Cristina y su mundo


Enero de 2010

La mejor profesora

Aunque Leyre y Cristina tienen cada una su habitación, últimamente han decidido dormir en la misma. Leyre le lee algún libro, le cuenta cuentos, etcétera. Incluso se empeñó en que Cristina aprendiese el padrenuestro. Día tras día, Leyre empieza a recitar la oración frase por frase, y Cristina la repite. Al principio –yo las escuchaba desde otra habitación– pensaba que Leyre no sería capaz de terminar su ardua tarea. Y todavía más cuando tocó aprenderse la parte que dice: “Venga a nosotros tu Reino”. Supongo que a Cristina le sonaba mal esa frase y automáticamente la cambiaba:

Cristina: “Venga a nosotros ¡tu Reina!”.

Leyre: “Reina no. Reino”.

Cristina: “¡Reina!”.

Leyre: “Reino, Reino”.

Cristina: “Reinaaaa”.

Al final, Cristina acababa riéndose porque había conseguido enfadar a su hermana, que decidía dar por terminada la lección. Pero al siguiente día continuaba con su propósito inicial. Ayer a Leyre le dolía la cabeza y fui yo el que rezó con Cristina el padrenuestro. Prácticamente se lo sabe entero. Dicen que ninguna oración cae en saco roto. ¿Dónde irán las oraciones de Cristina? Seguro que alguna le toca a Leyre.

 

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