Entre el laboratorio, la cocina y el campo


Si no viaja, ¿cuántas horas trabaja en el laboratorio? 
Ahora me he vuelto un poquito más vago y trabajo unas doce horas diarias. Los fines de semana dedico más tiempo a mi familia. Mi mujer, que tengo la suerte de que se preocupe mucho por mí, es la culpable de que yo haya llegado hasta aquí. Sin ella, todo esto hubiera sido imposible. 

Un plan para desconectar 
Me encantan los mercados: hacer la compra, encerrarme en la cocina, poner música, mirar al mar y cocinar… También me gusta pasear, leer y disfrutar con los amigos. El deporte ya no lo practico como antes —jugué mucho a baloncesto y balonmano—. Yo digo que hago por lo menos cien flexiones al día, pero de nudillos…

¿Y qué me dice del campo? 
Mis amigos y mis hermanos han creado un grupo de agricultores muy serio y yo me he comprometido a participar el próximo año. Realmente nunca me he despegado del campo. Seguí ayudando a mi padre siempre que pude, con las coliflores, las coles, las alcachofas, las acelgas y las espinacas en invierno, y en verano con los melones, las sandías, las berenjenas, los pimientos y, por supuesto, con las naranjas.

Si tuviera que elegir un referente en la ciencia sería…
Por su inteligencia, completamente fuera de serie, Einstein ha sido único, aunque el tesón y la constancia de Santiago Ramón y Cajal y Marie Curie merecen ser resaltados.

¿Qué invención ha cambiado la historia del hombre?
El cloro y su producción cambió nuestra vida porque abrió la puerta a la desinfección y la prevención de muchas enfermedades. También la síntesis del amoniaco, que permitió la explosión demográfica que hemos vivido. Los antibióticos representan otro avance fundamental.

¿Y cuál transformará el mundo en los próximos años?
En estos momentos ya está en marcha una gran revolución con la terapia génica. Dentro de ella, el CRISPR —una técnica que permite cortar y pegar el genoma— va a producir un cambio cuantitativo y cualitativo en la investigación biomédica. 

Si no hubiera regresado a España, ¿en qué país le hubiera gustado vivir y trabajar? 
Canadá me gustaba mucho porque combina la organización anglosajona con un ambiente que recuerda al europeo. No obstante, yo soy muy mediterráneo, así que en Europa ya imaginas dónde me hubiera gustado vivir…