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  • El difícil arte de la biografía en el cine

    Texto Jorge Collar, es periodista y decano de los críticos del Festival de Cannes 

    La película Steve Jobs, sobre la biografía escrita por Walter Isaacson, muestra al genio y al ser humano que fundó Apple. Sin ahorrar críticas ni alabanzas.


    —Esta nueva película sobre Steve Jobs muestra al genio pero sin ocultar las limitaciones del hombre.

    «Ha sido uno de los grandes inventores americanos, lo bastante arriesgado para no pensar como los demás, lo bastante audaz para creer que podía cambiar el mundo y lo bastante inteligente para cambiarlo», así describía Obama a Steve Jobs tras el anuncio de su muerte. La hora de los homenajes llegó para este hombre calificado de visionario que en menos de cuarenta años revolucionó la vida ordinaria con toda una gama de productos informáticos agrupados bajo la marca Apple. Pronto se publicó una biografía firmada por Walter Isaacson. Y con el paso del tiempo era evidente que el cine iba a interesarse por «el caso Steve Jobs». 

    El punto capital era cómo abordar la vida de un hombre cuyo perfil humano no era fácil de captar en una sola mirada. Aaron Sorkin se ha encargado de escribir el guion y de elegir los enfoques para captar la personalidad de un sujeto a la vez inventivo, original, caprichoso, violento e imprevisible. Las biografías presentan siempre la dificultad de querer abarcar muchos hechos en un tiempo limitado. Era preciso seleccionar, evitar querer decir todo siguiendo una cronología. Así, se dejan fuera los años de vida familiar estable: su matrimonio con Laurene Powell y el nacimiento de sus tres hijos. Desaparece también el capítulo de la fundación de Pixar y su venta a Disney. Y casi nada se dice de su lucha contra la enfermedad. 

    Sorkin, hombre de teatro, ha concebido la película como un drama en tres actos, tres días que ilustran tres momentos clave de la carrera de Jobs: el lanzamiento en 1984 del Macintosh, primer ordenador realmente personal; la presentación en 1988 del NeXToube y, por último, el lanzamiento en 1998 del iMac. Entre las dos primeras fechas se sitúa su exclusión de Apple, la fundación de NexT y su retorno a Apple, que conduce a la creación de productos cada vez más sorprendentes: ordenadores, móviles, tabletas... Entre bastidores de una presentación de nuevos productos, ante salas repletas de un público ganado para la causa y al que no hay que defraudar, se encuentra Steve Jobs (Michael Fassbender). Será el centro de una agitación de la que es víctima su colaboradora Joanna Hoffman (Kate Winslet), pero que afecta también a otros: Steve Wozniak (Seth Rogen), John Sculley (Jeff Daniels) y Andy Herzfeld (Michael Stuhlbarg). El primero es el cofundador de Apple, experto en informática y rico en intuiciones que Jobs sabrá explotar; el segundo es el hombre de empresa que favorecerá el ascenso de Jobs y también su caída; el tercero, programador de talento, es considerado como el amigo y confidente.

    Todo este mundo quedaría incompleto sin Lisa, la hija que Jobs tuvo en 1978 con Chrisann Brennan y que él tardó en reconocer legalmente. Lisa penetra en la historia en los tres actos, y su presencia da a la película su carácter humano, por su peso específico de emotividad y por remover el pasado de Jobs, abandonado al nacer  y criado en una familia adoptiva.

    Las descripciones de Sorkin son tan naturales, los pequeños detalles de la acción tan vivos, que parece lógico pensar que responden a la realidad. Cuando Sorkin explica la construcción de la película, uno se siente defraudado al saber que el esquema es artificial y los conflictos inventados. Pero no del todo, ya que se utilizó de base la biografía de Isaacson y se ha tratado de respetar la realidad de las relaciones entre los personajes. Sorkin y Boyle saben que nos dan «su versión» de un hombre real, transformado —gracias a un excelente guion y al trabajo formidable de Fassbender— en un personaje de ficción. El hombre real, con sus dudas, sus incertidumbres y sus angustias, deberá ser objeto de reflexión del espectador. 

    La película muestra cómo un hombre ha podido influir, gracias a la informática, en la marcha del mundo. Y también cómo pueden afectar los traumas familiares en la construcción del carácter. Jobs descubrirá sus limitaciones al comprender que la ausencia del amor de sus padres biológicos supone una tara que le acompañará toda su vida.


    Cine NT 690


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