José Antonio Vidal-Quadras

Ecos

Adiós a J. Ona, el "arréglalo todo"

José Ona ha provocado muchas sonrisas en los más antiguos como el doctor José Miranda y Javier Hervada, que le acompañan en esta foto. Cenaban con otras fuerzas vivas de la Universidad de Navarra, celebrando las Bodas de Plata  el 17 de octubre de 1977. Desde que Ona llegó a la Facultad de Medicina, se destacó por ser el arréglalo todo, el hombre clave, la solución de lo imposible. Fue años y años encargado de los Servicios Generales, hasta que se nos fue al Cielo, a sus 89 años, en el 23 de octubre pasado.

“Hombres como él son los que ayudaron a hacer realidad la Facultad de Medicina cuando ni siquiera había medios para ello”, ha dicho el doctor don José Miranda. Él recordó en el libro de los 50 años de Medicina su primer día como profesor junto a don Eduardo Ortiz de Landázuri: habían dividido un aula colocando unos armarios, y no tenían ni mesa de exploración, ni enfermos. Acudió al único ser humano capaz de resolver lo imposible: José Ona.  Y se fueron a Lodosa. En el casino su padre le dio las llaves de casa. Allí cargó la furgoneta con la mesa de exploraciones, el instrumental, y todo. Su padre, jubilado, los tenía ya vendidos, pero pudo dar marcha atrás.  Y Ona también les encontró enfermos. Don Juan Jiménez Vargas, el decano de Medicina, les insistía que investigasen. Si uno necesitaba gatos para experimentar, Ona recurría a su hermano del Ayuntamiento de Olite y los proporcionaba en abundancia. Si Jiménez Vargas pedía perros los obtenía del lacero municipal.

Con el admirado don Juan, Luis María Gonzalo y Carlos Schick, Ona hizo un célebre “safari científico” recorriendo varios proveedores alemanes de aparatos comprados por profesores. Temían la frontera con Francia, cuyos aduaneros en vez de examinar los bultos y poner pegas, en Estrasburgo les aceleraron el paso porque al ver en lo alto el patinete que Ona había comprado para su hijo pequeño, creyeron que se trataba de una furgoneta rezagada de un circo que acababa de pasar.

Se encargaba de todo, de los de mantenimiento, de los bedeles, de los jardineros, de la vigilancia, de correos, de los congresos, etcétera. Esos Servicios tan Generales, con los años se fueron organizando y aparecieron los Servicios que ahora conocemos, con sus múltiples responsables y despachos en los distintos edificios. Ona mandó mucho, y fue una persona clave para el desarrollo de toda la Universidad de Navarra.