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  • Investigadores. Entre el tesón y la creatividad


    Hace catorce años, en estas mismas páginas, Francisco Ponz, rector de la Universidad de Navarra entre 1966 y 1979, publicó un ensayo titulado “¿Para qué sirve un doctorado?”. Aseguraba en aquel texto que “durante la realización de una investigación se cultiva el amor a la verdad y, en su servicio, se ejercita la mente, se espolea la creatividad y se pone a prueba el tesón”. Decía también que con la investigación “se aprende a reflexionar, al pensar sereno y profundo, a relacionar conocimientos, a examinar las cuestiones desde distintas perspectivas”. Y añadía: “No se desea conocer para disparar respuestas ante las preguntas de un examen o de un concurso de televisión, sino para asimilar los conocimientos y usarlos con buen sentido”. Las frases entrecomilladas resumen el escenario intelectual en el que se mueven diariamente cientos de investigadores, sean o no doctorandos. En estas páginas se recogen nueve investigaciones que actualmente se están realizando en el campus, como ejemplo de la labor que la Universidad realiza en los distintos ámbitos del saber para el servicio de la sociedad.