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  • «Winter Sleep»: un desafío del cine psicológico

    Texto Jorge Collar es crítico cinematográfico y decano de los periodistas del Festival de Cannes

    Los estrenos constantes de las grandes producciones del cine de aventuras americano parecen anunciar la muerte del cine psicológico.

    Nuri B. Ceylan, director de la película, ganó la Palma de Oro de Cannes al mejor director en 2008 con Three Monkeys.

    Las informaciones sobre los estrenos de films de aventuras, como el nuevo episodio de Stars Wars, se suceden en internet. Incluso muestran ya su making off. Todo ello en un mundo donde los progresos de la técnica permiten todas las audacias. Este género, sin embargo, ignora la psicología u ofrece una versión estereotipada heredada de los cómics. Ignora así la complejidad del alma humana, cultivada por el cine de la segunda mitad del siglo pasado, de Capra a Mankiewicz, de Bergman a Tarkowski, de Rossellini a Fellini, de Truffaut a Rohmer. A pesar de todo, el cine psicológico no ha muerto. Lo demuestran ciertos éxitos internacionales, como las películas del iraní Asghar Farhadi y la cinta Winter Sleep, del turco Nuri Bilge Ceylan, Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Sin necesidad de efectos especiales, sin ser esclavos de los estándares de duración, analizan motivaciones y sentimientos mediante el trabajo crucial de los actores.

    Winter Sleep (duración: tres horas y dieciséis minutos) nos conduce a un lugar perdido de Anatolia. Allí Aidyn (Haluk Bilginer), actor ya jubilado, se ocupa de un pequeño hotel en propiedad ayudado por su esposa Nihal (Melisa Sözen), de la que está alejado afectivamente. El negocio, que retiene todavía algún cliente japonés, va a entrar en un letargo invernal. En el hotel también vive la hermana de Aidyn, Necla (Demet Akbag), irritable y negativa, incapaz de superar las consecuencia de su divorcio. Con todo, Aidyn es un hombre rico. Posee numerosas propiedades que le dan responsabilidades locales. La condición social de Aidyn aparece de forma conflictiva desde las primeras imágenes, cuando un muchacho lanza una piedra sobre su parabrisas. Es el hijo de un obrero que vive en una casa propiedad de Aidyn y que no puede pagar el alquiler. Los abogados han comenzado las gestiones para proceder al desalojo. 

    Nuri Bilge Ceylan, que ha escrito el guión con su esposa Ebru, reconoce dos inspiraciones en su obra: la del escritor ruso Anton Chéjov y la de un especialista en relaciones matrimoniales, Ingmar Bergman. De Tchekhov la influencia es aún más evidente, ya que Ceylan cita tres historias cortas del escritor ruso que le habrían servido de punto de partida. Además, Winter Sleep se reviste de un clima general coherente con la obra de Chéjov, tanto por la manera de situar a sus personajes «en espera» como por la presencia de la frustración, sobre todo en las mujeres, víctimas de su estatus social. 

    El arranque de la película —la piedra contra el coche— subraya el carácter social. Aidyn comienza a darse cuenta de sus obligaciones, sin que ello le impida reclamar la demanda de perdón del culpable. Así nos vamos introduciendo en la crisis matrimonial de Aidyn y su esposa Nihal, quien desea emanciparse y mostrar que ella también tiene responsabilidades sociales más generosas que las de su marido. Por eso organiza una colecta en la región para ayudar a las familias con dificultades. En la pareja, las incomprensiones y los silencios cimentan la crisis matrimonial. Todo ello se desarrolla lentamente, a través de detalles incomprensibles en el momento, pero que trazan una trayectoria dolorosa de problemás sociales y enfrentamientos íntimos. 

    En este sentido, la construcción dramática de Winter Sleep es semejante a la de otras obras de Ceylan, quien como un pintor multiplica los trazos sobre el lienzo y solo al final apreciamos la coherencia de la obra. De hecho, la intesidad dramática se dispara en la última parte, con la visita de Nihal a la casa del hombre incapaz de pagar su alquiler. Ella aporta el dinero recogido en la colecta pero su gesto no tendrá las consecuencias previstas. Es necesaria la fuerza explosiva de estas secuencias para dar al conjunto su sentido profundo y revelar la densidad humana de los personajes. Como en todas las crisis, la de los personajes les ayudará a comprender y a reparar sus errores. Con ayuda de actores excepcionales, Winter Sleep es una muestra acertada de cine psicológico.


    Cine NT 685


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