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  • La ciencia conquista el futuro

    Texto Francisco Javier Novo, profesor titular de Bioquímica y Genética, y Laura Juampérez [Com 05]  

    El doctor Fleming trabajaba sin descanso en el hospital Saint Mary de Londres cuando observó una masa verde azulada en la placa que estudiaba. Estupefacto, comprobó cómo aquel hongo, el penicillium notatum, impedía la proliferación de los estafilococos a su alrededor. Sin saberlo, había descubierto la penicilina. Desde entonces, su hallazgo ha evitado millones de muertes, al igual que el desarrollo de las vacunas o el descubrimiento del ADN. Hoy la ciencia prosigue el mismo sendero, pero ¿qué otros hitos nos deparará el siglo XXI?


    Si el siglo XX fue el periodo de la historia donde la ciencia, al paso de la tecnología, avanzó de manera más vertiginosa, el xxi no parece que vaya a quedarse atrás. Para inaugurar el contador de los  grandes descubrimientos que han cambiado nuestra vida cotidiana, en 2003 se anunció la lectura completa del «libro de la vida»: el genoma humano. Con un presupuesto de 280 millones de dólares, un consorcio formado por científicos de seis países había descifrado el lenguaje oculto en esa larga cadena con forma de doble hélice donde se insertan nuestros genes —unos  55 000, aunque esta cifra ha variado por las modificaciones en la propia definición de gen—.

    Francisco Javier Novo, profesor del Departamento de Genética de la Universidad de Navarra, fue uno de los integrantes de aquel grupo de expertos. Transcurridos once años desde entonces, este genetista con alma de divulgador científico aclara que aquel gran paso fue solo el principio: «Lo interesante ha venido después, cuando la comunidad científica ha empezado a formular preguntas que antes ni sospechaba. Algunas han pretendido averiguar por qué  nuestro color de ojos es distinto. Otras, la razón genética que origina mayor propensión a sufrir ciertas enfermedades». El desafío ingente se encuentra, por tanto, en averiguar qué letras, de las tres mil millones que conforman el genoma, intervienen en esos factores. Despejar la incógnita abriría la puerta a la cura de algunas de las pandemias que asolan al hombre. 

    De su mano, la Medicina regenerativa augura que las personas que nazcan a finales de este siglo podrían vivir dos o tres veces más que nosotros. «En teoría, multiplicar nuestra esperanza de vida es perfectamente posible siempre que se eliminen las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el cáncer, el alzheimer, las dolencias cardiovasculares o la diabetes». 

    En ayuda de este objetivo llegó en 2006 la reprogramación celular, el mayor paradigma del rejuvenecimiento, porque supone borrar la memoria del desarrollo de la célula al poner su contador a cero —al devolverla al estado que solo tienen las células del embrión—  y transformarla, si interesa, en cualquier otro tipo de célula, de modo que pueda reparar la función dañada en órganos como el corazón, el páncreas o el riñón.

    Todos estos avances, asegura el Dr. Novo, ya no pertenecen a la categoría de la ciencia ficción. Se han hecho una realidad de la que este científico habla semanalmente en su blog acienciacierta.com. Algunos de sus post saltan a las páginas de Nuestro Tiempo para anunciar en qué áreas podrían encontrarse los próximos premios Nobel de Medicina, Química o Física.