionó este modelo fuertemente a partir de 2008.

Ahora se detecta una creciente aversión a los riesgos por parte de los inversores y la orientación de sus comportamientos han llevado a que los ingresos obtenidos no están siendo reinvertidos en empresas, sino más y más en depósitos financieros por una parte, utilizados para consumo de lujo por otra, o incluso en especulación en materias primas.

Las condiciones de financiación están deterioradas y han caído de forma drástica las inversiones de aprovisionamiento de las empresas, aumentando el paro y ha caído el consumo.

Seguir haciendo lo mismo supone continuar con un estancamiento en la creación de empleo y un socavamiento de la economía de mercado social. La renta por persona para la próxima década podría aumentar a poco más del 1% por año. El descenso de la población y el porcentaje creciente de ancianos agravará más el problema. Los bancos tenderán a luchar para apoyar sus productos desvalorizados con una escasa base de capital propio y tendrán que ser moderados con la concesión de créditos. Y la tendencia a largo plazo es que sigan cayendo los porcentajes de inversiones.

De esta crisis podemos aprender que lo que interesa es la economía real, la generación de productos y servicios competitivos que permita a sus clientes hacer frente a la crisis a través de la eficiencia, obtener más por menos. Y venderlo en todo el mundo. Diferentes estudios documentan que las tecnologías del medio ambiente y energía son los mercados líderes del futuro, ya que la escasez de energía y recursos así como la crisis del clima pueden producir una gran demanda estimada en un volumen de mercado mundial 1.400 MM de euros en 2007 y en los siguientes 10 años podría más que duplicarse (Se habla de 3.000 MM de euros para 2020).

En definitiva, mediante una modificación consecuente de las estructuras de producción en dirección a la eficiencia energética y de recursos, tecnologías de medio ambiente y protección del clima se puede aumentar significativamente en la próxima década el crecimiento medio de la economía real.