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  • El imperio Disney

    Texto Jorge Collar, periodista y decano de los críticos del Festival de Cannes 

    El cine de animación no es solo un campo muy rentable para las productoras, sino también un auténtico campo de batalla en donde únicamente sobrevivirá el más fuerte.  


    Recreación del castillo de la película La Bella Durmiente en Disneyland, en París.

    Mucho tiempo ha pasado —cerca de un siglo— desde que, el 16 de octubre 1923, naciera Disney Brother Studios, una empresa familiar destinada a crear las historias de un ratón con orejas grandes: Mickey Mouse. Nadie reconocería en este origen modesto lo que es hoy The Walt Disney Company, el grupo de producción audiovisual  más importante del mundo. De hecho, la inauguración de un parque temático en Shanghái es una importante conquista en China, un país que ya ha puesto en marcha la réplica de otro con tradición china: Wanda City, creado por  Wang Jianling, el hombre más rico de su país.

    Pero volvamos al terreno del cine. Si miramos los resultados de las taquillas norteamericana y canadiense en los últimos meses, comprobamos que más de la mitad de los títulos del pelotón de cabeza pertenecen al imperio Disney. Todos con cifras impresionantes y algunos en plena explotación: Cenicienta de Kenneth Branagh (201 millones de dólares), Del revés de Pete Docter (356), Los Vengadores 2: La era de Ultrón de Joss Whedon (459); y en los últimos meses Capitán América: Civil War (389), El Libro de la selva de Jon Favreau (347), Zootrópolis (337) y Star Wars: El despertar de la Fuerza (936). Significativo es que estas películas se encuentren repartidas por todos los focos de creación, reforzados o anexionados por Disney en los últimos años. Se trata de conquistas que no buscan la asimilación, sino que respetan la diferencia, y que ponen al público familiar como prioritario. En esta línea se sitúa la compra de Lucas Films, ya tratada en nuestra revista y que no solo puede jactarse de un primer éxito fulgurante, sino también de una continuación prometedora.

    A su lado es preciso colocar dos jalones esenciales: Marvel y Pixar, conquistados bajo la presidencia de Michael Eisner y de Robert Iger. La compra de la primera fue en 2006, fecha a partir de la cual se recuperaron derechos que estaban en manos de otros estudios. Marvel Studios aprovecha para sacar partido a personajes de Marvel Comics: Los Vengadores, Iron Man, Thor, Hulk, Capitán América, etcétera. En 2008 Robert Downey Jr. encarnó a Tony Stark, el millonario inventor de Iron Man, bajo la dirección de Jon Favreau. Y a este le siguieron otros como El increíble Hulk de Louis Leterrier (2009), Iron Man 2 de Jon Favreau (2010), Thor de Kenneth Branagh (2011) o Capitán América: Civil War (2016) de Joe y Anthony Russo. Se trata siempre de películas de acción y de aventuras en torno a personajes que poseen poderes especiales. Estas películas han dado a conocer a actores como Chris Evans (capitán América) o Chris Hemsworth (Thor). Con una cantera de personajes inagotable, Marvel tiene ya en marcha la producción de catorce nuevas películas.

    Pixar Animation Studios, que procede de un grupo creado en el seno de Lucas Films, fue adquirido por el fundador de Apple, Steve Jobs, quien desde ese momento inició una colaboración de producción con Disney. Toy Story (1995) fue su primer trabajo. Sin embargo, al final las relaciones entre Jobs y Michael Eisner, director de Disney, se rompen, y Robert Iger toma el testigo de Eisner. Cuando Disney compró Pixar recuperó a uno de los grandes de la marca para dirigir la división de animación: John Lasseter. La producción de Pixar continúa, y cada nuevo título será un éxito de público y crítica. Comienza con Toy Story y le siguen dieciséis películas de gran calidad, alguna inolvidable: Buscando a Nemo (2003), Ratatouille (2007) o Toy Story 3 (2010). Up (2009), de Pete Docter y Bob Peterson, se convirtió en la primera cinta de animación que inauguró el Festival de Cannes. Y Zootrópolis, el último gran éxito, ya supera los mil millones de dólares.

    La actualidad de Pixar lleva a hablar de su última producción: Buscando a Dory, del director Andrew Stanton, que renovó su prestigio, después de la aventura decepcionante de John Carter —adaptación del libro Una princesa de Marte, de Edgard Rice Burrugouhs—. Por tanto, a pesar de los numerosos proyectos de las otras empresas, Disney sigue dispuesta a conservar mucho tiempo más su hegemonía. 


    Cine NT 692


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