Un patriarca difícil de olvidar

Mi tío Napoleón

Iraj Pezeshkzad. Ático de los libros, 2010

Publicada en 1973, Mi tío Napoleón es una de las novelas más populares de la literatura contemporánea persa, a pesar de que desde 1979, año de la Revolución islámica, está prohibida en su país. Pero, incluso con estos problemas, Mi tío Napoleón se ha convertido en su país en todo un fenómeno social: muchas de las expresiones y de los personajes de este libro se han incorporado al habla coloquial iraní.

La novela cuenta la vida de un aristocrático clan familiar de Teherán presidido por el patriarca, que en la novela recibe el nombre de Querido Tío y al que los familiares han puesto el apodo de Tío Napoleón por su obsesiva admiración hacia Napoleón Bonaparte. La novela se desarrolla en el jardín de la gran casa familiar en los primeros años de la década de los cuarenta, cuando Irán está ocupada por las fuerzas soviéticas y británicas.

El peso de esta entretenida novela lo tienen el Tío Napoleón y su criado Mash Qasem, que repiten el esquema de la inmortal pareja cervantina de don Quijote y Sancho Panza.

La novela caricaturiza, por un lado, la arraigada desconfianza de los iraníes hacia las potencias extranjeras, a quienes consideran culpables de todo lo que pasa en sus vidas, hasta de los sucesos más domésticos. Por otro, hay también una crítica a unos modos de vida ya gastados, pues los valores sobre los que se asienta el código de honor de esa familia patriarcal han perdido fuerza y han sido sustituidos por otros más modernos, aunque ellos no los reconozcan. Pero por encima de estos propósitos sobresale la habilidad narrativa y el arrollador sentido del humor del iraní Iraj Pezeshzad, exiliado en Francia desde 1979, quien mantiene constantemente el interés de la novela enlazando suceso tras suceso sin que en ningún momento decaiga la calidad ni el humor.

Adolfo Torrecilla