Celebración de la belleza

Las siete barbies solteras

Rocío Arana. Númenor, 2010

Detrás de un título tan estridente uno podría pensar muchas cosas sobre este libro-blog sin haberlo leído de antemano. Pero luego, cuando van pasando las páginas, se comprueba la originalidad de la propuesta de su autora y lo adecuado del título.
Cada fragmento de prosa, extraído de El blog de Adaldrida, alumbra rincones de una vida tocada por la poesía: el paseo voyeurista por una perfumería, una tarde de lluvia, un pececito de colores, el sabor de la tarta de café o un partido de la selección de fútbol. Todo vale. Hasta la pasión por el maquillaje, uno de los temas recurrentes del libro, sirve para la celebración de la vida y la belleza, lo que no tiene nada de extraño, porque ya Baudelaire había elogiado la cosmética femenina por razones puramente estéticas.
La protagonista ve, escucha, olfatea todo el espectáculo a su alrededor con una alegría contagiosa y disparatada (inolvidable el texto que bautiza el libro) y una visión de las cosas empapada de optimismo. Así se explica su rapidez para la felicidad (hasta los autobuses de Pampaluna son motivo de júbilo, lo que ya es imaginación) y, al mismo tiempo, su inclinación a la reflexión sobre su quehacer poético, la ponderación contemplativa sobre el mundo que ha de ser expresado en palabras.Un principio común gobierna toda esta lluvia vitalísima de imágenes y escenas: el disfrute de la belleza cotidiana.
Rocío Arana consigue una voz clara y personal, sin renunciar, al mismo tiempo, a un estilo afinado en lecturas clásicas y modernas a las que rinde homenaje abierto o velado en alguna ocasión: Amalia Bautista, Calderón de la Barca, José Julio Cabanillas, Miguel d’Ors, Julio Martínez Mesanza, Tolkien o Chesterton.
“La Maravilla difícil”: Así define la autora su descubrimiento de la poesía. Maravilla que se hace alegre, sencilla y misteriosa en este libro que se lee y se relee de principio a fin.

Javier de Navascués