Boris Yeltsin, el heredero capitalista


Boris Nikoláievich Yeltsin (Ekaterimburgo, Rusia, 1931-2007), primer presidente de la Federación Rusa. Su padre, Nikolái, pasó tres años en el Gulag como preso político. Yeltsin se graduó en Ingeniería en 1955 y trabajó en la construcción como capataz y, más tarde, como jefe de obra.  Se trataba de un sector muy duro y poco reconocido en el que la fuerza de trabajo eran, básicamente, presidiarios. Su mezcla de mano dura y cercanía a los obreros le permitió superar las cuotas de producción establecidas, por lo que en 1961 le aconsejaron afiliarse al PCUS si quería progresar.  En 1976 alcanzó la secretaría general del partido en su provincia natal, cargo que otorgaba un poder real, tanto político como económico. Allí conoció a Mijaíl Gorbachov, que, en 1985, le promovió para dirigir el Partido Comunista en Moscú. Al año siguiente entró en el Politburó —órgano supremo soviético—, pero Gorbachov lo expulsó en 1988 por sus duras críticas a la lentitud de la perestroika. Para entonces, Yeltsin se había convertido en un enemigo radical del comunismo. Presidente de la República Socialista Rusa desde 1990, desmanteló la estructura política soviética y liberalizó descontroladamente la economía, lo que extendió la corrupción. En 1991, se enfrentó al golpismo de la vieja guardia comunista. Su mala salud le obligó a transmitir la jefatura del Estado al vicepresidente del Gobierno, Vladímir Putin. Falleció en 2007 y se le enterró en Moscú en una multitudinaria ceremonia religiosa, la primera de un jefe de estado ruso desde Alejandro III en 1894.