“España necesita una arquitectura federal"


Reformar la constitución. Manuel Marín ha propuesto públicamente que en la próxima legislatura se cree un gobierno de concentración que en dos o tres años reforme la Constitución y pacte las líneas de acción en cuatro temas básicos: política exterior, economía, modelo territorial y responsabilidad del gasto público. “Es la única opción que tenemos para los próximos 40 o 50 años: un nuevo reencuentro entre quienes hicieron la Constitución y que se solucionen ya los problemas que están diagnosticados y sobre los que nadie quiere tomar las decisiones”. Defiende con firmeza que “España necesita cerrarse en una arquitectura federal”, donde las competencias se acerquen al ciudadano con la misma facilidad con la que, si no funcionan, se devuelven al Estado. “¿Por qué es un crimen plantear que ciertos aspectos del principio de subsidiariedad, como la educación o la recalificación del suelo, no sólo no están funcionando sino que se está abusando? Eso es el Estado federal en serio”.

La clase política. No termina de escuchar la pregunta sobre si los políticos están a la altura de su propuesta para negarlo rotundamente. “Viven en una situación absurda, donde juega mucho más el corto plazo que una reflexión general sobre el destino de nuestro país a 50 años vista”. Manuel Marín habla de los últimos años como “correcalles donde se improvisa, se toman decisiones de las que luego te arrepientes, que son imposibles de implementar, donde se intercambian cromos que no tienen que ver, como el apoyo en los presupuestos por un juez”. Le preocupa que las instituciones se estén “italianizando”. “Yo creo mucho más en las reglas de la democracia y en las instituciones que en los liderazgos y pactos de la política, porque, por definición, los pactos de la política son precarios y coyunturales, cambian en función del interés político, y lo que sostiene una sociedad son las reglas de la democracia e instituciones respetadas”.

La sociedad, al límite. Puede que los políticos no quieran enfrentarse a grandes reformas pero, según Marín, están abocados a ello porque “la gente no va a aguantar más”. El límite, asegura, es la próxima legislatura. Sobre el movimiento del 15M dice que es hora de concretar un programa: “Tendrían que convocar a varios catedráticos, jueces y gente que sepa y sean simpáticos con su posición, y presentarse en el Congreso no con 500.000 firmas sino con tres millones, a ver quién se atreve a votar en contra”. Apunta, no obstante, el riesgo de que el movimiento caiga en “el estupendismo”, que es, a su juicio, la otra enfermedad de España. “¿Tú qué eres? Yo, de profesión, estupendo. No, mójate, te tienes que mojar, a veces hasta ahogarte”.