María Calvo

El invitado

Educación diferenciada

La educación diferenciada es un método docente capaz de superar el mito de la neutralidad sexual, tan extendido actualmente en las  aulas y fuera de ellas, y que, al margen de ideologías, creencias o políticas determinadas, otorga un tratamiento adecuado a niños y niñas al atender con detalle a sus especificidades propias, lo que permite alcanzar mejor los objetivos educativos y culturales. Contrariamente a la idea de que toda diferencia entre los sexos es cultural, una construcción social que conviene eliminar, este modelo educativo parte de la consideración de la alteridad sexual como un elemento esencial de la naturaleza humana que hace a los hombres y a las mujeres diferentes pero al mismo tiempo complementarios. Por medio de este modelo docente, la defensa de la idéntica dignidad y de los valores comunes se armoniza con el reconocimiento de la diferencia y la reciprocidad.

Partiendo de una igualdad absoluta en cuanto a metas, objetivos, medios y calidad de la enseñanza, la educación diferenciada aplica métodos docentes adecuados a las peculiaridades de maduración, conductuales y cognitivas de cada sexo; conscientes de que, por medio de la educación y el ejercicio de la libre voluntad, cualquier mujer puede desarrollar los talentos del varón, y viceversa. A unos y otras les costará más esfuerzo en relación con determinadas tareas y aprendizajes, según sus dotes biológicas, pero con la correcta guía del profesorado, esfuerzo y ánimo de superación, ambos sexos pueden alcanzar lo que se propongan.

Se equivocan radicalmente los que piensan que se trata de una vuelta a un pasado en el que se impartía una educación diferente a cada sexo mediante la separación física y curricular del proceso educativo de ambos grupos: educando a los muchachos para dominar el mundo y a las niñas para someterse a la voluntad masculina, quedando injustamente relegadas al ámbito privado del hogar. Antes al contrario, el modelo de escuela diferenciada actual parte de la idea de que no hay asignados unos roles en la sociedad, sino que cada hombre y mujer debe tener las mismas oportunidades para poder optar con entera libertad por el papel que quieran desempeñar profesional y personalmente.  Su objetivo es la igualdad de oportunidades,  garantizar una posibilidad real para niños y niñas de alcanzar los mismos objetivos y metas. Un modelo pedagógico que considera que las diferencias entre los sexos son siempre enriquecedoras y que lo que hay que eliminar son las discriminaciones. Una escuela que tiene como objetivo la eliminación de estereotipos entre los sexos, superando las desigualdades sociales y las jerarquías culturales entre hombres y mujeres.

Los colegios diferenciados en España, algunos con más de cuarenta años de experiencia, no se han quedado anclados en el pasado, antes al contrario, han sido capaces de incorporar los nuevos progresos de la ciencia y las actuales sensibilidades culturales. En ellos se dan encuentro sin estridencias, tradición y progreso, sentido común y ciencia, naturaleza y cultura. No debemos olvidar, sin embargo, que las diferencias sexuales en el aprendizaje también pueden recibir adecuada atención en clases mixtas. En este caso, se requerirá algo más de habilidad por parte de los docentes, pero los resultados y la excelente respuesta por parte de los alumnos compensarán sin duda con creces el esfuerzo que haya de realizarse.

La educación diferenciada es una magnífica opción pedagógica y educativa, como avalan sus resultados. Pero no es la única opción válida. Como tampoco debería serlo la educación mixta. Ningún modelo es perfecto para todos los alumnos. La educación diferenciada por sexo, como la mixta, debería ser una opción accesible para todos los niños, no solo para aquellos cuyos padres pueden permitirse el lujo de pagar un centro privado. La diversidad y la pluralidad de modelos educativos es la fuerza que vertebra la verdadera libertad de enseñanza.