José Antonio Vidal-Quadras

Ecos

Gracias a nuestros íntimos amigos

Esta imagen, procedente del oratorio de Goroabe, se fotografió el 8 de octubre de 1967 a la entrada de la Biblioteca, junto al altar donde San Josemaría celebró la Eucaristía y pronunció la célebre homilía “Amar al mundo apasionadamente”. Era la II Asamblea de Amigos de la Universidad de Navarra. Ahora, en este tiempo tan mariano –el Rosario, el Pilar, la Inmaculada, la Virgen en los belenes– me parece un buen recuerdo del reciente 23 de octubre, con la presencia del Gran Canciller monseñor Javier Echeverría celebrando por todo lo alto los 50 años de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra.

Uno de los siete mil Amigos que más ha disfrutado es José Luis Gracia, que en 1967 ya lo era, y pronto fue director ejecutivo de los Amigos del mundo, empezando por Ismael Virto en Nueva York, y terminando por Javier Urdiales. Por el corazón  de José Luis Gracia han pasado los 50 años desde el primer presidente de ADA, don Carlos Jiménez Díaz –con lápida en Los Castaños–, don Eduardo Ortiz de Landázuri que murió siendo Presidente, el marqués de Lozoya, Castán Tobeñas, Izquierdo, Rosal, Coello, de Portugal o Juan Francisco Montuenga, quien decía que para ser de ADA hay que tener “una confianza ilimitada en Dios, querer a la gente, y entrega personal”. Son mejores Amigos los que más sacrificios hacen por la Universidad de Navarra.

En esta celebración hemos manifestado nuestro agradecimiento a los  Amigos por querernos así, con generosa entrega. Y pienso en los miles de personas que, siendo sólo de la Universidad, son más que amigos. Son íntimos amigos, como por ejemplo, el recientemente fallecido José Ona, Sagrario Aguinaga, José Luis Arroyo, Florencio Baile, tantos profesores y tantas señoras de la limpieza…

Por eso, a todos el agradecimiento de todos.