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  • Innovación y crisis

    Nuestro Tiempo los invitó a hablar sobre innovación en tiempos de crisis, pero la conversación los fue entusiasmando hasta llevarlos a analizar con descarnada franqueza un abanico mucho más amplio de temas. El vicepresidente segundo del Gobierno de Navarra, Álvaro Miranda; las empresarias María Victoria Vidaurre y María Eugenia Lecumberri; el catedrático en Economía Internacional Luis Ravina; y el director del CIMA, Francisco Errasti, debatieron sobre la reforma laboral y la financiera, la necesidad de un cambio del modelo de crecimiento, la política de recortes fiscales y los problemas de comunicación del Gobierno Central, entre otros hechos de actualidad.


    RECORTES EN INNOVACIÓN

    Se repite que la innovación ayudará a España a reducir la brecha que le separa de países más desarrollados, y que ella nos sacará de la crisis. Sin embargo, una de las primeras medidas adoptadas por el Gobierno español fue recortar en 600 millones de euros el presupuesto de innovación. ¿Cómo se entiende esto?

    Francisco Errasti: Las medidas que están tomando los gobiernos de la Nación y de Navarra para controlar el déficit, la deuda y el gasto no productivo son necesarias. A ellas habría que sumar la reforma del mercado laboral y la del sector público, en mi opinión, aunque me da la impresión de que nadie se atreve a hincarle el diente a este asunto. Pero no basta con esas medidas, pues creo que todos estamos de acuerdo en que la salvación de Europa está en el conocimiento, en el talento y en crear cosas nuevas. No vamos a competir con el mundo menos desarrollado en el ámbito salarial ni copiando las cosas que hacen otros. 

    Cuando, antes, España dedicó dinero a I+D, los efectos se notaron. La anterior Ley de Ciencias permitió a España pasar del 1% en la producción mundial de ciencias en 1986, al 2,3% en 2004, y al 3,2% en 2007. Hoy no vamos en la dirección correcta. Mientras España disminuye el dinero destinado a I+D, Alemania lo aumenta en 5%. 

    Álvaro Miranda: En España no hay política presupuestaria y, peor, no hay política de gasto presupuestario. Esto afecta al Gobierno central, que tiene muy pocas competencias, y afecta sobre todo a las comunidades autónomas. La decisión acerca de dónde gastar el dinero no se adopta con criterios objetivos, de interés público, ni haciendo grandes reflexiones, sino a golpes de presión pública. La inversión en I+D también se ha decidido a golpes de presión pública. Muy poca gente, poquísima, ha tenido la convicción de que (la innovación) era buena o mala. Entonces, ¿por qué pasa esto ahora? Porque con el actual escenario de reducción del gasto público, lo importante ha sido atender la educación y la salud, ya que el político privilegia gastar en aquello que percibe el ciudadano que le vota. Y como el ciudadano no percibe realmente el gasto público en I+D, entonces este es un gasto que tiene todos los boletos para ser uno de los que se recorta. Esta es una autocrítica muy próxima a la realidad.

    Victoria Vidaurre: Me alegra la autocrítica que haces. Está claro que hay que frenar el endeudamiento que hemos acumulado las Administraciones, los particulares y las empresas, pero no nos vamos a recuperar si frenamos totalmente la economía, y estamos corriendo el riesgo de llegar a ese extremo. Lo que deben hacer las Administraciones, algo que hacemos en las empresas por pura necesidad, es distinguir entre el gasto y la inversión.

    María Eugenia Lecumberri: Las familias y las empresas somos conscientes de que cuando hay menos ingresos hay que apretarse el cinturón, como se dice vulgarmente. No creo que eso sea incompatible con la existencia de proyectos de I+D, necesarios para dinamizar la economía. A final de cuentas, innovar es una forma de gestionar y de enfrentarse a la vida.

     

    ¿MÁS LADRILLO Y MENOS INNOVACIÓN? 

    Mientras se recorta el presupuesto de innovación, se recuperan las subvenciones a la compra de viviendas y el IVA superreducido. ¿Se está optando por más ladrillo y no por un cambio en el modelo de crecimiento?

    Luis Ravina: Me van a perdonar la comparación, pero cuando una persona es drogadicta y se le intenta salvar, muchas terapias le suministran algo de droga, no mucha. Cuando se sube el IVA sabemos que se reduce el consumo, y eso es un problema. Sabemos también que si se reduce ahora mismo el dinero destinado a innovación, esos efectos tardarán en manifestarse. Me parece que el Gobierno está jugando con eso.

    Álvaro Miranda: Insisto en que no hay una decisión política detrás de los recortes, ninguna. Al ministro de Hacienda le pasan un listado, que posiblemente cabe en un folio, y le dicen: “Hay que recortar 8.900 millones de euros”, que era el recorte del 30 de diciembre. Entonces dice: “Vamos a ver, gastos del presupuesto del Estado: personal... No podemos meter mano… Intereses de la deuda, lo mismo”. En este momento el Estado español tiene que pagar 30.000 millones de euros de intereses a los bancos por la deuda pública, una cuarta parte del presupuesto nacional. Ese es el dinero más tirado, ¡es horroroso! 

    El ministro de Hacienda revisa la lista y se encuentra con la línea de la innovación, que es una de las que puede recortar porque no hay nadie detrás, no hay una huelga al día siguiente. Pues recorta 600 millones de euros como podría haber recortado 1.200 millones. En este momento no hay margen para la política porque las necesidades son de tal magnitud que se hace lo que se puede. El momento no permite pensar, esa es la desgracia.

    Luis Ravina: Junto a parar la hemorragia, tenemos que hacer un cambio de modelo de crecimiento en España, una política fiscal distinta que incentive todas las iniciativas realmente productivas, que sean innovadoras. Hay un sector muy claro en España que se adapta mejor a las circunstancias y es el exportador. Es curioso que cuando España está en crisis hay una serie de ciudadanos españoles y empresas que exportan. Se puede ver en los informes: rebajan precio, comercian y buscan nuevos mercados. Esos son sectores punta, porque hacen eso o mueren.

    Mª Eugenia Lecumberri: Pero no todo el mundo tiene el producto, ni está en un sector…

    Luis Ravina: Ni tiene la estructura, ni la agilidad, ni está su marca extendida en el exterior. Pero es un grupo de empresas modelo.

     

    SECTOR PRIVADO E INNOVACIÓN

    Las empresas españolas financian el 43% de I+D. Bruselas planteó en la Agenda de Lisboa 2010 que debían suponer dos tercios y en Alemania suponen hasta el 70%. ¿Por qué las empresas tampoco están apostando por innovar? 

    Álvaro Miranda: Es el eterno problema nacional: parece que todo lo que no se hace con dinero público no se puede hacer. El dinero público es sólo una palanca para todo el resto de cosas. A excepción de Navarra, donde por cada euro público que se invierte en I+D se generan otros dos, en el resto del país la proporción es la inversa: por cada dos euros públicos, uno privado. Esta es una rémora de España. 

    Fracisco Errasti: Los países más desarrollados, especialmente Estados Unidos, dedican más dinero privado a I+D. Aquí tenemos una mentalidad más keynesiana, de que el Estado tiene que hacer las cosas, sobre todo la I+D. Por parte de los empresarios hay una cierta mentalidad de subvención en cuando a la I+D y una escasa capacidad de riesgo a la hora de invertir.

    Victoria Vidaurre: ¿Dicen que existe una cultura de ayuda en las empresas? Pues yo le pongo muchas interrogantes. Y si existe algo de eso cuando hablamos de I+D es porque las prestaciones están precisamente para impulsar. Los empresarios estamos muy acostumbrados al riesgo, y si no arriesgamos ahora es porque no podemos.

    Francisco Errasti: Tenemos el ejemplo de Alemania en los años noventa. Tuvo que hacer una política muy dura de austeridad y de control de gasto y una reforma laboral durísima cuando tenía cinco millones de parados. Sin embargo, dedicó mucho dinero a I+D y facilitó los créditos y el movimiento financiero hacia la pequeña y mediana empresa. Esto le permitió bajar a tres millones de parados en un par de años. La solución va por ahí.

    Luis Ravina: Otro ejemplo muy claro. En 2007 la banca alemana era un problema, y la española era increíblemente buena. España creaba empleo, mientras Alemania tenía desempleo. Entonces Alemania hizo una reforma laboral y bajó los salarios de acuerdo con la productividad, mientras que nosotros no hicimos nada. Ahora se está atacando la lista preferente de recortes sencillamente porque resulta urgente. Cuando se tiene una crisis, que viene a ser más o menos una pérdida de renta del 15%, es muy importante que nos ajustemos todos a ese cambio cuanto antes. Decir: “Señores, ustedes tienen ahora mismo un 15% menos de dinero”.

    Álvaro Miranda: Les voy a decir una cosa, y tengo testigos: cuando el anterior Gobierno hizo la gran revolución del 12 de mayo (de 2010), él terminó, pero el país tembló… En aquel momento había que pasar del 9% de déficit al 3% en dos años. Aquello implicaba quince mil millones de euros pero faltaban por identificar otros cuarenta y cinco mil millones de euros. No se identificaron, es decir, entre el 12 de mayo de 2010 y el 30 de diciembre de 2011 no se hizo nada. Esto demuestra que en situaciones tan complicadas o se hacen las cosas o el enfermo está cada vez más cerca de la muerte.


    ¿UN FUTURO SOMBRÍO SIN INVESTIGACIÓN?

    Un doctorando lanzó una iniciativa en la Red para incluir una casilla de apoyo a la investigación en la declaración de la renta. Por otro lado, los clientes de Caja Navarra (hoy Banca Cívica) muestran predisposición a financiar proyectos de investigación. ¿Creen que los ciudadanos son más conscientes que sus gobernantes sobre la importancia de la innovación?

    Luis Ravina: Esas iniciativas están muy bien, pero sus efectos en la economía real son mínimos. Lo podemos ver así: España puede exportar vino, pero si exportamos tres cazas hemos pagado mil bodegas.

    Francisco Errasti: Al ciudadano no le costaría dinero marcar esa casilla. Haz un sistema de donaciones para investigación biomédica o minusvalías y verás que se consigue muy poquito comparado con la sociedad norteamericana. Harvard capta todos los años 400 millones de dólares de donativos. Es otra mentalidad.

    Luis Ravina: Y la ley, que les favorece…

    Francisco Errasti: No sólo es la ley. Es la mentalidad de que la sociedad la sacamos adelante los ciudadanos. De ahí los problemas de Bill Clinton con la ley de Sanidad, que no pudo hacer nada, y los que está teniendo Obama: el Estado es un señor que molesta y cuanto menos se meta en nuestras vidas, mejor.

    María Eugenia Lecumberri: ¿Esto no es un poco contradictorio con aquello de que los grandes cambios los hacen los dirigentes de los países y el resto de los ciudadanos...?

    Francisco Errasti: El resto de los ciudadanos participa de una cultura.

    Mª Eugenia Lecumberri: Creo que es porque la sociedad civil funciona en Estados Unidos, mientras que aquí no hay sociedad civil salvo para algunas cosas… Antes hablábamos del paro juvenil: ¿cómo es posible que una Angela Merkel esté más preocupada por el paro juvenil que los propios jóvenes?, pero ¿dónde están los jóvenes moviéndose? Esto no puede ser.

    Según la revista Nature, España está al nivel de Grecia e Italia en materia económica e inversión en investigación científica, y afirmaba que “cualquier país desarrollado sin una base científica razonable se enfrenta a un futuro sombrío”. También el director general de investigación de la Comunidad Europea, Robert-Jan Smits, ha dicho que España debe elegir entre “invertir drásticamente en I+D o continuar en su posición actual, estancándose”. ¿Comparten esas opiniones tan pesimistas?

    Mª Victoria Vidaurre: Hay que pensar que el futuro va a ser bueno o malo dependiendo de...

    Álvaro Miranda: El futuro será bueno, pero el presente es malo.

    Luis Ravina: Me sumo a eso. El futuro inmediato será malo. El 2012 va a ser un año perdido, desde luego.

    Francisco Errasti: Nos quedan cinco o seis años difíciles, por lo menos.

    Álvaro Miranda: Permítanme contar lo que ocurrió aquí en Navarra. Desde 1994, y sin medidas especiales, se crearon 10.000 puestos de trabajo cada año, alcanzando el pleno empleo en seis años y medio. Pasamos del 14% de desempleo en 1994 al 4,7% en 2001. ¿Se hizo algo especial entre esos años? No. Había un contexto internacional favorable, el euro, los fondos de cohesión, pero no se hizo nada especial y simplemente se salió de la crisis. Entonces, en 2012 toca limpiar y hacer todo lo que no se ha hecho, la reforma laboral, la financiera y todo lo demás. Llegará un momento en que se terminará de limpiar y la vida se abrirá camino.

     

    ¿RECORTES O COPAGOS?

    Estados Unidos ha criticado la política europea de recortes por considerar que está agudizando la desaceleración económica. ¿Creen que esa política obstaculizará la salida de la crisis?

    Álvaro Miranda: Hasta ahora solo se ha hecho la lista de los recortes, muy dura de gestionar, pero está demostrado que recortar es lo más fácil para el Gobierno. En este país se deberían haber hecho otras dos listas hace años, la lista de qué hay que dejar de hacer y la de qué deben empezar a pagar los españoles por utilizar los servicios públicos: salud, autovías, transporte público, metro cúbico del agua, tasas universitarias… Porque todo en España está subvencionado, y si todos empezáramos a pagar por lo que usamos, el dinero volvería.

    Mª Eugenia Lecumberri: Medidas de ese tipo son impopulares pero en mi opinión son igual de válidas que otras. Así el ciudadano percibiría que está contribuyendo directamente al servicio. Con la subida del IRPF, en cambio, percibimos que vuelven a gestionar nuestros impuestos en lugar de decidir directamente qué hacemos con nuestro dinero. Además se frenaría la irresponsabilidad que existe hoy en el uso de lo público. Si alguien fuera a Urgencias por una tontería y le tocara pagar algo, le dolería, y la próxima vez se lo pensaría dos veces. ¿Por qué han bajado los accidentes de tráfico? Porque nos multan y nos duele el bolsillo.

    Mª Victoria Vidaurre: Esa prueba ha sido palpable, desde luego. 

    Francisco Errasti: El Informe Abril de 1991 habló de la necesidad de establecer un copago sanitario para que el sistema sanitario español fuese sostenible ¡Y parece que nos hemos enterado ahora! Es que somos unos irresponsables en este país... Hemos creído durante años que el Estado tiene que hacerlo todo. Y el Estado ha asumido ese papel protector, de subvencionar y pagar, desde el nacimiento hasta la muerte.

    Luis Ravina: Se suele decir: “Persona muy rica, nieto poeta”, y esto ha sucedido con la sociedad española. Nos hemos acostumbrado a vivir con facilidad y no valorar las cosas. Esto ocurre no sólo en el sector público, sino también en el privado. Prueba de ello es que la deuda del sector privado español es increíble. Es verdad que se han generado unos incentivos a favor de eso, pero los ciudadanos nos lo hemos creído, hemos entrado en ese juego. Y lo que viene ahora es ajustarse a las vacas flacas.

    Francisco Errasti: Yo tengo que lanzar algo a favor de la gente corriente. Es verdad que se ha endeudado, pero también es verdad que la gente corriente, cuando se trata de adoptar medidas de bien común, no sabe nada. Son los gobernantes, son los empresarios, es la gente bien formada la que debe dirigir una sociedad. Ninguna revolución, ni la francesa, ni la rusa, ni ninguna, la ha hecho una sociedad, la han hecho siempre cien personas. La masa siempre ha seguido a las élites y aquí las élites han estado en las nubes.

    Mª Victoria Vidaurre: Yo me considero gente corriente y creo que no hay que minusvalorarnos. Afortunadamente hoy tenemos un nivel cultural que nos permite entender muchas cosas que no se nos explican. Medidas como el copago son impopulares pero, si se explican, se pueden llegar a entender. Yo creo que el Gobierno podría gestionar mejor la comunicación de lo que lo está haciendo.

    Luis Ravina: El Gobierno se la juega no solo con sus políticas sino también con la administración de los tiempos y la transmisión de la información y la comunicación. El problema al que se enfrenta es que tenemos en estos momentos un enfermo terminal. No estamos en una situación que permita discutir amigablemente sobre las distintas posibilidades. Tenemos un problema económico muy serio de deuda y credibilidad. Las medidas no son las óptimas, sino las de urgencia. Un ejemplo muy claro es la subida del IRPF. El gobierno lo subió en contra de su programa porque necesitaba cash. La situación española es dramática. 

    Álvaro Miranda: Sería bueno que el Gobierno explicara a los españoles de una vez qué quiere hacer, por qué lo quiere hacer y qué resultados espera. 

     

    REFORMA LABORAL Y FINANCIERA

    El contenido de la reforma laboral se conocerá después de este debate, pero ¿qué evaluación hacen de lo que se ha debatido al respecto hasta ahora?

    Luis Ravina: España necesita una reforma laboral de verdad, no sólo de los sindicatos sino también de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales). En una situación dramática como la actual, dos grandes instituciones, los sindicatos y los empresarios, han acordado algo que no le interesa a la sociedad española. Es una falta de sintonía total con lo que exigen los tiempos. Es cierto que hace falta una política de innovación, pero aún más necesaria es una nueva política laboral, pues será por esta vía por la que tendremos más innovación luego.

    Álvaro Miranda: Nadie sabe en este momento por qué se hacen las cosas. Ahora estamos aplicando una política macro de control del endeudamiento en Europa, que tendrá consecuencias tremendas, pero ¿quién ha decidido y basado en qué, que eso es bueno? Esa política puede ser buena, imprescindible o necesaria, pero nos mete en una vorágine tremenda, con descomunales consecuencias sociales de empleo, pero no hay nadie diciendo: “Hay que hacer esto, porque a, b, c y d. Las consecuencias serán uno, dos y tres. Y las ventajas serán cuatro, cinco y seis”. Puede que el acuerdo (laboral) entre empresarios y sindicatos no sea malo, pero ha sido firmado por cuatro señores en una mesa-camilla. Esos cuatro señores han firmado el destino de 25 millones de trabajadores en España. Existe una falta de transparencia en las decisiones de arriba y vamos a pagar las consecuencias, porque estamos haciendo cosas importantísimas sin saber por qué las hacemos.

    Mª Victoria Vidaurre: Estoy de acuerdo en que el pacto que firmaron sindicatos y empresarios es insuficiente, pero creo que tiene su importancia porque muestra que existe acuerdo en que se necesita una reforma total del mercado laboral y ese acuerdo crea una obligación. Me preocupan los tiempos, porque estamos efectivamente con la soga un poco ajustada.

    Luis Ravina: El Gobierno sí tiene un plan determinado. Para empezar, hay una reducción drástica del déficit. ¿Por qué? Porque el enfermo está sangrando y exige una terapia salvaje, si se me permite la expresión, que tendría que haber recibido hace tres años, pero no se hizo, y no ganamos nada echando la culpa a personas que ya no están aquí. 

    En segundo lugar, hay que acometer, como ya ha anunciado el Gobierno, una reforma del mercado financiero, porque el Banco Central Europeo está dando dinero a determinados bancos españoles y europeos y los bancos compran deuda pero no dan crédito. Y últimamente han vuelto a depositar en el Banco Central Europeo. Es una muestra clarísima de que los grandes bancos europeos tienen miedo al futuro. Ha salido también en la prensa que el euro ha estado a punto de romperse varias veces. Tengo información de cómo el propio gobernador del Banco Central lleva unos cuantos años diciendo que esto hay que arreglarlo. La innovación no va a tener dinero ni por el sector público, ni por el sector privado, si no se sanea ese sector financiero. También tiene que haber un cambio del modelo de crecimiento español. ¿Y cómo se puede crear un nuevo modelo de crecimiento? Con una reforma laboral a fondo, indiscutiblemente.

    Francisco Errasti: Los mismos bancos no se fían unos de otros, no se prestan dinero. Como máximo lo hacen a un día y el Euríbor ya no existe en España, justamente por ese nivel de desconfianza que existe. 

     

    *Las ideas aquí expuestas ratifican el planteamiento inicial de este debate: los recortes no bastan para salir de la crisis, sino que también hacen falta proyectos. Muchas gracias por su presencia aquí, en la redacción de nuestra revista.