Estado fallido y desmembrado


Somalia tiene el dudoso honor de ser paradigma del concepto “estado fallido”. Término empleado por periodistas y politólogos para definir a aquellos lugares en los que el estado no existe o ha sido erosionado hasta no ser capaz de ofrecer servicios básicos, tomar decisiones o ejercer el monopolio de la fuerza de forma legítima. Además el desinterés internacional y abandono de la diplomacia durante años hace que la criminalidad cuaje, fermente y desemboque en proceso de crianza que culmina en esta denominación, aderezada por corrupción y degradación económica. La lista de 2011 la encabeza Somalia, Chad, Sudán, Congo, Haiti y Afganistán.

El espolón del Cuerno de África está además desmembrado: el sur, la zona más afectada por la hambruna y de la que no tenemos noticias, es controlada por Al Shabab, el norte –Somalilandia– es de facto una administración independiente, Puntlandia –el pitón del cuerno– es tierra de piratas y esquifes que acechan a los barcos que doblan el golfo de Adén, y lo que queda de este pastel son las tierras en las que el titubeante gobierno de transición ejerce su poder.