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  • El 'Noé' de Aronofsky y el uso «abusivo de la Biblia»

    Texto Jorge Collar, crítico cinematográfico y decano de los periodistas del Festival de Cannes

    La polémica ha precedido al primer estreno «bíblico» del año debido a su falta de coherencia histórica.

    El oscarizado Russell Crowe interpreta al último de los patriarcas antediluvianos.

    Al cine en general, y al norteamericano en particular, siempre le han atraído las historias de la Biblia. Numerosos cineastas han encontrado su fuente de inspiración tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Sobre el primero, y quizá por la influencia de la minoría judía en la producción de Hollywood, nos han ofrecido grandes frescos históricos en todas las épocas. Recordemos Los diez mandamientos (1957) de Cecil B. DeMille o La Biblia (1966) de John Huston, sin olvidar El príncipe de Egipto, producido en 1998 por el tándem Steve Spielberg-Jeffrey Katzenberg con Dream Works, quizá el primer dibujo animado que renunciaba al humor para contar la historia de Moisés. Que este filón no está agotado lo confirma la promoción comercial de Exodus, el nuevo filme de Ridley Scott —donde Christian Bale será Moises— al tiempo que se estrena el Noé de Darren Aronofsky

    El comienzo pretende situar el episodio del Diluvio en el contexto del Génesis, con alusión al Paraíso terrenal, donde la serpiente y la manzana ilustran una escena no demasiado inspirada en el pecado original. Después muestra la degradación de la Humanidad hasta llegar a la época de Noé, con la violencia como regla. Frente a este desorden, Dios opta por la destrucción del mundo. Sin embargo, Noé es un hombre justo que obtiene el favor divino y la promesa de la renovación de la alianza después del Diluvio. Para ello debe construir un arca donde salvar a los animales y las plantas y, sobre todo, a su familia. El recurso a las imágenes digitales permitirá que broten los bosques necesarios para la construcción del arca y los animales de toda especie. La narración se enreda, respecto al relato bíblico, cuando las hordas del rey Tubal-Caín deciden atacar el arca. Entonces aparecerán los gigantes y los ángeles caídos de ciertos escritos talmúdicos, para protegerles. 

    La acción se convierte en un drama alcomenzar el conflicto familiar. De los tres hijos de Noé en la película solo Sem tiene esposa. El siguiente, Cam, se transforma al llegar a la adolescencia y se enfrenta a su padre aliándose con Tubal-Caín, al que permitirá entrar clandestinamente en el arca. De este modo se fragua el duelo decisivo que subyace en todas las formas heroico-fantásticas, coronado por el éxito del personaje «bueno», en este caso, Noé. La tensión dramática continúa después del Diluvio, ya que Noé cree haber recibido de Dios la misión de hacer desaparecer a la Humanidad entera, también a su familia. 

    Darren Aronofsky, de origen judío pero que se declara ateo, confiesa que siempre le ha fascinado por la figura de Noé. Su película, que huye del estereotipo del patriarca de barba blanca, tiene ambición popular aunque no escapa a la polémica sobre su valor religioso. En Estados Unidos los sectores protestantes fundamentalistas reclaman una reproducción literal de los textos sagrados. Se ha suscitado el debate sobre el contenido de la película y para encararlo es útil distinguir entre forma y fondo.

     En cuanto a la primera, el Noé de Aronofsky se sitúa en la categoría de relatos apocalípticos. Rodada en Islandia y con espectaculares efectos especiales, la producción impresiona por su belleza visual. El nervio dramático lo compone la historia familiar. No obstante, todo se complica —y aquí llega la crítica sobre el fondo— cuando los guionistas (el mismo Aronofsky y Ari Handel) encomiendan a Noé la misión de destruir la Humanidad. Se añaden entonces elementos dramáticos ajenos al texto que lo separan del sentido original: establecer una nueva alianza entre Dios y el ser humano. Al guión se le puede reprochar no el inventar episodios fabulados, sino el ir en contra de su significado. 

    Aronofsky, como artista, es libre de mostrar su visión personal del relato bíblico. Nosotros, como espectadores, de considerar Noé una película de aventuras que utiliza demasiadas licencias para retratar a un gran personaje de la Biblia. 


    Cine NT 684


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