Sobre la ideología audiovisual

Creatividad al poder

Armando Fumagalli. Rialp, 2014. 424 páginas. 26 €

Que los textos audiovisuales de ficción —películas y series— suponen el estandarte de la cultura popular contemporánea es una afirmación prácticamente irrefutable. El imaginario occidental está plagado de dragones valyrios, fuerzas galácticas que despiertan y hasta esponjosas criaturitas gamberras bajo el mar. Hay relatos para todas las edades, colores y formas. 

Fumagalli aborda a portagayola el asunto de la creación audiovisual. Esto es, con valentía, incluso con temeridad. Creatividad al poder cuaja un estilo ameno, siempre didáctico, radiografiando cómo funciona la industria del cine y la televisión, desde la historia de los grandes estudios hasta un delegado tú a tú con la guionista de Friends. La bibliografía es rigurosa y abrumadora, pero el autor logra ahuyentar cualquier tentación academicista por su empleo de fuentes directas y su incansable inclusión de anécdotas y rasgos biográficos. Una de las pegas del libro atañe a esto último: la jugosa y entretenida reflexión intelectual sobre la Poética de Aristóteles se mezcla con un excesivo énfasis en el background religioso, étnico, político o sexual de los creativos que desfilan por el libro. 

Y esta corteza identitaria resulta paradójica porque Fumagalli —y aquí radica la valentía desacomplejada del libro— destapa, de manera implacable, cómo Hollywood —junto con la Universidad y la prensa, cabría añadir— se ha convertido en un gran propagador de una ideología progresista que tiene en las identity politics una de las ramas más notorias de la corrección política y la uniformidad intelectual reinante. El libro enhebra con habilidad argumentos que demuestran cómo las ficciones son la punta de lanza de un soft power que pretende ir cambiando mentalidades con la disimulada eficacia de una lluvia fina pero insistente. Fumagalli baja decidido a las trincheras de las guerras culturales y, a pesar del diagnóstico amargo, rescata el resplandeciente éxito de Pixar como mano a la que agarrarse en el naufragio.  

Alberto N. García